HOMENAJE A EUSEBIO QUIROZ PAZ SOLDAN

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HOMENAJE A EUSEBIO QUIROZ PAZ SOLDAN

Hoy 30 de setiembre se realizó el homenaje al Dr. Eusebio Quiroz Paz Soldán  programado por el Comité Organizador de la I Feria Internacional del Libro, que la preside la Sra. Martha Valencia. Las instituciones que apoyan a esta feria son; La Universidad Nacional de San Agustín, Universidad Católica Santa María, Alianza Francesa, Instituto cultural Peruano Norteamericano, Instituto Cultural Peruano Alemán, Instituto Cultural Ítalo peruano. Gobierno Regional, Municipalidad Provincial, Instituto Nacional de Cultura.

El Homenaje se realizó a las 11 horas, en un auditorio preparado en la Feria ubicado en el Parque Libertad de Expresión en Umacollo, que lleva el nombre del poeta José Ruiz Rosas.

Se inició con un discurso a cargo del profesor de Historia de la UNSA. Álvaro Espinoza de la Borda, resaltando la vida y obra del Dr. Quiroz Paz Soldán, a continuación acompañamos una publicación que se hizo en la Revista Historia de la UNSA. con motivo de Homenaje al Dr. Quiroz.

Aspectos más resaltantes de su trayectoria[1]

Datos biográficos

Nació el 26 de noviembre de 1940 en Arequipa

Estudios primaria y secundaria Colegio San Francisco de Asís

Estudios superiores universitarios en las Facultades de Letras, Derecho, Educación

Grados Académicos

·   Bachiller en Ciencias Históricas

·   Bachiller en Derecho

·   Bachiller en Educación

·   Doctor en Historia por la Universidad Nacional de San Agustín

Posiciones Académicas

·   1965 Director del Programa Académico de ciencias de la comunicación Social en la Universidad Católica Santa María Arequipa Perú.

·   1977 Director y consultor del curso sobre Desarrollo Social UNICEF-ONU en La Paz Bolivia.

·   1978 Director de Evaluación Pedagógica y Servicios Académicos de la Universidad Nacional de San Agustín.

·   1983 Director del Programa Académico de Historia de la Universidad Nacional de San Agustín.

·   1985 Presidente de la comisión de publicaciones de la Facultad de Ciencias Histórico sociales de la UNSA. Arequipa.

Docencia

·   1980 Profesor Principal UNSA.

·   1998 Profesor de la Maestría de Estudios Andinos UNSA. Arequipa

·   2000 Profesor en la Universidad San Pablo, Arequipa

Temas sobre los que investiga

·   Historia de las relaciones internacionales del Perú siglos XIX y XX.

·   Historia económica y social de los siglos XVIII y XIX peruanos.

·   La formación de la conciencia nacional como causa de la Independencia del Perú.

·   Ideólogos peruanos y movimientos precursores de la independencia del Perú

·   La Confederación peruano-boliviana 1836-1838.

·   La Intendencia de Arequipa siglo XVIII

·   Historia Republicana del Perú siglos XIX y XX

·   La obra historiográfica de Jorge Basadre Grohmann

·   Historia urbana e historia de la arquitectura de Arequipa

·   Historia de Arequipa.

·   Identidad nacional e identidad cultural del Perú.

·   Historia regional del Sur del Perú.

Eventos académicos en los que ha participado

·   1970 XXXIX Congreso Internacional de Americanistas Lima, con el tema, Las tareas de la ciencia Histórica en América Latina.

·   1975, 1978, 1983, 1993, La I, II, III, IV Reunión de las Jornadas Científicas Peruano-Boliviana, La Paz, Bolivia, con los temas; La rebelión de 1780 en Arequipa; La ocupación chilena de Arequipa en 1883; Jorge Basadre y la Confederación peruano-boliviana, Temas y problemas de interés bilateral peruano-boliviano en investigación histórica, respectivamente.

·   1985 Primer seminario sobre investigaciones sociales en el. Sur andino, organiza CONCYTEC, con el tema Historia regional, balance y perspectivas.

·   1987 Mesa redonda sobre historia regional e identidad nacional, organiza Universidad de Lima, con el tema, Avances en la investigación de la historia regional.

·   1988 48º Congreso Internacional de Americanistas, Ámsterdam, Holanda con el tema, América Latina, civilización y mentalidad europea.

·   1988 Profesor Visitante en el Instituto de Estudios latinoamericano de la Universidad de Liverpool, Inglaterra.

·   1990 Coloquio Internacional, La Crisis en la Historia, Univ. De Lima, con el tema, Concepto y Noción de crisis en la Historia.

·   1991 I Congreso Peruano de Historia Eclesiástica, Arequipa, con el tema, La Evangelización como parte del proceso histórico-cultural.

·   1991 Profesor Visitante en los IX Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco, San Sebastián, España.

·   1994 VI Congreso Internacional de Historia de América, Vitoria, Gastéis, España, con el tema, Presencia de los Vascos en Arequipa.

·   1996 Encuentro Internacional de Peruanistas, Univ. De Lima con el tema, PATRA comprender el Perú desde la Historia.

·   1996 XI Congreso Internacional de Americanistas Europeos Liverpool, Inglaterra, con el tema, Tendencias historiográficas y metodológicas en la historia peruana de los siglos XIX y XX.

·   1997 Ciclo de Conferencias: Simón Bolívar, XIII Juegos Deportivos Bolivarianos, Arequipa, con el tema, Bolívar de 1822 a 1824.

·   1998 Presentación del libro, Estados Unidos y el Perú de L. Clayton.

·   1999 Profesor Visitante de las Universidades de Chile, Concepción y de La Frontera.

·   1999 Homenaje al Dr. Franklin Pease G.Y. Facultad de Ciencias Histórico sociales, Escuela Profesional de Historia UNSA.

·   2000 Seminario Internacional, Paradigmas de la historiografía peruana, U. Ricardo Palma, Lima, con el tema El quehacer de un historiador, Testimonio y reflexiones.

Distinciones y premios recibidos

·   1983 Miembro correspondiente al Instituto de Estudios Histórico Marítimos del Perú.

·   1985 Medalla de Oro y Diploma de la ciudad de Arequipa en mérito a sus investigaciones sobre la historia de la ciudad y su arquitectura.

·   1993 Huésped de Honor de la Honorable Municipalidad de La Paz, Bolivia.

·   1993 Miembro de Honor del Colegio de Periodistas del Perú.

·   1993 Miembro elegido del Instituto Peruano de Historia Eclesiástica.

Instituciones a las que pertenece

·   Instituto Sanmartiniano del Perú

·   Sociedad Bolivariana del Perú

·   Instituto de Cultura Hispana

·   Instituto Indigenista Peruano

·   Instituto Nacional de la Cultura Andina

·   Academia Peruana de Historia Eclesiástica

·   Orden de la Legión Mariscal Cáceres

·   Asociación Peruana de Archiveros

·   Instituto de Estudios Histórico Marítimos del Perú

·   Academia Nacional de la Historia del Perú

·   Sociedad Peruana de Etnohistoria

·   Vicepresidente del patronato Cultural de Arequipa

·   Secretario de la Comisión Arquidiocesana de Protección del Patrimonio Cultural de la Iglesia de Arequipa.

·   Miembro correspondiente de la Academia Boliviana de la Historia

·   Miembro del Instituto Histórico Raúl Porras Barrenechea

·   Miembro de la Asociación Latinoamericana de Historiadores

·   Miembro de la Asociación civil Transparencia.

Publicaciones

·   1973 Catálogo General del Archivo Municipal de Arequipa EN: Revista del Archivo General de la nación Nº2 Lima 1973

·   1974 Índice del Libro Segundo de Actas de Acuerdos y Sesiones de Cabildo d Arequipa 1546-1556,  El Sol.

·   1980 El Espíritu del Tratado de Ancón EN: Histórica Vol. IV, Nº2 PUCP. Lima,

·   1980 Miguel Grau símbolo de unidad nacional. EN: Revista del Instituto d estudios Histórico Marítimos del Perú, Nº3 Lima

·   1983 L Rebelión de Túpac Amaru en Arequipa EN: Historia Nº2 Rev. del Departamento. de Historia, Geo, Antropología. UNSA.

·   1984 Cien Años Después Reflexiones sobre la Guerra del Pacífico 1879-1979, Ed. Fundación Manuel J. Bustamante de la Fuente.

·   1985 Historia del Santuario de Chapi en Arequipa PUBLIUNSA.

·   1988 El legado de Jorge Basadre, Univ. J. Basadre de Tacna

·   1988 La Imagen de Europa en el Perú del siglo XIX. EN: Revista de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos de Europa Nº5 Liverpool.

·   1988 En torno a mi ciudad, Arequipa PUBLIUNSA.

·   1988 Un episodio de resistencia ante la ocupación chilena de Arequipa, Los sucesos de Yarabamba y Quequeña, EN: Historia Nº3 Rev. del Departamento. de Historia, Geo, Antropología. UNSA. Arequipa.

·   1990 Arequipa en la República EN: Historia General de Arequipa, Ed. Fundación Manuel J. Bustamante de La Fuente, Cuzzi y Cía Impresores.

·   1991 Dimensión histórica de la crisis peruana EN: Revista Teológica Limense Vol-XXV Nº1 Lima,

·   Visión Histórica de arequipa, Edi. UNSA. Arequipa

·   1993 Arequipa al inicio de la década del 40, Economía Política, y Sociedad EN: Nuestra Leche Gloria y el Desarrollo Ganadero del Sur Ed. UNSA. Cuzzi y Cía Impresores.

·   1994 Aspectos económicos y sociales del virreinato peruano, EN: Historia General del Perú, T.V Editorial BRASA.

·   1994 Algunas reflexiones sobre el concepto y la noción de crisis y su utilización en la investigación histórica, EN: La crisis en la historia Ed. Univ. De Lima

·   1995 Ventura Travada y Córdova, Sacerdote e Historiador EN: Revista del Instituto de Historia Eclesiástica Nº4 Cusco

·   1995 Arequipa en Junio de 1950 EN: La Revolución del 50 Edi. Municipalidad Provincial de Arequipa.

·   1996 Arequipa en el siglo XVIII, Economía y Sociedad EN: Historia de la Casa del Moral Ed. Bancosur, Arequipa

·   1996 La Biografía del Deán Valdivia a los doscientos años de su nacimiento EN: Revista del Archivo Arzobispal de Arequipa Nº3 Arequipa.

·   1996 Los Vascos  en Arequipa EN: Migración y redes sociales de los vascos en América, Universidad del País Vasco-Gasteiz

·   1997 La enseñanza de la investigación histórica en la Universidad EN: Rev. de Ciencias asociales Nº2 UNSA. Arequipa.

·   1998 Historia regional y Sur Andino EN: Rev. De Ciencias Sociales Nº5 Fac. de Ciencias Sociales de la UNSA. Arequipa.

·   1998 Perú-Ecuador. ¿Se ha ejecutado el Protocolo de 1942?, EN: Ius et Vita Rev. de la Facultad de Derecho de la UCSM Nº1 Arequipa.

·   1999 Quiroz P.S.E- (et.al) Academia Lauretana de Ciencias y Artes de Arequipa, Ed. Colegio de Abogados de Arequipa.

·   2000 Estudio Preliminar del libro “El movimiento de Túpac Amaru II” de Arturo Romero Villegas, Ed. Universidad Nacional de San Agustín Arequipa.

·   2000 Arequipa del 50, Documentos y Testimonios, Ed. Universidad Nacional de San Agustín Arequipa.

·   2005 Obra completa de Francisco Mostajo, en colaboración con Álvaro Espinoza. Arequipa.

·   2008 Para Enseñar Historia, ed. Total KRAPS, Arequipa.

 

El Doctor Eusebio Quiróz Paz Soldán, ha cumplido una etapa de su vida personal y académica, tal vez la más importante y significativa, como profesor investigador e historiador, en la UNSA, hecho que se le reconoce en Arequipa y en el Perú.

Es un reconocimiento de quienes lo conocemos y sabemos de su dedicación al trabajo de investigación.  De su entrañable amor por Arequipa, por la juventud estudiosa y de su generosa entrega a su Alma Mater la UNSA y a su familia en la que sus nietos: Mariana, Diego, Nicolás, Alejandra y Juan Pablo y más, que han puesto una nota de simpatía y afecto paternal en el otoño de su vida.

 

MÁS IMAGENES DE LA CEREMONIA VER:  http://edgarchalcop.blogspot.com/



[1] Homenaje a Eusebio Quiroz Paz Soldán EN: Revista HISTORIA 5  Escuela Profesional de Historia UNSA. Arequipa 2002, págs. 209-222

30/09/2009 15:06 Autor: edgar chalco pacheco. #. No hay comentarios. Comentar.

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27/09/2009 12:39 Autor: edgar chalco pacheco. #. Hay 1 comentario.

PATRONA DE AREQUIPA LA VIRGEN DE LA ASUNCIÓN

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El 15 de agosto último se celebró la fiesta de la virgen de la Asunta Patrona de Arequipa. La ciudad que se fundo bajo su advocación.

Patrona de Arequipa, se denomina así, porque es el protector o protectora que escoge un pueblo. Y la población española en Arequipa que están desde años antes, pudieron haber escogido otro día, pero prefirieron escoger ese día 15 de agosto como día de la fundación de la ciudad bajo la protección de la virgen de la asunción.

Ver más en: http://edgarchalcop.blogspot.com/

 

29/08/2009 23:41 Autor: edgar chalco pacheco. #. Hay 1 comentario.

DE LA HISTORIA REGIONAL A UNA NUEVA HISTORIA CULTURAL

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DE LA HISTORIA REGIONAL A UNA NUEVA HISTORIA CULTURAL

Es un trabajo tomado de Víctor M. Gonzales Esparza del Departamento de Historia de la Universidad de Aguascalientes, México UAA/INAH

Hace algunos años, en un Congreso de historia regional, me preguntaba sobre la posibilidad de una nueva historia regional, que fuera más allá de la ordenación y descripción de las fuentes, con el fin de ampliar nuestra comprensión sobre el pasado y nuestra memoria colectiva o, como dijera Lucien Fevbre, para «impedirle al pasado que pese demasiado sobre nuestros hombros.»

Mi respuesta en aquellos momentos era que efectivamente desde las regiones podría hacerse una historia innovativa, que incorporara diferentes tradiciones historiográficas, particularmente la revolución historiográfica francesa, en donde el análisis, la comparación, lo multidisciplinario, la relación y el diálogo entre los tiempos, etc., fueran las divisas del quehacer del historiador en provincia, haciendo efectiva una venganza lúcida contra el centralismo intelectual que hasta la fecha nos agobia.

Después del boom de los estudios regionales - gracias precisamente a los avances en materia de clasificación de los archivos históricos de municipios y estados, pero también, desde luego, a la conformación de un grupo de historiadores profesionales interesados en las regiones- puede decirse que poco hemos avanzado en ese ambicioso pero necesario programa que planteara para la renovación de los estudios regionales.

Ciertamente el número de estudios monográficos se ha multiplicado pero no estoy seguro de que ello haya mejorado la calidad de nuestros conocimientos históricos. Como bien nos lo recordara Luis Villoro hace tiempo, hay una gran diferencia entre el conocer y el saber. Usando una imagen que solía utilizar nuevamente Lucien Febvre, el historiador no es el que acumula y pega los ladrillos sino el que es capaz de diseñar y realizar proyectos...

En Aguascalientes, por ejemplo, que es el caso que más conozco, se han sentado las bases para una nueva historia regional. Pienso, desde luego, en los trabajos de Beatríz Rojas, la primera historiadora profesional que se dedicara a la tenencia de la tierra en Aguascalientes y a la destrucción de las haciendas, pero también, como en su último libro, a la conformación de la élite económica y política local durante el periodo colonial; pienso también en Yolanda Padilla que, a través de diferentes recursos (de la historia oral, la antropología urbana y religiosa, de la consulta meticulosa de archivos, etc.), ha podido reconstruir momentos claves de conflictos religiosos (la Cristiada, el conflicto de los años setenta de este siglo, etc.) y de la historia de la educación; en fin, pienso en Jesús Antonio de la Torre Rangel y su persistente y lúcido estudio sobre los orígenes del jusnaturalismo en América; en Jesús Gómez y su prolífica labor para reconstruir la historia agraria y política del siglo XIX hidrocálido. Cabe mencionar también los trabajos de Salvador Camacho, Andrés Reyes, Carlos Reyes, etc., a través de los cuales conocemos con mayor detalle la historia de la educación, la historia política y sindical de nuestro siglo XX.

Es necesario destacar que esta proliferación de estudios históricos en Aguascalientes ocurre pese a no contar con un Centro de Investigaciones históricas que haga posible, entre otras cosas, la continuidad en los trabajos y, más aún como veremos, la ampliación del campo de la historia hacia perspectivas más analíticas y comparativas, con el fin de salir de una historia demasiado enfocada en la región misma, a riesgo de convertirse en chovinista. Porque si bien la historia regional comenzó hace una generación como una innovación frente a las prácticas de una historia de bronce, una historia básicamente política y descriptiva, en la actualidad podemos decir, como suele ocurrir con prácticas exitosas que no buscan los mecanismos para renovarse permanentemente, la historia regional se ha convertido en la nueva historia de bronce, en la reivindicación acrítica de los procesos y personajes locales o, peor aún, en la justificación de los cacicazgos religiosos y políticos en aras de un supuesto cuestionamiento al Estado central.

La historia regional en México, como sabemos, ha tenido en Luis González a uno de sus grandes impulsores, no sólo a través de su gran obra Pueblo en vilo, sino a través también de la creación de instituciones (vgr. El Colegio de Michoacán), siguiendo con ello las enseñanzas de su maestro Cosío Villegas. Luis González, retomando algunas de las enseñanzas de la historiografía francesa, supo ampliar el campo de la historia mexicana («todo es historia»), fundamentando con ello la necesidad de la historia «matria» como una suerte de venganza ante la historia de bronce, es decir, una historia nacionalista sin autocrítica y sumamente centralista que poco reconocía las experiencias regionales. De hecho, su obra es un ejemplo a seguir, no sólo por la temática sino por el estilo narrativo en el que la historia se convierte en el vínculo entre la ciencia y el arte, como lo recomendaran los clásicos.

No obstante, pocos son los historiadores regionales que han continuado al maestro, dado que la mayoría de éstos se ocupó más en la historia descriptiva de rescate de las regiones, olvidando con ello, como lo dijera la historiografía francesa y lo insistiera Eric Van Young para el caso mexicano, que lo importante son los problemas, es decir las preguntas que hay que responder, y que las regiones en todo caso son excelentes pretextos para reflexionar.

En este sentido, muchos de los trabajos de historia regional han descuidado la historia analítica, interdisciplinaria y en diálogo con los tiempos, para concretarse a estudios de especialistas para especialistas, con espíritu monográfico, y que poco involucra el interés de diferentes grupos sociales por conocer su historia y así ampliar su memoria colectiva.

Lo anterior tiene que ver con un aspecto planteado por Enrique Florescano acerca del desfase existente entre el conocimiento histórico propiamente dicho y su difusión. Debemos recordar, por ejemplo, que la historia, junto con la lengua española y las matemáticas, son de las áreas más rechazadas por los estudiantes debido, entre otras cosas, por las dificultades para presentar proyectos de enseñanza y difusión atractivos a la población.

Ello exige a los historiadores no sólo una nueva actitud ante el objeto de estudio, sino también ante las formas en que puede comunicarse. Se trata, así, de pasar de una historia regional descriptiva a una historia social y cultural que retome las preocupaciones de los creadores de la nueva historia en otras latitudes. Una historia no sólo enfocada en las elites (vgr. Hacendados y políticos), sino también en la manera en que diferentes grupos sociales han asimilado o cuestionado los diferentes proyectos culturales.

Se trata efectivamente de una vieja propuesta pero que poco hemos desarrollado en nuestro medio, y supongo que tampoco en las diversas regiones del país, la cual vendría a cuestionar las concepciones vigentes acerca de la historia y de la cultura. Ello no implica, por cierto, una reivindicación acrítica de la «cultura popular», sino más bien un llamado a analizar las contradicciones culturales, es decir, estudiar por ejemplo cómo lo popular se convierte en un elemento sustancial del arte de vanguardia (un ejemplo típico en nuestro medio es Posada, creador de formas populares convertidas en fundamento del resurgimiento artístico y nacionalista de los años veinte y treinta de nuestro siglo).

Así pues, de la historia regional a la historia cultural es sólo una invitación a replantear nuestro papel como historiadores de provincia para contribuir a la renovación de nuestra historia nacional, involucrando para ello discusiones y perspectivas teóricas así como diferentes disciplinas que nos ayuden a encontrar los medios para la práctica de una nueva historia e historiografía regional y nacional.

Pero ¿de qué historia cultural estamos hablando? La tercera generación de historiadores que participaron en la revolución historiográfica francesa pasaron, a decir de Peter Burke, “del sótano al desván”, es decir, de la estructura a la superestructura en un esfuerzo por cuestionar pero también complementar los estudios promovidos principalmente por Braudel. En este sentido, se desarrollaron perspectivas ensayadas desde los fundadores de esta revolución (vgr. los trabajos sobre la incredulidad de Febvre o los reyes taumaturgos de Bloch), pero que sin embargo fueron hasta cierto punto relegadas por el paradigma braudeliano, dando lugar así no sólo a temas superestructurales sino incluso de psicohistoria, pasando así del sótano no sólo al desván sino también al diván del psicohistoriador.

Sin embargo, la influencia más clara en México de esta tercera generación ha sido la de Roger Chartier quien, más allá de la historia de las mentalidades, ha abogado por una historia de las representaciones sociales y de la cultura desde la antropología. Sin embargo, es necesario insistir en algunas de las características de la nueva historia cultural.

La historia predominante en nuestro medio del arte y de la cultura, si bien trabaja con la historia de las ideas y de los símbolos (siguiendo en el mejor de los casos a clásicos como Huzinga), mantiene aún una perspectiva de la cultura como algo que un grupo tiene y otros no (vgr. educación artística formal, etc.). Como ustedes saben, a partir de antropólogos como Malinowski y Gueertz, el concepto de cultura se amplió hacia los hábitos y valores heredados o, más aún, hacia las dimensiones simbólicas de las prácticas sociales.

Esta perspectiva ha permitido desde luego el reconocimiento de un relativismo necesario frente a la discriminación de pueblos con o sin cultura, retomando con ello una tradición a la que habría que reconocerle una genealogía al menos a partir de Vico, Rousseau, Herder, etc. Sin embargo, si bien el riesgo de la historia cultural tradicional era el elitismo y la idea de la unidad cultural, en la historia antropológica el riesgo es la fragmentación y la reivindicación acrítica de los particularismos.

Existen propuestas teóricas que pueden ayudar a salir de esta disyuntiva. El marxismo, por ejemplo, si bien posee una gran tradición en el análisis de los diferentes determinantes de la estructura y superestructura, las más de las veces, particularmente desde un marxismo dogmático y economicista, termina por simplificar las preguntas, impidiendo con ello la actitud necesaria hacia una nueva historia cultural. Desde luego hay importantes excepciones, entre las que había que destacar la obra de Thompson sobre la clase obrera y las «costumbres en común», una veta que sin duda merece especial atención.

La nueva historia cultural, por lo tanto, es necesaria en nuestro tiempo para dar respuestas que vayan más allá del dogma y de la fragmentación, característica desafortunadamente de las historias regionales en uso, pero también de la especialización disciplinaria que impida el análisis, por ejemplo, de las contradicciones y de los choques culturales o, en otras palabras, de la “cultura material de la frontera”, de los encuentros e interacciones entre diversas prácticas y representaciones culturales que nos permita dar cuenta de las transformaciones y la riqueza, por ejemplo, de la cultura mexicana.

Así, para una nueva historia, es necesario cuestionar nuestra práctica como historiadores regionales, replantearla a partir de las propuestas de la cual surge, es decir, de una historiografía que anteponga el análisis a la descripción, lo multidisciplinario a la especialización, el diálogo de los tiempos frente a la cronología y la datación descontextualizada, en fin, el pensamiento complejo frente a la tendencia creciente a la simplificación, la nueva historia cultural frente a los reduccionismos tanto de la fragmentación como de la homogeneidad cultural. Una historia que, parafraseando a Fevbre, nos permita construir los andamios que, en momentos de desencanto pero también de oportunidades, impidan que todo el peso del pasado recaiga sobre nuestros hombros.

http://www.geocities.com/revista_conciencia/regional.html

 La imagen corresponde a Arequipa de 1930

 

 

28/08/2009 00:07 Autor: edgar chalco pacheco. #. No hay comentarios. Comentar.

LA INTEROCEÁNICA Y LA INDUSTRIA PETROQUÍMICA EN EL SUR DEL PERÚ

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LA INTEROCEÁNICA, EL GASEODUCTO ANDINO, Y LA INDUSTRIA PETROQUÍMICA EN EL SUR DEL PERÚ

En el último mensaje presidencial, se tocó las obras de la interoceánica en el tramo sur, el Gaseoducto Andino del Sur, y la industria petroquímica de Ilo, las que solamente, podrán ser ejecutadas con capital extranjero, es decir empresas que inviertan en el país, en otras palabras, sólo cuando se haya producido una recuperación económica internacional. En consecuencia dichas obras deberán esperar unos cinco años más.

Sin embargo hay luz verde para la ejecución de majes II, y la represa de angostura, que las obras deberían iniciarse el 31 de agosto del presente año, después de muchas promesas desde el anterior gobierno.

Esta gran obra de majes II seguramente se terminará con el siguiente gobierno.

Recordemos que cuando se realizó Majes I lo inauguró Juan Velasco Alvarado, se terminó con el Segundo gobierno de Fernando Belaunde Terry, y se continuaron entregando parcelas en el I gobierno de García Pérez.

Algo similar ocurrió con Charcani V, que se terminó con el II gobierno de Belaunde y se inauguró en 1985 con el I gobierno de García Pérez.

Otra obra importante como el hospital de Yanahuara se inauguró en el II gobierno de Belaunde Terry.

En Arequipa los gobiernos centrales no hicieron obras de gran magnitud después de 1985, no hay una. Todo por las decisiones políticas del sur en su afán regionalista exagerado, y como García Pérez es del APRA apoyaría mucho al norte en su primer gobierno. Luego durante Fujimori, continúa nuestra respuesta del sur contra el centralismo limeño y contra la dictadura del fujimorato, entonces no se hicieron importantes obras. Y Durante el gobierno de Toledo, también fuimos anticentralistas, el famoso "Arequipazo" contra la privatización de empresas, trajo como consecuencia nuestra postergación, con más promesas.

Sólo esperamos que ahora las aguas estén calmadas y se realice majes II, y después de casi 1/4 de siglo recién tendríamos una obra de mucha importancia en beneficio de la región.

 

Continuaremos

 

29/07/2009 00:27 Autor: edgar chalco pacheco. #. No hay comentarios. Comentar.

La Historia Regional y su importancia

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La Historia Regional y su importancia

En nuestro país se introduce un enfoque y una interpretación distinta en el quehacer histórico,  y que surgió como una contestación a las interpretaciones que pretendían dar "la respuesta" única a los problemas que estudiaban, desde un centralismo capitalino, pero que algunas se basaban en generalizaciones. Esta nueva forma, la historia regional, se la conoce también como microhistoria.

Esta modalidad ha permitido establecer que los procesos sociales en un país no se presentan de igual forma en todo el territorio, sino que algunas localidades - y regiones - pueden y tienen sus propios ritmos en los diversos aspectos que importan a la historia:  el político, económico, social, cultural, religioso, etc.

Veamos una lectura de Historia regional en:

Historia regional 

La Historia regional es la segmentación del objeto de la ciencia histórica para restringirse a la región.

Aunque el término región es muy ambiguo, además de polisémico por poder referirse a muy distintas escalas espaciales para un territorio, su utilización en el contexto de la expresión historia regional normalmente designa a la fracción territorial de una nación-estado. Se encuentra por encima de algunas divisiones administrativas (provincia española o departamento francés), y suele coincidir con otras (comunidad autónoma española, lander alemán). El concepto de región es más potente en Geografía, donde hay una mayor tradición de Geografía regional.

Aunque el término región pueda emplearse en otros sentidos, bien sea el de los particularismos nacionales (Historia de España, de Francia...) o el de los supranacionales (Historia del Mediterráneo, del Mundo Islámico, del Mercosur...) el concepto de historia regional no suele aplicarse a ellos pues pasaría a carecer de capacidad discriminativa: todas las historias particulares (historia nacional, historia local, historia continental...) serían historias regionales, en tanto no se refieren a la Historia Universal y sí a las historias de los "diferentes espíritus de los pueblos" (volkgeist) o de la división correspondiente; estando en interrelación dialéctica la relación entre la parte (historia regional) y el todo (historia universal), y siendo ésta la necesaria unidad de la totalidad de aquéllas (lo que se separa de la totalidad histórica -la región- debe luego ser restituido a la totalidad de la que forma parte como síntesis).[1]

La posibilidad de hacer historia regional viene muchas veces como consecuencia de la demanda de las instituciones políticas de base territorial regional (o sea cual fuere la denominación de la demarcación subestatal y supramunicipal) que desean justificar su propia existencia, llevando a veces a expresiones tan ucrónicas como "los castellano-manchegos de la Edad Media", por ejemplo. En otras ocasiones, la coincidencia de la región con entidades políticas propias en el pasado (como los reinos medievales) la justifica con menos dificultad. Existen para el caso de España numerosas historias regionales (de Andalucía, Aragón, Galicia...). La reivindicación nacionalista hace que sean para muchos indistinguibles o intercambiables los conceptos de historia regional e historia nacional (Cataluña, País Vasco...).

La renovación de la historiografía de mediados del siglo XX que supuso la Escuela de Annales no sólo aumentó el campo de la historia nacional a la historia de las civilizaciones (Fernand Braudel), sino que incentivó a los historiadores a buscar objetos de estudio más concretos. Eso motivó que fueran hispanistas franceses los que introdujeran el nuevo método en España. Un ejemplo de síntesis regional (más allá de consideraciones nacionalistas) es Cataluña en la España Moderna, de Pierre Vilar. Otro ejemplo es el de Bartolomé Bennassar Valladolid au siècle d’or. Une ville de Castille et sa campagne au XVe. siècle,[2] que al concretar el espacio restringiéndolo a una ciudad y su entorno, entronca con otra disciplina, la historia local, aunque claramente supera en su estudio incluso las dimensiones comarcales. Para Francia, un modelo sería Beauvais et les beuvaisins, de Pierre Goubert.

Notas

  1. Hegel; Di Cione, 2005.
  2. París, La Haya Mouton, 1967

Tomado de: ( http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_regional )

 

 

23/07/2009 00:39 Autor: edgar chalco pacheco. #. No hay comentarios. Comentar.

SAN PEDRO Y SAN PABLO, Celebración

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SAN PEDRO Y SAN PABLO, Celebración

Está considerado en el Santoral Católico (Calendario litúrgico Católico) las fechas en que se celebran las festividades en honor a un santo o figura religiosa, en este caso a San Pedro y San pablo, como una conmemoración al martirio en Roma de los apóstoles Simón Pedro y Pablo de Tarso (inicialmente Saulo de Tarso) celebrada el 29 de junio.

Pablo de Tarso, originalmente Saulo, Pablo es considerado por muchos cristianos como el discípulo más importante de Jesús, también llamado San Pablo Apóstol, el Apóstol de los Gentiles y San Pablo de Tarso, fue uno de los apóstoles más activos de Jesucristo, a pesar de que nunca llegó a conocerlo, y, después de Jesús, una de las personas más importantes para el cristianismo; como también fue Pedro y Juan, y es considerado como uno de las fuentes significativas de la doctrina de la primitiva iglesia cristiana.

Bernabé acude a Tarso y se va con Pablo a Antioquia, donde pasaron un año evangelizando, entonces Antioquia se convierte en el centro de los cristianos convertidos desde el paganismo. Aquí surge por primera vez la denominación de cristianos para los discípulos de Jesús.

La imagen es de la Estatua de Pablo de Tarso en la Basílica de San Pedro.

Pedro que inicialmente se llamó Simón Bariona (hebreo «Shimon»), llamado también Pedro o Cefas, fue -de acuerdo con el Nuevo Testamento- un pescador, conocido por ser uno de los doce apóstoles, discípulos de Jesús de Nazaret. La Iglesia Romana, con sede en el Vaticano, lo identifica como el primer dirigente de su Iglesia, basándose, entre otros argumentos, en las palabras que le dirigió Jesús: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo" Mateo 16:18-19. [1]

Hoy 29 de junio en gran parte de los pueblos del Perú que tiene puerto de pescadores, ellos celebran el día de Pedro “El Pescador” como patrono de sus actividades económicas Más que un día del Pescador, estos santos son los que guían a nuestros hombres de mar por el buen camino para encontrar los productos ictiológicos que consumimos a diario.

En Arequipa San Pedro se encuentra en la Iglesia Catedral, San Antonio, Santo Domingo, Uchumayo, Y todos los pueblos de la Costa peruana.

En el puerto de Quilca, es tradición hacer la celebridad a San Pedro pescador, después de vísperas y de la misa de fiesta, sacan al santo en procesión y en sus lanchas los pescadores artesanales lo llevan  a alta mar para que bendiga las aguas y sea siempre fuente de recursos y peces para el consumo y comercio de la población, luego el santo regresa al puerto y es ingresado a la iglesia y esperara el próximo año, fiesta similar se realiza en Matarani.

La igamen corresponde a la estatua de Pablo de Tarso en la Basílica de San Pedro.

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Ap%C3%B3stol_Pedro

OTROS TEMAS  CELEBRACIONES FESTIVIDADES RELIGIOSAS VER EN http://edgarchalcop.blogspot.com/  

29/06/2009 23:40 Autor: edgar chalco pacheco. #. No hay comentarios. Comentar.

EXAMEN ALUMNOS DE TURISMO

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DEBARAN RENDIR EXAMEN DE EL LIBRO DE HISTORIA REGIONAL, LOS TRES PRIMEROS CAPÍTULOS,

NACIONES ORIUNDAS

LA IRA DE PICHINIQUE

TITULOS DE LA CIUDAD BLANCA

En la fecha acordada

 La foto corresponde a la Estación de "El Ramal" del Ferrocarril del Sur del Perú, antiguamente con Dirección al Valle de Vitor, 2009

 

28/06/2009 09:15 Autor: edgar chalco pacheco. #. No hay comentarios. Comentar.

HACIA UNA NUEVA PERIODIFICACIÓN DE LA HISTORIA DEL PERÚ COLONIAL. FACTORES ECONÓMICOS, POLÍTICOS Y SOCIALES

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HACIA UNA NUEVA PERIODIFICACIÓN DE LA HISTORIA DEL PERÚ COLONIAL. FACTORES ECONÓMICOS, POLÍTICOS Y SOCIALES[1]

ABSTRAC

El ensayo aborda la problemática de la periodificación, entendida como instrumento metodológico para introducir cortes y divisiones en la continuidad de la historia. Dicho instrumento es aplicado al caso de la dominación española (historia colonial) del Perú, que abarca desde los años 1520/30, con la llegada de las tropas conquistadoras de Pizarro, hasta los años 1820/30, con el establecimiento de los primeros gobiernos republicanos.   Para analizar esa historia de tres siglos se observan diversos factores de carácter económico, políco y social.  De aquí resulta la imagen de una evolución segmentada en cinco periodos, con una duración de 50 a 70 años cada uno: 1) formación de las estructuras de dominación colonial; 2) apogeo de plata y consolidación de la economía interna; 3) florecimiento del sistema de hacienda y mercados regionales; 4) presión fiscal y retos de la dominación colonial; 5) rompimiento de las estructuras de dominación española. Dentro de esta evolución se ubican momentos de ruptura y transformaciones estructurales de largo aliento, que nos permiten observar con nuevo sentido la historia del Perú colonial.

I. PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA PERIODIFICACION

Que la historia representa una cadena interminable de procesos y acontecimientos relacionados entre sí por múltiples causas y conexiones, es una verdad evidente. Al investigador preocupado por comprender las estructuras sociales y los sucesos del pasado se le plantea. Sin embargo, la necesidad de aplicar cortes dentro de ese interminable continuum histórico. La aplicación de tales cortes que es una manera sencilla de graficar la tarea de la periodificación constituye uno de los principios básicos de organización en historiografía; sin el fundamento de esa segmentación de los hechos pertenecientes a la cadena del pasado, sería complicado avanzar a los niveles de la explicación histórica y de la teorización general sobre el desenvolvimiento de la humanidad.

Vista de ese modo, la periodificación significa la respuesta del historiador al problema general del tiempo, de su inexorable avance. La tarea de delimitar épocas en el curso de la historia responde a la necesidad de echar luz sobre la compacta masa de fenómenos del pasado y de poner orden en la complejidad de las relaciones humanas: así quedan de manifiesto las imbricaciones de causas y efectos que forman la trama dcl acontecer social. El ejercicio de periodificar es uno de los más serios en la labor investigadora, pues requiere una visión profunda tanto del episodio individual como del conjunto de factores que tipifican una época determinada.

La historia misma. concatenación de esfuerzos sociales a través del tiempo, no contiene en realidad ninguna fractura. Las periodificaciones que nosotros aplicamos en ella no representan más que una pauta convencional, un marco de referencia puramente arbitrario y artificial, distinto en esencia a los hechos del pasado. Por esto Croce ha observado -con plena razón- que las etapas o periodos ideados por los estudiosos son un asunto de mera imaginación, de vocabulario, de retórica, que en ninguna medida altera la sustancia de las cosas: pero el mismo autor reconoce que la demarcación en épocas constituye un soporte básico para comprender el sentido de las realizaciones humanas3.

De allí resulta que no hay periodificaciones que posean validez absoluta, todas ellas son relativas y dependientes del respectivo punto de vista del historiador. Cada manera de segmentar los acontecimientos del pasado corresponde a un determinado criterio o perspectiva de investigación, a una específica corriente historiográfica y, en sentido más amplio, a la teoría sociológica o política con la cual se identifica el investigador1. Esto no quiere decir, sin embargo, que cualquier propuesta de periodificación haya de considerarse válida: para ello existen ciertos requisitos de procedimiento de verificación. según tendremos oportunidad de apreciarlo más adelante.

Harry Ritter, en un moderno diccionario de conceptos históricos, ha tenido el acierto de reunir una gama de opiniones sobre el significado de la periodificación. Una de las apreciaciones más extremas es la de Collingwood, quien sarcásticamente se refería a las etapas o periodos concebidos por los estudiosos como “ilusiones ópticas”. En general, pueden distinguirse tres maneras que se han utilizado para aplicar se emiten acciones en la historia: por simple cronología (como en el caso de los anales o crónicas), por sumarización de las esencias de una época y por teorizaciones globales sobre el desarrollo de la humanidad. Si bien casi todos los autores coinciden en que las periodificaciones representan abstracciones frente el proceso histórico, la mayoría de ellos reconoce como verdadero el hecho de que los acontecimientos y estructuras sufren variaciones a lo largo del tiempo, es decir. corresponden a etapas diferenciables.

Frente a la periodificación mecánica de las viejas crónicas, la moderna historiografía trata de aplicar una periodificación de carácter orgánico. Según explica Agnes Heller, autora de un lúcido tratado de teoría de la historia, la organicidad de dicho ejercicio viene a estar basada en la utilización de una pauta diacrónica — la delimitación de épocas — sobre un conjunto de elementos sincrónicos, que son las estructuras de funcionamiento de la sociedad. La periodificación orgánica es capaz de mostrar las diversas coyunturas y fases de ruptura o transición que se dan en la evolución de las colectividades. Ella implica tanto la temporalidad, en las líneas divisorias de las épocas, como la interpretación, en el enjuiciamiento de los momentos de paso de una etapa a la otra.

Cierto es que la fijación de un suceso o año determinado sirve únicamente para proveer de límites aproximativos, simbólicos, a la fase bajo observación. Pero tiene la ventaja de asignar un marco de referencia, con respecto al cual pueden explicarse mejor los procesos, los valores y las acciones personales desplegadas durante ese espacio histórico.

¿Cuáles son los requisitos fundamentales para una correcta periodificación?  Ya en los años 20 del siglo pasado, en su clásico manual de historiografía. Bauer formuló al respecto tres observaciones básicas:

1) todo periodo debe estar sustentado objetivamente, o sea en hechos y testimonios propios de la época analizada (lo cual implica que los contemporáneos tuvieran por lo menos alguna conciencia de la instauración de una nueva etapa);  2) todo periodo debe constituir una entidad completa y naturalmente delimitada, que se distinga con nitidez de lo antecedente y de lo consecuente; 3) el criterio para la división en periodos debe ser uniforme, siempre de la misma naturaleza. Y a esto podría añadirse el requisito de que los fundamentos en los cuales se basa el criterio de división deben ser aceptados generalmente por la comunidad científica.

Una vez determinada la consistencia de una época —espacio de tiempo en que las relaciones sociales funcionan de acuerdo a una estructura peculiar, distinta de fases anteriores o posteriores— se impone la tarea de asignar un nombre a ese periodo.  Aunque aparentemente formal, ésta es una tarea que puede generar profundas consecuencias, ya que la denominación afortunada de una época llega a veces a ejercer el efecto de un gran descubrimiento, que expone a la atención pública un ámbito de la historia hasta entonces poco o nada conocido.  Otras veces, en cambio, la ventaja de tener una época firmemente delimitada se echa a perder cuando bajo el influjo de su sugestiva denominación se incluye dentro de ella un contenido temático mucho más extenso que el originalmente ideado;  tal es el caso de grandes etapas algo confusas, caracterizadas en principio por un estilo artístico (el Barroco) o una doctrina filosófica (la Ilustración), por ejemplo.

En fin, postulamos que la historia no merece ser reducida a la imagen de una interminable sucesión. Continuum, de episodios más o menos importantes.  Entonces perderíamos de vista lo que tal vez sea la parte más interesante del desenvolvimiento humano, vale decir, las discontinuidades, las rupturas, las crisis, las revoluciones.  Pierre Chaunu ha realizado un estudio de los puntos de viraje de la historia de Occidente a lo largo de la Edad Moderna, partiendo de la siguiente premisa:  “Tournant, et tournant seulement dans I‘ordre des modifications profondes et significatives, quand sur de vastes espaces tout un ensemble de secteurs bougent simultanément”;   definición que implica la presencia de un forma de conciencia sobre la entrada de una nueva época en amplios sectores de la sociedad.  No muy distintas son algunas definiciones recientes de las crisis en la historia, que enfatizan su condición de procesos (no necesariamente encaminados a una revolución) en los cuales la sociedad resulta sustancialmente afectada y modificada.

Al historiador Comprometido en hacer una periodificación, por tanto, le interesan más las diferencias que las similitudes, más las rupturas que la continuidad en los hechos del pasado.  Nadie ha señalado ésta condición con una frase más expresiva que la de Barraclough:   “the important thing is not to demonstrate (what we all know) that the garment of Clio is a seamless web, but to distinguish the different patterns in which it is woven”.    Ya se sabe que la demarcación de épocas es un procedimiento artificial frente a la sustancia de los hechos: lo que interesa en realidad es construir una periodificación inteligente, que sea capaz de sugerir nuevos enfoques y de profundizar nuestra comprensión de la historia.

II. ¿CÓMO PERIODIFICAR LA HISTORIA DEL PERU COLONIAL?

Partiendo de aquellas consideraciones generales sobre la utilidad de la periodificación en este trabajo me propongo enfocar la época colonial de la historia del Perú, bajo la dominación española, que se extiende durante tres siglos.  Podríamos empezar con un debate en torno a la ubicación adecuada del comienzo y el final de dicha época, ya que sobre este punto se encuentran opiniones divergentes en los manuales al uso, según el concepto que mantengan los autres sobre el ejercicio de la soberanía “nacional” o la presencia de agentes “extranjeros” en el territorio peruano.  Sin embargo, el problema de periodificar la época del coloniaje no está vinculado realmene en su extensión longitudinal, sino más bien con las etapas o cortes latitudinales que deben efectuarse al interior de esa “larga duración” trisecular, a fin de mostrar y hacer entender el Perú colonial en toda su complejidad: esto es, con sus mutaciones y transformaciones progresivas, sus avances y retrocesos, sus caracteres primordiales y efectos duraderos.

Cuando aún no habían transcurrido veinte años desde el asentamiento de la vida republicana, un curioso periodista y funcionario público, José María de Córdova y Urrutia, dio a publicidad el libro Las tres épocas del Perú y compendio de su historia (Lima 1844).   En esta obra traza por primera vez la división de la historia peruana en tres etapas:  la indígena (con énfasis en la administración de los incas), la colonial y la republicana. De aquí surgirá una difundida imagen sobre el coloniaje corno “edad media”, o periodo nefasto y oscurantista, en la evolución histórica de este país.  Algunas décadas más tarde el profesor Sebastián Lorente. decano de Letras en la Universidad de San Marcos, se encargaría de afinar la periodificación de la era de la dominación hispánica en una obra de cuatro volúmenes; los respectivos tomos estaban dedicados a la etapa de la conquista de los incas, la etapa de “esplendor” de los Habsburgo (15421598), la etapa de “decadencia” de los Habsburgo (1598—1700) y la etapa virreinal bajo los Borbones (1700-18210.

La vigencia de aquella clasificación postulada en el siglo XIX queda reflejada todavía en algunos textos de historia de la reciente década de 1980. El Compendio de historia del Perú de J. A. del Busto Duthurburu, por ejemplo, distingue tres largos espacios de tiempo: el periodo indígena, como predominio del hombre cobrizo; el periodo hispánico, como predominio del hombre blanco; y el periodo independiente, con predominio del hombre mestizo. La edad intermedia de la dominación española aparece dividida a su vez en otras tres etapas, que corresponden al Descubrimiento y Conquista, el Virreinato y la Emancipación.

El P. Rubén Vargas Ugarte, laborioso jesuita que dedicó gran parte de su vida al asedio sistemático de bibliotecas y archivos, expresa una intuición más certera en su manera de periodificar la época colonial del Perú.  Es verdad que su Historia del Virreinato (comenzada en 1492) no constituye sino una aglomeración de medio centenar de capítulos formados según un criterio temático-cronológico, en que se relatan sucesivamente los principales eventos de la administración virreinal.  Pero al menos tuvo el acierto de marcar con precisión el inicio de la etapa de Descubrimiento y Conquista, con el primer viaje de Pizarro, en 1524; el inicio de la etapa del Virreinato, con la instalación del virrey D. Antonio de Mendoza, en 1551; y el inicio de la etapa de la Emancipación, con el establecimiento de las juntas dc Chuquisaca, La Paz y Quito. en 1809.

Un aspecto interesante dentro de este contexto es la demarcación de la fase postrera de la dominación española, en que ocasionalmente coinciden algunos focos de gobierno “patriota” con la corte oficial del virrey. Porras Barrenechea diseñó para ello una partición dentro de la etapa de la Emancipación, marcando claramente estos dos pcriodos: 1) de la propaganda revolucionaria, o época de los precursores de la Independencia, que abarca desde la rebelión de Túpac Amaru hasta el desembarco de las tropas de San Martín (1780 a 1820).   y 2) de la guerra de lndependencia, que comprende desde el arribo del ejército libertador hasta la salida de las últimas tropas españolas del Callao (1820 a 1826).  El general Felipe de la Barra, al examinar los mismos fenómenos desde el punto de vista militar, brindó su respaldo a esta ordenación cronológica,  designando uno y otro periodo con los nombres de Pre-Emancipación -inmersa completamente dentro del régimen colonial— y Emancipación o Independencia, propiamente dicha.

Siguiendo el mencionado criterio, la periodificación que aquí propongo para la historia virreinal se cierra en el año 1820, con las primeras declaraciones de independencia del Perú.  Quedan así fuera de nuestra observación una serie de acontecimientos, como el protectorado de San Martín, la polémica doctrinaria del Congreso Constituyente, la dictadura de Bolívar, la campaña de Junín y Ayacucho o la resistencia de las tropas de Rodil, que anteceden a la verdadera instauración de la soberanía política en el país.   Hay de hecho una fase de transición entre la Colonia y la República, que llega tal vez hasta 1830, conforme lo ha sugerido Flores Galindo en sus análisis sobre la evolución de la aristocracia y los sectores plebeyos de Lima durante la coyuntura de quiebra del dominio español.

En el otro extremo del eje longitudinal se ha optado por fijar el año 1530, cuando Pizarro sale fuera de España ya investido oficialmente con los títulos de gobernador y capitán general del Perú, como el punto de iniciación de la historia colonial.  Aquí también se puede referir a una fase de transición entre el gobierno de los incas y el asentamiento del poder español; de esta fase escapan a nuestro estudio algunos eventos como el primer viaje de Pizarro, la visita inicial de su hueste a las costas del Tahuantinsuyu o las primeras reacciones en el imperio de Huayna Cápac frente a la llegada de los expedicionarios ibéricos.  De acuerdo con N. D. Cook, estudioso de la caída demográfica de los indios, para hacer comprensible el proceso de cambios en la sociedad aborigen sería conveniente retrotraer los comienzos de la época de influencia hispánica quizá hasta la fecha remota de 1520.

Nos situamos, pues, ante uno largo espacio delimitado por fechas claves: años redondos y de sentido simbólico, que pretenden enmarcar procesos de largo aliento  antes que hechos individuales.  La evolución del Perú Colonial, así concebida, se extiende desde 1530 hasta 1820 (o eventualmente desde 1521 hasta 1830). Para realizar la periodificación de dicha época consideramos variados factores económicos, políticos y sociales, tratando de analizar cómo cada uno de estos géneros de realidad histórica intervienen en la gestación y desarrollo de aquél mundo complejo.

Factores económicos que merecen tomarse en cuenta para explicar la historia colonial son:  las curvas de producción y exportación de metales preciosos, especialmente de la plata; el ritmo de circulación interna de los metales amonedados; los índices de precios en los mercados urbanos; el movimiento de exportación e importación en el Callao, puerto principal del virreinato; las estadísticas de tráfico mercantil en los puertos menores; la evolución monetaria de los tributos indígenas; el proceso de expansión de las haciendas y estancias en manos españolas; el desarrollo de la manufactura textil en los obrajes; los compromisos pecuniarios en la venta de oficios públicos; la constitución y vertebración de mercados regionales dentro del “espacio” peruano, etc.  Esta clase de fenómenos, que suponen variables aptas para una cuantificación y fijación temporal relativamente precisas, constituyen los índices de periodificación preferidos en el presente trabajo.

Factores políticos que merecen tomarse en cuenta para explicar la historia colonial son: el reinado de los soberanos de la monarquía española; la sucesión y trascendencia del gobierno de los virreyes;  el establecimiento de instituciones fundamentales (como Audiencia. lnquisición, Consulado, Tribunal de Cuentas); la implantación de órdenes religiosas y resoluciones de la jerarquía eclesiástica; la transformación en las relaciones de poder con otras colonias de América; la evolución en el aparato militar; ataques extranjeros, guerras civiles, rebeliones internas, etc.  Este tipo de acontecimientos, susceptibles por lo general de una determinación cronológica exacta,  han sido comúnmente los más usados para establecer periodos dentro de la historia peruana.

Factores sociales que merecen tomarse en cuenta para explicar la hisoria colonial son: el impacto de las epidemias sobre la masa indígena; la evolución demográfica de las comunidades nativas; el ritmo de la inmigración española y africana; la contabilización en registros parroquiales y de visitas; el proceso de mixtura de las razas; las transformaciones en los componentes culturales; la difusión y repercusión de ideas provenientes de Europa; los movimientos colectivos de fundamento religioso; la evolución en los modos de vestir, gustos alimenticios, hábitos cotidianos, etc.  Es evidente que muchos de éstos son problemas de orden subjetivo, pertenecientes a la esfera mental o ideológica, y resultan por lo tanto muy difíciles de rastrear.  Son fenómenos complejos, aún insuficientemente observados respecto al virreinato peruano, pero que no deberían perderse de vista al momento de ensayar una síntesis de aquella época.

Por otra parte, ya que el objetivo es interpretar la historia del Perú colonial. ¿acaso no sería correcto extender el análisis hasta la etapa de gobierno republicano, digamos hasta la mitad del siglo XIX (administración de D. Ramón Castilla), en que se mantienen vigentes muchos rezagos que conforman la llamada “herencia colonial”? Esta observación parece válida. aunque conlleva el riesgo de desmontar cualquier análisis dedicado a Fases concretas de la historia.  A dicho punto responderíamos señalando que el propósito de este trabajo es hacer una periodificación de la época colonial, limitada en sus contornos externos al inicio y el fin de la dominación española (1530—1820), pero abierta en su composición interna a toda clase de factores que caracterizan la sociedad del virreinato, inclusive aquellos que mantuvieron su vigencia tras la retirada de las últimas tropas realistas del Callao.  La durable permanencia de tales fenómenos servirá, justamente, para que merezcan una, valoración más importante en nuestro enfoque.

III. COYUNTURAS, lNFLEXIONES Y DESARROLL0 DEL PERÚ COLONIAL

A través del espacio trisecular la dominación española podemos distinguir cinco periodos o coyunturas bien marcadas, durante las cuales va evolucionando la composición de la realidad peruana. Dentro de estos periodos es posible identificar algunas divisiones más pequeñas, fases breves en las que prima el desarrollo de uno u otro de los factores que arriba han sido mencionados. Todo ello configura una evolución compleja, sesgada por inflexiones o momentos de ruptura, que a largo plazo determinan el crecimiento, la consolidación y el rompimiento de las estructuras del coloniaje hispánico.

1. FORMACIÓN DE LAS ESTRUCTURAS DE DOMINACIÓN COLONIAL (1530 a 1580)

Periodo en que tiene lugar la conquista del Imperio de los incas y el asentamiento en su territorio de un nuevo grupo de poder, que se apropia de los tesoros, los recursos naturales y el trabajo indígena en nombre de la corona de Castilla. En las ciudades recién fundadas toma forma la sociedad hispánica colonial, organizada en torno a la aristocracia de los encomenderos (primeros conquistadores y militares distinguidos), que son los beneficiarios directos del tributo de los indios. Los comerciantes ponen en vinculación a las ciudades entre sí y con el mundo exterior, aunque dependen mayormente de los intereses de casas mercantiles radicadas en Sevilla. También se asienta la Iglesia católica, cuyos sacerdotes regulares y seculares inician — con rudimentario conocimiento de las lenguas aborígenes — las tareas de evangelización.

La imposición dc ese nuevo orden es sufrida traumáticamente por las comunidades nativas: se habla de una ‘‘desestructuración” patente en la caída demográfica y en la descomposición económica, social y cultural de los ayllus. La situación de crisis en la sociedad indígena se manifiesta agudamente en los años de 1560, con el movimiento ritual y contestatario del Taqui Ongoy. Más visible es la protesta en la llamada guerra de reconquista librada por los descendientes de los últimos incas, refugiados en Vilcabamba, que dura hasta la derrota y ejecución del primer Tupac Amaru en l 572. A partir de entonces queda establecido con firmeza el dominio político de España y comienza la época colonial “madura’’.

a) 1530—1550

Etapa de la conquista y guerras civiles. según la calificación tradicional. Después de la ejecución de Atahualpa en Cajamarca. en 1533, las huestes de Pizarro se reparten a través del territorio peruano para poblar las nuevas ciudades (Lima, Piura, Trujillo, Chachapovas, Huanuco, Huamanga, Arequipa, Cuzco) y para buscar tesoros. minerales o especias en los confines del derruido Tahuantinsuyu. La pugna por la distribución de las riquezas conquistadas lleva al estallido de las guerras civiles entre los colonizadores: situación de desorden bélico que se prolonga con el inmediato levantamiento de los encomenderos, opuestos a la intención de la Corona de recortar sus exagerados privilegios. Sólo la sagacidad política de D. Pedro de la Gasca impondrá una relativa paz en el Perú, mediante un pacto por el cual los jefes militares son recompensados con grandes encomiendas, mientras que el Estado se asegura el control de los órganos de gobierno, justicia y fiscalización.

Al mismo tiempo las primeras congregaciones religiosas, de dominicos, franciscanos y mercedarios, se instalan en el virreinato (creado formalmente en 1542). Pero más extendido que la intención cristianizadora se encuentra el afán de rapiña y enriquecimiento, basado en una apropiación de los recursos indígenas sin medida ni clemencia.

Es la etapa desordenada de la tributación sin tasa. Durante estos años la tabla de exportación de los metales preciosos marea el predominio del oro, extraído principalmente del botín perteneciente a los incas y de las huacas de las comunidades: de aquí surge el mito del Perú ubérrimo, país dorado, colmado de fabulosas riquezas.

b)  1550-1580

En lo político es la etapa de consolidación del aparato institucional de la colonia. Se establece definitivamente el cargo de Virrey, con D. Antonio de Mendoza; se instala de modo permanente la audiencia de Lima y se crean las audiencias de Charcas y Quito: la jerarquía eclesiástica organiza los primeros concilios provinciales (a partir de 1551); se fundan los corregimientos como instancias de la administración provincial; se asienta la Compañía de Jesús, portadora del espíritu de la Contrarreforma; se establece el Tribunal de la Inquisición responsable del control moral y la represión ideológica; se consolida el funcionamiento de la Universidad de San Marcos. Todos estos componentes serán recogidos en el programa ordenancista del Virrey Toledo, que dicta medidas fundamentales para garantizar el mantenimiento del sistema colonial.

En lo económico, es la etapa de asentamiento de la organización productiva. El primitivo saqueo de las reservas de oro es sustituido por la explotación sistemática de las vetas de plata, sobre todo a partir del descubrimiento del cerro rico de Potosí.  La posterior incorporación del mercurio de Huancavelica servirá para incrementar el rendimiento del mineral, gracias al método de la amalgamación, introducido en los años de 1570.  A activar el desarrollo de la economía interna contribuye la instalación de las primeras casas de moneda en Lima y luego en Potosí; junto con ello se efectúa la “domesticación” del régimen de la encomienda, con la aplicación de tasas para controlar el monto de los tributos. se difunde la propiedad privada de la tierra en manos españolas, como base del sistema de haciendas.

2. APOGEO DE PLATA Y CONSOLIDACIÓN DE LA ECONOMÍA INTERNA (1580 a 1650)

La concentración de las comunidades indígenas en “reducciones’ y el régimen de trabajo compulsivo de la mita, dos de los legados más importantes de la administración de Toledo, posibilitan durante este periodo el mayor auge en la extracción de plata de las minas del Alto Perú. Las Cuentas de las cajas fiscales dcl virreinato muestran, por ello, un aumento constante en los ingresos. Esa misma abundancia de plata fomentará la constitución de una especie de proletariado indígena que, desligado del marco legal del tributo y de la mita, brindará su fuerza de trabajo para la expansión de los sectores agrícola, ganadero y textil; porque el florecimiento de ricos núcleos urbanos como Lima o Potosí — incentiva la vertebración de mercados regionales, capaces de satisfacer la creciente demanda de bienes.

A esta coyuntura pertenece la incorporación de Portugal a la corona de Castilla y la ca nlpaña beligerante dc Holanda, nación empeñada en un:i lucha multifrontal por la posesión de territorios ultramarinos 40. No obstante los ataques de corsarios holandeses, lo que caracteriza la vida en

las ciudades del litoral peruano es un verdadero esplendor cultural: proliferan las tertulias literarias, las crónicas y misceláneas históricas, los tratados jurídicos, la pintura al estilo manierista, la arquitectura barroca. Para combatir el empecinado aferramiento de los grupos aborígenes a sus cultos tradicionales, la arquidiócesis de Lima organiza repetidas campañas de “extirpación de idolatrías”, que conducirán sólo a un relativo cambio en el mundo ritual de las etnias.

a) l580—l620

En el marco de las mayores recaudaciones por concepto de explotación de la plata, tiene lugar un gran crecimiento en el volumen del tráfico hispanoamericano con la metrópoli. Que la llegada de enormes cantidades de metal potosino tuviera como efecto inmediato la elevación (revolución) de los precios en el mercado español, es un asunto que hoy se pone en tela de juicio.  Lo cierto es que el gremio de mercaderes de Lima salió favorecido de esta situación, ya que no sólo aumentó sus intercambios por la ruta oficial de Panamá, sino también recurrió a los bienes que le ofrecían otras dos plazas alternativas: Acapulco y Buenos Aires, proveedoras de mercancías asiáticas y europeas de contrabando. De aquí se explica la instalación del Consulado de Lima, en 1613, como tribunal de justicia y órgano dc expresión de los comerciantes peruleros.

El Estado español, comprometido en varias guerras con países de Europa, optó por una cierta flexibilización en su sistema de dominación colonial. Mecanismos como la venta de cargos municipales y las composiciones de tierras (implantadas en el decenio de 1590) sirvieron para reforzar la hegemonía local de las elites terratenientes, compuestas ya mayormente por elementos criollos. A este desenvolvimiento se opusieron desde luego los indígenas; las crónicas de Santa Cruz Pachacuti y Guamán Poma de Ayala, surgidas en medio de tal proceso, demuestran que la pluma –instrumento de la cultura occidental  había sido adoptada como arma de resistencia por los nativos.

b) 1620—l650

Etapa sumamente debatida en la historiografía contemporánea. Donde una examinación a primera vista de los registros oficiales había ubicado una caída en la producción minera y una abrupta baja en la exportación de los metales preciosos, hoy parece imponerse la impresión de que el rendimiento de la plata no cayó, sino se mantuvo por lo menos estable, y que las riquezas minerales del Perú llegaron al viejo mundo a través de caminos distintos. Aquí cabe señalar entonces una inflexión o punto de viraje en la historia colonial. El fenómeno se reduce, en principio, a la masiva entrada en acción de los corsarios y contrabandistas holandeses, ingleses, franceses y de otras nacionalidades, que lograron sucesivos éxitos en el bloqueo de las flotas que salían de las colonias hispánicas hacia Europa; estos contrabandistas actuaban sobre todo en el ámbito del Caribe, pero también incursionaron en las costas del Pacífico.

La “crisis general’ del continente europeo no afectó, por lo tanto, al virreinato peruano. Gran parte de los caudales argénteos tomados de contrabando vinieron a parar en los ricos mercados de India y la China, gracias a la vitalidad del comercio a larga distancia que caracteriza aquella época formativa del capitalismo. Todo esto repercutirá en el fortalecimiento de la colectividad de mercaderes limeños, al mismo tiempo que variados signos reflejan la consolidación de la economía interna colonial: abundan las operaciones en los bancos, se desarrolla la manufactura textil en los obrajes llega a un auge la introducción de esclavos negros, destinados a trabajar (cuando no en servicio doméstico) en las haciendas azucareras, vinícolas, algodoneras y arroceras de costa. La Real Hacienda, incapaz de acomodarse al nuevo orden de cosas, acusa un descenso en los ingresos fiscales y responde ampliando la venta de cargos públicos hasta los oficios de cajas reales y del Tribunal de Cuentas, en los años 30 del siglo XVII.

3. FLORECIMIENTO DEL SISTEMA DE HACIENDA Y MERCADOS REGIONALES (1650 a 1720)

Periodo de extraordinario aprovechamiento para los grupos de hacendados que ejercen su hegemonía en las variadas regiones del “espacio” peruano. Cuando el sistema oficial de las flotas atlánticas se halla gravemente perturbado y cuando la demanda dc bienes dentro de los mercados urbanos aumenta, debido al incesante crecimiento de la población de origen ibérico, no sorprende constatar en los movimientos de precios una tendencia al alza en los productos agrícolas y ganaderos. La subida de los precios consolida el poder económico de las elites terratenientes -coligadas por lo general con los burócratas peninsulares, antiguos colonizadores y pujantes mercaderesy refuerza el sistema laboral de los peones enganchados por medio de deudas, ante el telón de fondo de la decadencia política y financiera de la España de los Habsburgo.

Rasgo general de estas décadas es el reconocimiento por parte de la Corona de la necesidad de imponer cambios en la estructura administrativa, a fin de hacer más rentable su manejo del virreinato: para ello se dictaron algunas medidas que, sin embargo, chocaron con la inoperancia y los intereses particulares de los funcionarios radicados en el Perú. Junto con esta relajación del aparato estatal ocurre un relativo debilitamiento de Lima en su papel de motor económico de la colonia, hecho del cual se benefician algunas provincias habitadas por una próspera burguesía criolla. Hay un crecimiento notable de Trujillo y Arequipa, ciudades que se favorecen con la bonanza del azúcar y del vino, y también se desarrollan núcleos urbanos de la sierra como Huamanga y Cuzco, donde se instalan durante este periodo nuevos planteles de enseñanza universitaria.

a) 1650—1680

La baja en la producción de has minas de Potosí, así como la revelación del fraude en las monedas de plata acuñadas en dicha ciudad (por entonces la más poblada de toda Hispanoamérica), son problemas que ocupan al gobierno virreinal. Se hace patente la urgencia de rediseñar el sistema de la mita armado en los tiempos del virrey Toledo, ya que un masivo proceso de relocalización había alterado la composición de la fuerza laboral de los indios. Para esta época la mayor Parte de los operarios de las minas eran mingas  o trabajadores asalariados, que vivían de la paga ofrecida por los dueños de ingenios y del dinero que entregaban las comunidades aborígenes en compensación de los mitayos que dejaban de acudir a Potosí. A consecuencia de ello se encuentra una numerosa población de yanaconas y forasteros, migrantes que habían salido a alquilar su mano de obra en cocales, haciendas, estancias, obrajes o talleres artesanales.

La corte madrileña responderá con la ordenación de una visita general del virreinato (1664), que llevaba los objetivos de revigorizar la industria minera, ordenar la recaudación de impuestos, eliminar la corrupción burocrática y acabar con el tráfico de contrabando. Pero la debilidad del gobierno de Lima y el propio colapso financiero de la monarquía impusieron obstáculos a la realización de tales propósitos. Las cuentas de la Real Hacienda sólo registran un aumento en la tributación por concepto del comercio (alcabala), como testimonio de la vigorosa actividad de los mercados regionales; por eso se ha afirmado que durante el siglo XVII se gesta la estructura de un Perú “cantonal”, con múltiples focos de poder económico y político.

b) 1680—1720

Investigaciones centradas en el desarrollo de las actividades de construcción manifiestan que ésta es la etapa de la historia colonial en que mayor abunda la edificación de casas, hospitales, iglesias, monasterios, etc. Signo evidente de la riqueza que disfrutaban las elites criollas urbanas de hacendados y comerciantes, grupos que conseguirán solventar aun mas su poder con ha puesta a la venta de los corregimientos, las alcaldías mayores y los oficios de audiencias; a partir de entonces (1687) los criollos quedaron en aptitud de ejercer directamente el gobierno de la colonia. Los ensayos de moralización burocrática y de nueva reducción general de los indios, impulsados en la misma década de 1680 por el virrey Duque de la Palata, no valieron para remediar la declinación del poder estatal.

La guerra de sucesión al trono español, que distanció a la metrópoli de las preocupaciones coloniales hispanoamericanas, trajo consigo la apertura del comercio directo con Europa: un convenio oficial (1698) permitió a los mercaderes de Lima el intercambio de bienes con Francia.  A la par que las colectividades urbanas gozaban de tal apogeo, la caída demográfica de la masa aborigen parece llegar durante estos años a su punto más bajo. Reiteradas epidemias de sarampión, cólera y peste bubónica diezmaron hasta los niveles más catastróficos a la población nativa, obligando a tomar medidas como la recomposición de las mitas y la supresión definitiva de las encomiendas. Esta última supresión. dictada precisamente en 1720, marca algo así como el fin del largo proceso de evolución de la era colonial “madura” y presagia la iniciación de nuevos rumbos: aquí hallamos, pues, otro importante punto de viraje en la historia del virreinato.

4. PRESION FISCAL Y RETOS EN LA DOMINACION COLONIAL (1720 a 1780)

Periodo de cambios y movimientos acelerados en el régimen de dominio estatal, como efecto de la nueva política introducida por los monarcas de la casa de Borbón. Desastres de la naturaleza (terremotos, inundaciones, plagas) condicionan una duradera crisis en la agricultura de la costa, que obliga a la importación de granos y a la reorientación de los sectores terratenientes.  Se da en cambio una importante expansión del comercio, con la participación abierta de Inglaterra, en virtud de una serie de normas —navío de registro, navío de permiso, libre comerciopromulgadas luego del entendimiento hispano—británico de la paz de Utrecht.  Por otra parte, la explotación de nuevos yacimientos de plata en Pasco, Hualgayoc y Huantajaya, garantiza una recuperación de ha producción minera.

Otra característica notable es el aumento de la presión fiscal, originado en el propósito de la Corona de Incrementar sus rentas en los dominios de ultramar. Para ello se implementan diversas medidas en el orden tributario, que traerán como consecuencia una sucesión de levantamientos en la costa y la sierra del Perú, donde unen su voz de protesta los indígenas junto con los negros. mestizos y criollos; el punto culminante de estos motines corresponde a la rebelión del segundo Túpac Amaru. En cuanto a lo administrativo. el territorio virreinal queda reducido con el cercenamiento de las audiencias de Quito y Charcas, debido a la instauración de los virreinatos de Nueva Granada (1739) y el Río de la Plata (1776)

a)         1720—1750

Etapa de paulatina recuperación demográfica de los indios, cuyo número empieza a crecer en los padrones de censos y visitas. Tal fenómeno no está desconectado de la primera coyuntura de rebeliones comunales, efectuadas en provincias de la cordillera, como respuesta a la política reivindicatoria del Marqués de Castelfuerte. que no sólo ordenó la aplicación de revisitas para controlar la cantidad de tributarios disponibles, sino también dispuso una elevación en las cuotas de mitayos sujetos a trabajar en el asiento de Potosí.  Una rebelión de curiosos ingredientes mesiánicos es la de Juan Santos Atahualpa, personaje que en 1742 se levantó en armas en la región del Gran Pajonal, con apoyo de tribus guerreras de la ceja de montaña.

Todavía imperceptible la reversión económica en favor del Estado, que vendrá luego al amparo de las reformas de Carlos III, las cuentas oficiales reflejan en estos años una gran caída en el rendimiento de la plata y un alza en el caudal de los tributos indígenas.  Notable es la expansión de riqueza en la región de Arequipa, que articula una voluminosa producción de vino y aguardiente y mantiene un activo comercio con las poblaciones del altiplano (Collao y Charcas). Por efecto de la amplia concurrencia en el mercado, los bienes importados de Europa acusarán una mediana baja en sus precios.

b) 1750—1780

La legalización del repartimiento de mercancías (1751), mecanismo de distribución forzosa aplicado por los corregidores de indios, inaugura esta etapa decisiva y ofrece la piedra de toque a una segunda coyuntura de levantamientos comunales, que se multiplican a lo largo y ancho del país. El repartimiento legalizado tenía por objetivo activar la economía interna, incorporando a los naturales —enganchados por medio de deudas— en una mecánica productiva y comercial dirigida por los representantes de la Corona.  Bajo el sólido mando del virrey D. Manuel de Amat se produce un reforzamiento del aparato militar, con la constitución de cuerpos de defensa estables. El golpe de timón se ve ratificado además con la expulsión de la Compañía de Jesús, en 1767, que significa la eliminación de una corporación demasiado poderosa en el ámbito eclesiástico, intelectual y de producción agropecuaria.

El crecimiento compulsivo de la demanda conllevará una inflación de los precios, proceso que corre paralelo con un agravamiento de la presión fiscal. Las cajas reales registran entonces un aumento en los ingresos para el Estado, pero a costa de medidas tan impopulares como la elevación del impuesto de la alcabala, que a largo plazo conducirán a una “asfixia” económica dentro del país. La llegada del visitador Areche para realizar una inspección general del virreinato. destinada a asegurar el cumplimiento de las reformas borbónicas, coincide con la tercera y última coyuntura de rebeliones indígenas en este periodo. Los más importantes tumultos tienen como escenario el “bolsón” demográfico de los Andes meridionales, en torno a la vieja capital incaica del Cuzco; aquí destaca el alzamiento de Túpac Amaru (1780), ramificado en varios lugares de la sierra, que por un momento llegará a tener en jaque a las autoridades hispánicas de la región.

5. ROMPIMIENTO DE LAS ESTRUCTURAS DE DOMINACIÓN ESPAÑOLA (1780 a 1820)

Espacio de tiempo relativamente breve, no admite una división interna: el desarrollo vertiginoso de los acontecimientos precipita la desintegración del sistema colonial. A diversas medidas de represión social e ideológica contra la población indígena, tomadas a consecuencia de la serie de levantamientos en los Andes, se unen reformas administrativas como la instauración de las intendencias y subdelegaciones —en reemplazo de los corregimientos— y la creación de la audiencia del Cuzco en 1787. La industria minera es revitalizada gracias a la explotación de nuevos yacimientos de plata, a la inyección de mercurio procedente de Almadén, a la formación de un órgano de justicia y fomento especializado (el Tribunal de Minería de Lima) y al concurso de técnicos expertos en mineralogía, como eh alemán Nordenflicht. Esto coincide con la actividad de sucesivas expediciones científicas, en que participan estudiosos de la talla de Ruiz, Pavón, Haenke, Bauzá y Humboldt, dedicados a la investigación naturalista, botánica, geográfica, etc.

El interés por examinar los recursos naturales revela el influjo de la filosofía racionalista de la lustración, que penetra en el virreinato a través de nuevas instituciones académicas como el Convictorio de San Carlos, la Sociedad de Amanes del País, la Escuela Náutica y la Escuela de Medicina de San Fernando. Quienes participan en aquellas empresas intelectuales, y especialmente el cuerpo de redactores del Mercurio Peruano (publicado en Lima de 1790 a 1795),  poseen la característica de incorporar en su labor las preocupaciones generales de la sociedad criolla. descontenta por el nuevo giro de la política colonial, que había reforzado la Fiscalización y desplazado de los oficios públicos a la gente nacida en América. Los intelectuales más notables de este periodo. Viscardo y Guzmán, Baquíjano y Carrillo, Rodríguez de Mendoza y otros, forman el clásico elenco de los precursores de la independencia.

La transición de un afán simplemente reformista (por cambios dentro del sistema colonial) hacia un programa de separación política parece estimulada por algunos factores externos. El más importante de todos es el momento de efervescencia liberal expresado en las Cortes de Cádiz; esta asamblea de representantes peninsulares y americanos promulga la primera Constitución de la monarquía española, deroga la mita y el tributo indígena, suprime la lnquisición, autoriza la libertad de imprenta. En medio del apogeo liberal ocurre la formación de las juntas de gobierno de Chuquisaca. La Paz y Quito (1809), en los contornos del virreinato peruano, y la floración de levantamientos y conspiraciones “patriotas” en diversos lugares dentro del país.

Es bien conocido el papel que desempeñó el virrey D. Fernando de Abascal, celoso guardián de los intereses realistas y acaso interprete de los recelos políticos de la burguesía limeña, en la tarea de perseguir a los focos separatistas de América del Sur. Pero de una u otra manera, a pesar de la restauración de la monarquía absoluta en 1814, los indicadores económicos revelan que el sistema colonial se hallaba en colapso. Por efecto conjunto de la presión fiscal y la inflación de los precios, al aparato productivo y distributivo había llegado a una situación de “asfixia”; las estadísticas de las actividades de construcción manifiestan, por otra parte, un estancamiento en el desarrollo material de las ciudades.

Un simultaneo proceso de militarización se deja apreciar en el crecimiento de los gastos de defensa, que durante los primeros decenios del siglo XIX alcanzaron casi la mitad de los egresos de la Real Hacienda.  La composición del panorama económico, social e ideológico había avanzado, pues, al borde del rompimiento de la dominación colonial.  El estallido de la revolución liberal de riego en España y el desembarco de las tropas del ejército libertador de San Martín contribuyeron a celebrar la marcha de las cosas, y la proclamación de la independencia del Perú en las ciudades de la costa, a finales de 1820, representa el término simbólico de una realidad histórica –conjunto de estructuras cambiantes-  de larga duración.

IV. A MANERA DE CONCLUSIONES

No ha sido propósito de esta exposición el diseñar una “nueva” historia del Perú colonial, en la medida que todos los datos y proposiciones contenidos en el esquema antecedente se basan en obras publicadas.  La mayoría de ellas son publicaciones de los últimos años o decenios, enriquecidas con modernos instrumentos metodológicos y novedosos enfoques, que han valido para afinar (e inclusive modificar)  nuestra imagen de la realidad peruana en la época de la dominación hispánica. lntencionalmente he otorgado preferencia a los análisis de carácter económico, que exponen con trazos largos al nivel de ciclos y Coyunturas   la evolución interna de aquella realidad, y he relegado a un segundo plano los estudios de tipo político o institucional, que reflejan más bien el margen externo.  Quedo convencido, sin embargo, de que la imagen de la historia colonial resultaría mucho más profunda si se reforzaran en el futuro las investigaciones en el campo de las mentalidades, ideas, actitudes, costumbres: el llamado “tercer nivel’’ de componentes históricos, que en nuestro cuadro posee apenas escasa valoración.

De la propia compulsa de las fuentes ha resultado un conjunto de fechas repetitivas, que marcan los límites interiores y exteriores de nuestra periodificación. Han sido utilizados los años redondos de 1520 (o bien 1530), 1620, 1720, 1820 (o bien 1830); 1550, 1650. 1750; 1580, 1680, 1780. Bien se deja comprender que estos hitos cronológicos son meramente aproximativos y no llevan ha intención de fijar sucesos o circunstancias precisas, sólo proveen de espacios referenciales a las estructuras móviles de la sociedad colonial. Nuestro esquema comprende cinco periodos, coyunturas históricas con una duración de más o menos medio siglo cada una.

¿Qué clase de evolución reflejan dichas coyunturas? Aquí han sido identificadas, sucesivamente, con la formación de las estructuras de dominio Colonial, el auge de la minería y la consolidación de la economía interna, el florecimiento de las haciendas y los mercados regionales, el aumento de la fiscalización y los retos al sistema colonial y, por último el rompimiento de la dominación hispánica.  Se :aprecia, pues, un desarrollo orgánico en los componentes que fundamentan el acontecer político, económico y social del virreinato del Perú, Tales componentes o estructuras, quedan delineados con firmeza a partir de 1580, atraviesan su etapa de apogeo durante un “largo siglo XVIl’’ (de 1620 a 1720,  aproximadamente) y entran luego en un periodo crítico, en el cual combaten diversos agentes por la hegemonía dentro del país, hasta que la carencia de sustento de los representantes de la Corona culmina en la quiebra del sistema, es decir, en la pérdida de esta colonia para España.

Si las evidencias disponibles permiten identificar unas coyunturas de mediano aliento durante la evolución trisecular del virreinato, también es posible identificar unos puntos de viraje, Turning points, que marcan cambios de rumbo en aquella historia. Se trata de momentos de ruptura que ocurren cada siglo, más o menos, y guardan relación con la injerencia del Estado en la marcha de la sociedad peruana.  Hacia 1620 tiene lugar una primera orientación, que coincide con la baja de las exportaciones de plata y la consolidación de las haciendas, el decaimiento financiero de Castilla y el auge del contrabando europeo, la declinación del aparato estatal y el fortalecimiento de las elites criollas regionales. Una centuria después, alrededor de 1720, ubicamos otras  circunstancias de quiebra, relacionadas con la asunción de la monarquía por los Borbones: se inicia una fase de reformas que incluye la apertura oficial del comercio con Europa, el aumento de la presión fiscal, la nueva configuración administrativa y las protestas de una sociedad indígena en franca recuperación demográfica.  Por fin, un siglo más tarde (en 1820), se halla el rompimiento de la dominación colonial y el surgimiento del Perú como república independiente.

Alteración de las estructuras a largo plazo, sucesión de coyunturas de mediana duración, espaciamiento de las circunstancias de cambio veloz: tales son algunas de las propuestas básicas de este ensayo de periodificación de la era colonial. Ya está dicho que toda forma de segmentar el continuum de la historia significa un ejército de imaginación, un simple artilugio especulativo, una manera de ayudar a la comprensión de los hechos y consecuencias del pasado. Por eso, en la medida que el presente ensayo sirva para incitar alguna distinta periodificación o para estimular nuevas investigaciones y reflexiones en torno al sentido de la historia colonial peruana, habrá realizado plenamente sus objetivos.

 

 

ESQUEMAS DE PERIODIFICACIONES

HACIA UNA NUEVA PERIODIFICACIÓN DE LA HISTORIA DEL PERÚ  COLONIAL. FACTORES ECONÓMICOS, POLÍTICOS Y SOCIALES[2]

ANTECEDENTES.-

José María de Córdova y Urrutia, dio en el libro Las tres épocas del Perú y compendio de su historia (Lima 1844):  

1.                  la indígena (énfasis a la administración de los incas),

2.                  la colonial 

3.                  la republicana.

Sebastián Lorente. decano de Letras en la Universidad de San Marcos:

1.                   la etapa de la conquista de los incas

2.                   la etapa de “esplendor” de los Habsburgo (15421598)

3.                   la etapa de “decadencia” de los Habsburgo (1598—1700)

4.                   la etapa virreinal bajo los Borbones (1700-1821.

José A. del Busto Duthurburu, en el Compendio de historia del Perú distingue tres largos espacios de tiempo:

1.  el periodo indígena, como predominio del hombre cobrizo

2.                  el periodo hispánico, como predominio del hombre blanco

3.                  periodo independiente, con predominio del hombre mestizo

5.                  La edad intermedia de la dominación española

·                    Descubrimiento

·                    Conquista

·                    Virreinato

·                    Emancipación

El P. Rubén Vargas Ugarte, su Historia del Virreinato (comenzada en 1492) tuvo el acierto de marcar con precisión:

1.    el inicio de la etapa de Descubrimiento y Conquista, con el primer viaje de Pizarro, en 1524

2.     el inicio de la etapa del Virreinato, con la instalación del virrey D. Antonio de Mendoza, en 1551

3.     y el inicio de la etapa de la Emancipación, con el establecimiento de las juntas de Chuquisaca, La Paz y Quito, en 1809.

Teodoro Hampe Martínez, HACIA UNA NUEVA PERIODIFICACIÓN DE LA HISTORIA DEL PERÚ  COLONIAL. FACTORES ECONÓMICOS, POLÍTICOS Y SOCIALES

1. FORMACIÓN DE LAS ESTRUCTURAS DE DOMINACIÓN COLONIAL   (1530 a 1580)

a) 1530—1550

b)  1550-1580

2. APOGEO DE PLATA Y CONSOLIDACIÓN DE LA ECONOMÍA INTERNA     (1580 a 1650)

a) l580—l620

b) 1620—l650

3. FLORECIMIENTO DEL SISTEMA DE HACIENDA Y MERCADOS REGIONALES  (1650 a 1720)

a) 1650—1680

b) 1680—1720

4. PRESION FISCAL Y RETOS EN LA DOMINACION COLONIAL                   (1720 a 1780)

a) 1720—1750

b) 1750—1780

5. ROMPIMIENTO DE LAS ESTRUCTURAS DE DOMINACIÓN ESPAÑOLA  (1780 a 1820)

 

INSTITUCIONES ECONOMICAS

REPARTIMIENTO

ENCOMIENDA

HACIENDA

MINERIA

TEXTILERIA

COMERCIO

Régimen Fiscal

REGALIAS

REAL HACIENDA

IMPUESTOS

TRIBUTOS

MONEDA

MUNICIPIOS

ALCABALAS

INSTITUCIONES DE DERECHO PRIVADO

DERECHO CASTELLANO

DERECHO INDIANO

LA FAMILIA

MATRIMONIO

ADOPCIÓN, TUTELA, CURATELA

SUCESIÓN,  TESTAMENTO

HERENCIA

MAYORAZGOS    PATRONATOS

CAPELLANÍAS

LA PROPIEDAD

OBLIGACIONES

COMPRA-VENTA

ARRENDAMIENTO

CENSOS

DONACIONES

CONTRATOS COMPAÑÍAS

 

[1] Tomado de Teodoro Hampe  Martinez . La mayor parte de la investigación para este ensayo fue realizada en el Instituto de Historia Ibérico Latinoamericana de la Universidad de Colonia, gracias a una beca otorgada por la fundación Alexander von Humboldt.   En : JAHRBUCH, Revista de la Universidad de Berlín, 1997.

[2] Tomado de Teodoro Hampe  Martínez;  EN: JAHRBUCH, Revista de la Universidad de Berlín, 1997.

FOTO: TINAJAS DE VINO, HACIENDA ZEGARRA, VALLE DE VITOR 2009, AREQUIPA, PERÚ

23/01/2009 05:28 Autor: edgar chalco pacheco. #. Hay 2 comentarios.

HISTORIA REGIONAL DURANTE LA COLONIA

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HISTORIA REGIONAL DURANTE LA COLONIA

Edgar Chalco Pacheco

I.-   INSTITUCIONES EN LA COLONIA

El proceso histórico nos muestra, que los españoles desde el primer momento de la invasión, procedieron, fundar ciudades, trasplantado las Instituciones, tradiciones y costumbres europeas.  Junto con las ciudades se crea una de las instituciones más importantes de todo el periodo colonial, que es el Cabildo, cuya organización y funcionamiento convertía a la ciudad en centro de defensa, de colonización, y también de ofensiva, jugando un rol importante durante las guerras civiles , y posteriormente en los gritos de independencia política.

LA FUNDACIÓN DE CIUDADES

Bajos ciertas leyes establecidas se realizaban estas fundaciones, por ejemplo; Arequipa reunía las condiciones para que se fundase una ciudad, ocurriendo así  un 15 de agosto de 1540 bajo la advocación de la Virgen de la Asunción , en el sitio de la actual plaza de armas a la usanza europea trazando las calles a cordel, plantando la picota en el medio de la plaza poniendo la cruz donde se edificaría la futura Catedral y al frente estaría el Cabildo a su costado la Carcel, las demás manzanas y solares serían repartidos entre los fundadores e instituciones religiosas.

Seguidamente en el acto de fundación de la ciudad se nombran las autoridades, los mismos que son: dos alcaldes, seis regidores, un alguacil, un mayordomo de la ciudad, un procurador, Escribano Público y de Cabildo y, otros oficios que hacen las veces de empleados que los veremos más adelante.

EL GOBIERNO MUNICIPAL

Al que se le denominaba Cabildo fue la institución de base y de mucha importancia para el Estado Español en las Indias, ya que fue una de las primeras en regir los destinos de las ciudades, al interior de él se trataban problemas políticos, económicos, sociales, judiciales etc. tal como se aprecia en el cuadro:

REY______ CONSEJO DE INDIAS ______ESPAÑA

                              /                                   /                                   /

VIRREY_____AUDIENCIA________         LIMA

                                                                  /

GOB. REAL

GOB. MUNICIPAL

GOB. FISCAL

GOB. INDIGENA

1532 Gobernador

1548Corregidor

1784Intendente

1821Prefecto de

departamento

1987Regiones

2007 Gobernadores

1532 Cabildo

Alcaldes ordinarios

Regidores

Procurador Gral.

Mayordomo de la C.

Alguacil Mayor

Escribano de Cabildo

1821 Municipio

1565 Real Hacienda

Oficiales Reales

Caja Fiscal

Contador

Tesorero

Factor

Veedor

1821 Ministerio de Hacienda

1933Misterio Econ. Fi.

1565 Corregidor de Indios

1784 Partidos.-Subdelegados

Provincias Subprefecto

CabildodeIndios

Alcalde de Indios

Comud de indios

1933Comudindigenas

1968Comucampesinas

1998SociedadAgrícolas

El Cabildo conocía los procesos judiciales civiles y criminales en primera instancia estos podía ser apelados ante el Corregidor en segunda instancia, si el asunto tenía gravedad se remitía a la Audiencia de los Reyes (Lima) y como última instancia era tratado en el Consejo de Indias. Así ocurrió con el caso de Don Lucas Martínez Vegaso a quien se procesó por rebelde una vez concluida y derrotada la rebelión de Gonzalo Pizarro para quitarle sus propiedades, pero generalmente los procesos pequeños culminaban en la localidad, en lo administrativo fijaba sus opropios aranceles, en lo judicial conocía en segunda instancia, en lo religiosos prestaba apoyo a los monasterios, conventos e iglesias de la ciudad en el abastecimiento, años posteriores en 1821 el nombre será cambiando por el de Municipalidad.

CARGOS IMPORTANTES DEL CABILDO COLONIAL

ALCALDES 2

REGIDORES 6

 

PROCURADOR GENERAL

MAYORDOMO D LA CIUDAD

ALGUACIL MAYOR

ESCRIBANO DE CABILDO

FIELES EJECUTORES

ALFEREZ GENERAL

DIPUTADO,VEEDOR,COMISIONADO

TENEDOR DE Bs. DE DIFUNTOS

AMIGABLES COMPONEDORES

JUECES ACOMPAÑANDOS

JUECES DE AGUAS

 

Cargos con voz y voto en el cabildo.-

A.- CORREGIDOR.- Se desempeñaba como autoridad política, militar y justicia mayor sobre la jurisdicción arequipeña, ingresaba al Cabildo para presidir la sesión. Daba sentencia en primera instancia, como justicia, cuándo se producía la apelación él mismo con su votación podía inclinar, determinar, aclarar alguna deliberación, de esta manera él se convertía en juez y parte al momento de conducir los debates imponiendo su autoridad.

Uno de los más controvertidos es Lucas Martínez Begazo, fue nombrado para reemplazar a Juan de Silveira quien murió en Huarina, Martínez es reconocido en sesión de Cabildo del 6 de abril de 1547(Galdos:1990:237)

B.- ALCALDES ORDINARIOS.- Estas autoridades en los primeros años de la fundación de la ciudad eran nombrados directamente por el Gobernador o su Teniente, los subsiguientes años se hacían mediante elecciones,  los cesantes y el Corregidor en reunión de Cabildo tomaban juramento a los electos, las nuevas autoridades presentaban una fianza para ejercer las funciones, por que ellos se regían bajo el  sistema de juicio de residencia cada fin de periodo a solicitud de la instancia superior.

Los alcaldes eran dos, el primero representaba a los vecinos encomenderos y el segundo a los vecinos ciudadanos que también se denominaba de los soldados.  Cuando se producía la ausencia de uno de los alcaldes ya sea por viaje o muerte, lo reemplazaba el regidor más antiguo. Los dos gobernaban en distintos ramos y lugares cumpliendo funciones de controlar precios, pesos y medidas de las mercaderías, así como la regulación del agua, los monasterios, conventos, asuntos militares, políticos, policía y ornato, el abastecimiento de la ciudad, producción y comercio, es decir todo lo concerniente a la vida urbana y regional, contando con el apoyo de los regidores en el cumplimiento de las ordenanzas. 

C.- REGIDORES.-

Los regidores conforme a la legislación, deberán de respetar todos los bienes del Cabildo, ejecutar los encargos aprobados en sesión y otorgar un informe escrito dentro del término fijado, en sus misiones no llevan la vara de justicia, porque sólo correspondía a los alcaldes, el espacio abarca la ciudad y la región, el control de las mercaderías , los establecimientos, el trajín de los productos, obras públicas, aguas, etc.

El regidor tenía voz y voto en Cabildo, podía dilucidar algunos problemas, llegar a acuerdos por mayoría y para que cumplan sus múltiples funciones se les asignaba un cargo específico adicional como sigue:

Fieles Ejecutores.-  Dicho cargo lo ejercían dos personas, un alcalde y un regidor, cuya función era publicar los edictos imponiendo y determinando castigos a los expendían artículos adulterados, a los que cobraban precios excesivos, a los que defraudaban a los compradores en el justo peso y medidas, usaban vara de justicia persiguiendo a los regatones, en algunos casos las penas impuestas por el fiel ejecutor podían ser apeladas ente el Cabildo.

La duración del cargo  era de tres meses, siendo reemplazados por el otro alcalde y regidor en forma sucesiva, una vez puesta en práctica las reformas de Toledo en 1576 se ordenó que el cargo debería ejercerlo una sola persona prorrogando el tiempo de duración hasta un año, pero posteriormente se intentó rematar el cargo al mejor postor, pero no tuvo éxito y se continuó con la modalidad de tres meses por turnos (LAC:06:307).

Alférez General.- También se le denominaba Alférez Mayor (Alférez Real), cargo que anualmente era otorgado por el Cabildo a un regidor de mayor antigüedad por tiempo de un año, esto ocurría un mes antes del día de nuestra Señora de la Asunta patrona de la ciudad que es el día de la fundación de Arequipa.  El Alférez recibía el estandarte de manos del Corregidor, haciendo el juramento y homenaje y depositaba una fianza, él estaba obligado a sacar el estandarte el día de los festejos por la fundación, encabezar los desfiles, levantarlo a nombre de su majestad  en caso de producirse alguna rebelión o motines o en casos de guerra exterior con los ingleses.  Una vez cumplido su mandato el alférez entregaba el estandarte al Cabildo poniéndolo en manos del Corregidor para que ejecute el ritual con el nuevo alférez.  Este cargo era muy disputado el regidor más antiguo llegando a producirse discusiones con los oficiales reales de Hacienda, hasta que para fines de siglo se remató el oficio a Juan de La Torre y Padilla nieto de uno de los fundadores de Arequipa.

Diputados, Veedores, Comisionados.- Es un cargo adicional que se les otorgaba a uno o dos regidores, como también podía desempeñarlo un alcalde o una persona notable de confianza.  Como Diputado, tenía una misión específica, pues solamente duraba su comisión durante el tiempo que lo ejercía, por ejemplo ir a la ciudad de Los reyes en representación de la ciudad de Arequipa.  Por su parte el Veedor, es un diputado o persona comisionada, cuyo cargo tiene duración indefinida, prosigue su labor hasta que no sea removido por otra persona que no haya sido nombrada por el Cabildo, por ejemplo el veedor de la construcción del puente, que durante todo el año podía visitar las obras cuantas veces sea posible.  En cambio el Comisionado, es un edil o munícipe a quien se le comisiona una labor determinada, que puede ser una obra pública, o se le comisiona como diputado para que vaya a la ciudad de los reyes para pedir unas prebendas para el cabildo arequipeño.

Tenedor de Bienes de Difuntos.- Era otro de los cargos de mucha importancia desde los primeros años de fundada la ciudad, eran nombrados dos personas un Alcalde y un Regidor, por el periodo de un año, esto ocurría en la sesión siguiente de cuando se hacían las elecciones para alcaldes y regidores.  Su función era administrar los bienes de aquellas personas que morían abintestado o de aquellos difuntos cuyos familiares se encontraban en España a fuera de la ciudad de Arequipa, hasta el momento que se pudiese remitir las pertenencias o sus familiares los reclamasen.

Amigables Componedores.-  Es un cargo que se puso en práctica por la década del 70, lo ocupaban un alcalde y un regidor, eran nombrados en la sesión siguiente al día de las elecciones, por el periodo de un año, hay veces que intervenía una persona respetable o un clérigo, por ejemplo el 9 de enero de 1576 “se nombró por amigables componedores al Licenciado Bravo y a Diego Hernández Hidalgo regidor”(LAC:03:268).  Sus atribuciones eran muy específicas trataban de solucionar rencillas personales o familiares antes que se iniciare el proceso judicial, o solucionar asuntos sociales, o mercantiles, en ocasiones especiales podían discernir un pleito ya iniciado, pasando a ser jueces arbitradores o amigables componedores.

Jueces de Aguas.- Cargo de mucho importancia que se les designaba un alcalde y  aun regidor, en la sesión siguiente al día de elecciones, su función era vigilar la buena y equitativa distribución del agua de las acequias dela ciudad y del campo, de su mantenimiento y limpieza asistidos por el Almotacén y sus peones, así como de Alarifes y de un Escribano cuando era necesario constatar algo.  Si se quería sangrar alguna acequia, se pedía la autorización de este funcionario, de lo contrario era castigado, por ello que en sesión del 17 de junio de 1583 se acordó “que se vea el caño de agua que ha introducido el monasterio de san Agustín, de que es la ordenança y no se les de agua al dicho monasterio…”(LAC:04:207V).

Otros Cargos:

a) Procurador general.- Cargo que correspondía a una sola persona que era elegido e; mismo día que los alcaldes y regidores por el periodo de un año, es de entender que era una persona instruida y de mucha trayectoria para ocupar este cargo de importancia, porque representaba a la ciudad mediante un poder ante la Audiencia de Los Reyes y en casos especiales ante el Consejo de Indias, él asistía a las reuniones del Cabildo participaba con voz pero no tenía derecho a voto para discernir altercados, mucho menos en las elecciones.

b) Mayordomo de la Ciudad.- El día de las elecciones para alcaldes, también se elegía este cargo, que recaía en un vecino por el periodo de un año, su función era controlar económica y administrativamente la captación de las rentas del Cabildo y debería dar cuenta cada fin de año o cuando una comisión lo requería, él participaba en las reuniones del Cabildo pero no tenía derecho a voto.  Existían otros mayordomos con atribución específica y jerarquía menor, por ejemplo: el mayordomo del hospital, de la Iglesia mayor, del Monasterio de Monjas, etc. y otros que van surgiendo conforme van aumentando las atribuciones del Cabildo de la ciudad.

c) Alguacil Mayor.-  El cargo recaía en una persona cuyas funciones eran de vigilancia policial en los asuntos de orden criminal, así como rondar la ciudad, visitar lugares públicos, perseguir los juegos vedados, los pecados públicos, y estaba prohibido de aceptar dádivas ni aceptar oficios ni gobiernos aparte de su cargo, éste los primeros años era nombrado por el cabildo, con el transcurrir del tiempo fue nombrado por el Corregidor de turno y desde luego se le reemplazaba cuando se cambiaba de Corregidor finalmente el cargo se remató a perpetuidad en 1575.

d) Escribano de Cabildo.- Era la persona encargada de llevar con toda fidelidad el llamado Libro de Acuerdos del Cabildo, sus incidencias, cédulas reales y provisiones, ordenanzas, decretos, etc.  Además debería de llevar el libro de los depósitos y fianzas, era asistido por el Depositario cuando se puso en práctica este último cargo.  Los escribanos estaban obligados aguardar en secreto los puntos que se trataban en las reuniones y sobre el proceso de residencia que se tomaba cada fin de año a las autoridades.  El primer escribano de Arequipa fue don Alonso de Luque quien sería reemplazado en 1548 por su yerno Gaspar Hernández y en 1589 ocuparía el cargo Adrián de Ufelde, yerno del dicho Gaspar, pues estos escribanos conformaban toda una dinastía, familias de mucha importancia en la ciudad de Arequipa.

Cargos menores, (empleados).

Las personas que ocupaban estos cargos unas veces los arrendaban previo remate, y otras veces eran llamados al Cabildo como una especie de empleados con un salario remunerado, éstos estaban relacionados con los responsables de los oficios, que era un regidor, también deberían prestar declaraciones a los comisionados que les tomaban cuenta a mediados y fin de año acerca de su labor ejecutada.

a) Corredor de Lonja.- Es un oficio que se obtenía por arrendamiento, previo remate y que para realizar sus actividades debía de presentar una fianza como las demás personas que ostentaban oficios.  Él y los tenientes que le fue permitido nombrar realizaba los tratos y contratos de mercaderías obteniendo una partida o porcentaje de las dichas ventas conjuntamente con el pregonero.   El Cabildo en ocasiones solicitaba sus servicios para rematar los bienes municipales, es preciso indicar que esta función a asemeja mucho a una inmobiliaria o la bolsa de valores.  Las personas que suplantaban a dicho oficio eran severamente sancionadas, las penas se reglamentaron durante el virrey Toledo.

b) Pregonero.- Persona que era nombrada por l cabildo para ocupar dicho oficio, en muchos de los casos presentaban una provisión del virrey permitiéndole prolongar su actividad de dos a tres años, hasta que sea renovado.  El primer pregonero de la ciudad fue don Pedro Ires,  él y los sucesores recibían un salario del Cabildo, convirtiéndose d esta manera en una especie de empleados, que a solicitud de dicha institución pregonaban las ordenanzas y provisiones llegadas de la ciudad de Los Reyes, así como los acuerdos tomados en el cabildo.

c) Almotacén.- A dicho oficio en España se le denominaba Al-Muhtasib, la persona que ostentaba el cargo se ocupaba de la vigilancia y de la limpieza de la ciudad, de la basura y las acequias del desagüe, pues debería tener mucha voluntad y tiempo para esta actividad, por ello que en sesión del 16 de abril de 1550 se acordó nombrara Juan de Quiróz Vosmediano “Almotacén paraque tenga cuidadode la licencia de ver que no se rompan las acequias e que no se hagan muladares ny se hechen en las calles las cosidades que ynfieren en el pueblo o que pene las personas que lo rehiciere e las saque prendas  por diez pesos de oro…”(LAC:01:109v).  El descuido de la limpieza de la ciudad o de las acequias daba lugar al castigo de los infractores, y durante el gobierno del Virrey Toledo las penas fueron incrementadas según la falta, y para mejor control en los valles cercanos se le otrogaron dos alguaciles menores.

d) Alhondiguero.- Persona encargada del control de la entrada y salida de los granos del depósito denominado Alhóndiga, ellos eran vigilados por una regidor comisoonado o diputado, ante quien rendía cuentas cada fin de año o cuando era requerido ante las sospechas del incumplimiento de sus funciones.

e) Pulpero.- Era el dueño o encargado del establecimiento llamado pulpería, en él se vendían al menudeo los productos y artículos de alimentación que no fueren ofertados en el mercado de abastos, cuya calidad y precios eran controlados por el Cabildo, mediante sus Fieles Ejecutores, era limitado el número de este tipo de tiendas.

f) Dehesero.- Persona encargada de la vigilancia de la Dehesa, o sea de la extensión de pastizales que pertenecían al Cabildo donde pastaban animales del trajín o el ganado que se traía para el consumno de la población.

g) Mojón.- O Catador, persona de una edad apropiada experta en el oficio de catar y clasificar los vinos, labor que desempeñaba en el lugar donde se expendía este licor y el aguardiente, llamada Mojonería.

h) Alarifes.- Son personas expertas, maestros en construcciones, Arquitecto de alguna obra, por ejemplo había uno encargado de la construcción de la pila de agua de la Plaza Mayor, a cuyo albañil constantemente se lo mandaba a llamar para que vea su funcionamiento.

i) Tañedor.- Persona que a determinada hora estaba encargada de dar el toque de queda.

j) Verdugo.- Era la persona encargada de ejecutar las penas de muerte, una vez realizado el proceso judicial, o en casos de prisioneros de guerra que se someten a las disposiciones del vencedor.

k) Portero.- O Portazguero, en algunas ciudades como la de Lima que era amurallada, controlaba la entrada y salida de mercaderías por las puertas de la ciudad recabando un impuesto.  En cambio en la ciudad de Arequipa sólo estaba encargado de la vigilancia del ingreso y salida de personas del edificio del Cabildo y de su guardianía, del cual recibía un salario al año entre cien pesos aproximadamente.

EL GOBIERNO REAL

Se constituía en la autoridad política de este basto espacio geográfico denominado Corregimiento, y representado inicialmente por el Teniente de Gobernador hasta el año de 1547 en que se instauran los Virreinatos y la autoridad provincial eran los Corregidores, Esta institución cambiará de nombre en 1784 por el de Intendencia y, en 1821 cambiará por el de Prefectura, pero el espacio territorial seguirá siendo casi el mismo. Las funciones de un Corregidor eran  políticas, militares, de justicia, era sometido a la Audiencia.

EL GOBIERNO FISCAL,

También es conocido como el de Hacienda, en las villas y ciudades pequeñas inicialmente lo asumía los Cabildos hasta el año de 1565, en que el Virrey Lope García de Castro inició las reformas del Estado creando oficinas aparte con funcionarios con atribuciones especiales de ser regidores perpetuos y con derecho a voto e intervención en los Cabildos, ellos eran un contador, un tersorero, un factor, un veedor, cumplen funciones de administración y justicia, dependiendo de directamente del Tribunal de Cuentas de la la Audiencia. El  nombre de hacienda continuará en la República como Ministerio de Hacienda hasta el año de 1933 cuando se registra el nombre de Ministerio de Economía y Finanzas.

EL GOBIERNO INDÍGENA,

También surge en 1565 con la reforma de Lope García de Castro, se nombran Corregidores de Indios, para evitar la centralización en las capitales de los Corregimientos de españoles y quebrantar las élites locales creadas en los cabildos. La maquinaria legislativa sobre los indígenas para desestructurar los ayllus nativos, se pone en práctica durante el gobierno del Virrey Francisco de Toledo aplicando las famosas Reducciones de Indios a Pueblos, en Arequipa muchos de los hoy conocidos como pueblos tradicionales nacieron al amparo de las Reducciones, como son: Cayma, Yanahuara, Paucarpata, Chiguata, Socabaya, etc, en 1784 se cambia de nombre a la jurisdicción por partido y la autoridad es el subdelegado.   Esta denominación de indios continúa en la República. Con los años cambiará por el nombre de Comunidades de indígenas contemplada en la Constitución de 1933 y, recién en 1968 cambiará por el nombre de Comunidades Campesinas, en la constitución de 1979 se establece las comunidades campesinas y nativas, y en 1998 por ley se les faculta para obtener sus títulos de propiedad, con lo cambian a asociaciones agrarias, sociedades agrícolas, etc.

La ciudad de Arequipa fue escenario de las guerras civiles, ocupada en repetidas oportunidades por los rebeldes y “el demonio de los andes” tuvo una participación dura, llevando prisioneras a varias mujeres de esta ciudad con dirección al Cusco. Durante la rebelión de Gonzalo Pizarro hubieron vecinos en bandos enfrentados, y durante la Rebelión de Francisco Hernández Girón, murieron importantes personajes en defensa de la Corona Española.

Aún se encuentra en estudio el tema de las rebeliones indígenas en las partes altas de la  jurisdicción arequipeña, en la zona de Collaguas y Condesuyos, en los siglos XVI, XVII y XVIII, hubieron constantes levantamientos de indígenas en protesta con el incremento de tributos aplicados por los Corregidores de Indios

INSTITUCIONES ECONOMICAS;

Repartimiento, encomienda, hacienda, minería, textilería, comercio, régimen fiscal, regalías, real hacienda, impuestos, tributos, moneda, municipios, alcabalas,

INSTITUCIONES DE DERECHO PRIVADO;

Derecho castellano, derecho indiano,

La familia, matrimonio, adopción, tutela, curatela, sucesión,  testamento, herencia, mayorazgos,   patronatos, capellanías, la propiedad, obligaciones,

compra-venta, arrendamiento, censos, donaciones, contratos,  compañía.

II.-   ECONOMIA EN LA COLONIAL

EL COMERCIO

La organización de la economía colonial, seguía los lineamientos de la política colonialista que dictaba la metrópoli española, o sea, dar forma a una economía subordinada estrictamente a las necesidades económicas de Europa.

En este sentido se consideró al naciente virreinato del Perú, como una región destinada a producir metales preciosos para la metrópoli, y se considera también como un mercado que debería ser abastecido con las mercaderías que enviaba sólo y únicamente España a precios superiores a su valor real (monopolio comercial), y de igual forma para favorecer el intercambio desigual a través del comercio, se intervino abusivamente para frenar y obstruir su desarrollo industrial autónomo (intervensionismo económico), se relegó a un tercer lugar la producción agrícola y ganadera del Perú.

En estas condiciones, a través de esta política colonial española el Perú se integra a la economía mundial como parte del sistema mercantilista europeo y España se convierte en la abastecedora de plata al viejo continente por intermedio de los países bajos e Inglaterra.

Por ello , que para la Corona española era una prioridad en su economía el comercio con sus colonias, el mineral salía de Potosí hacia el puerto d Arica, luego al Callao, seguía por Panamá rumbo a Sevilla, España.  La plata como mineral alcanzaba el 99% de las exportaciones de minerales de América hispana, tal fue la cantidad de mineral que se llevó para Europa, y que, España recibió suficiente metal de Potosí como para tender un puente de plata desde la cumbre del Cerro hasta la puerta de palacio Real al otro lado del océano (E. Galeano)

España con el comercio marítimo planteado en términos monopólicos, centralizó sus actividades por el puerto de Sevilla. Organizando la Casa de Contratación y sólo en el siglo XVIII se modificó el sistema ampliando el puerto de Cádiz.

Este monopolio fue hipotético, sólo figuraba en la legislación, porque las mercaderías llegaban de empresarios de países vecinos como, alemanes, italianos, holandeses, ingleses etc, quienes comerciaban con España y toda la plata americana pasaba por España, para terminar en manos de estos empresarios con una industria floreciente, enriqueciendo a banqueros genoveses como los Grimaldi, banqueros alemanes como los Függer, Welser, Shetz, quienes llegaron a prestar ingentes cantidades de dinero a la Corona española llegando a hipotecarla (estos banqueros alemanes presionaron a la Corona el pago, en compensación pidieron se les entregase territorio del virreinato peruano desde Chincha hacia el Sur. Pedido que no fue aceptado, pero si lograron conseguir un espacio en la zona de las actuales Guayanas donde cometieron una feroz carnicería y exterminio de los nativos, la Corona prohibió su estancia y anuló la entrega,(T. Volodia).

Este monopolio comercial, empobreció y no permitió el desarrollo de la industria española ni mucho menos de sus colonias y sus productos no pudieron competir en el mercado.

La ruta oficial monopólica era Sevilla, Panamá, Lima, y de allí se hacía la distribución interna para todo el virreinato, las rutas de comercio  y mercados internos son temas de la historia regional.

Para el comercio, hubieron dos salidas interdictas de los excedentes de capital en metálico y en especial para el contrabando: La primera vía; salía del puerto de Buenos Aires hacia el Brasil y de ahí al Portugal, Inglaterra, los Países Bajos, y de Europa se traía mercaderías que ingresaban por Bs. As. sin el control del centralismo limeño, es decir por contrabando.  También el puerto de Valparaíso se convirtió en puerta de ingreso del contrabando que minaban la alicaída economía del virreinato peruano.

La segunda vía interdicta, permitía que las mercaderías vinieran del continente asiático, de Manila, Filipinas, al Puerto de Guatulco (hoy cerca de Acapulco) en Méjico, de ahí traían telas, frutas, brea, pez, añil de industria mejicana, pero también venía de contrabando, las especias, pimienta, canela, terciopelos, tafetanes, sedas de China, ingresando al puerto del Callao.  A su regreso llevaban excedentes de plata, sal, vinagre, vino ( el vino del valle de Vitor llegó hasta Méjico y al regreso traían pez de guatulco, que es el pegamento que se utilizaba para gomar las botijas, también se utilizaba la pez de Ávila, una región de España) (S. Assadouriam).

LA MINERIA

El desarrollo de la minería se puede clasificar en dos ciclos: Primero, el ciclo del oro entre los años 1532 a 1550, que corresponde a la época dela aventura, del botín de guerra, el reparto de Cajamarca, el saqueo de la ciudad del Cusco y de la creación del mito del Dorado, en busca de más oro.

El ciclo de la plata entre 1550 a 1776, que corresponde al descubrimiento del cerro rico de Potosí en 1545 y su consecuente explotación, se convirtió en el objetivo y lugar de rápido enriquecimiento para los españoles, y a su vez lugar de muerte para los indígenas. Bendición para los blancos e infierno para los nativos (Galeano).

En la siguiente columna apreciamos la cantidad. de plata enviada del Callao a España, tomada de los libros de Hacienda Real, que comprendía el V real de la corona, todos los impuestos hechos efectivos, después de haber saldado la totalidad de los gastos locales, en la otra columna aparece la población del asiento minero,  y finalmente el número de indígenas mitayos para las minas de Potosí.

Diego Villaroel,  registró 1as primeras minas en Abril de 1545, estas fueron adjudicadas a medianos y pequeños propietarios, los mismos que estaban obligados a pagar a la corona el quinto real, ( o sea el 20% de la producción.)

Para extraer la plata los españoles utilizaron la técnica nativa de las guayras una vez que los minerales se extraían de los socavones, en la superficie era molido para luego ser fundido y purificado en las indicadas guayras incas, que venían a ser pequeños hornos, calentados por leña, carbón o hichu, el fuego se avivaba por acción del viento, por ello que estaban instaladas en la prominencias más airadas de los cerros, es decir, en las partes altas.

La bonanza de la plata continuó hasta 1567, cuando la técnica de la guayra entró en decadencia, debido a la escacéz de los minerales de alta calidad en pureza, pues con esta técnica de los minerales sacados,, sólo se alcanzaba obtener el 50% de plata, para 1570 esta fundición dejó de ser rentable, causando el consiguiente declive en la producción. Pero la crisis sería sin embargo temporal, ya que en 1556 Bartolomé de Medina, introdujo el revolucionario método de extracción de plata, amalgamándolo con azogue en la ciudad de Pachuca, México.

Este sistema fue introducido al Perú por Enrique Garcéz en 1560, utilizando azogue de Huamanga, Luego en 1564 se conoce la existencia de los yacimientos de Huancavelica. Este  sistema tuvo que Perfeccionarse por  Pedro Fernández en 1571, cuyo beneficio seguiría sin cambio durante tres ciclos.

La Producción de azogue de Huancavelica al año era de 5.000 quintales. El transporte del metal líquido desde Huancavelica hasta Potosí, se hacía en botas de cuero  por medio de mulas y llamas a lo largo de 1,200 kilómetros de senderos montañosos.

El florecimiento de la minería dependía de tres factores :

a. De la riqueza de los filones de explotaci6n, es decir, su rentabilidad.

b. De la disponibilidad de mano de obra barata en relación con la ley de los metales.

c. De la abundancia de un magistral  que facilitara la amalgamación de la plata extraída de los yacimientos.

El primero y el tercero ya fueron explicados, con relaci6n a la mano de obra barata, esta fue reclutada a través de la MITA.  El virrey Francisco de Toledo  fue quien  reglament6 por primera vez la mita minera en 1574, sus disposiciones permitieron que una sexta o séptima parte de los indígenas tributarios, ubicados dentro de las 2000 lenguas a la redonda de Potosí y Huancavelica, fueran a trabajar o morir en los socavones de estas minas; particularmente designó 13,571 mitayos a los mineros de Potosí; pero esta cantidad fue reducida paulatinamente, durante el siglo XVII; en 1663 se  redujo a 4,115 y en 1697 a 2,816. (ROEL).  El índice de mortalidad se debió entre otras múltiples razones, por negligencia y maltratos en los socavones de las minas durante los tres siglos de dominación española.

Según las leyes indígenas los mitayos, deberían recibir un salario el que beneficiaba a la comunidad y era utilizado para el pago del tributo; la parte monetaria del salario era insignificante, y a falta de moneda fraccionada, muy menudo  era pagado con moneda de los propios minero, es decir con fichas o señas, que solamente tenía validez dentro de la misma mina y  podía ser cambiado alimentos, textiles, coca, aguardiente esto permitía la manipulación de los precios y el endeudamiento progresivo de los indígenas, pudiendo llegar a ser hasta de  por vida.

Al decretar  el  numero de mitayos que llegaban a Potosí  los mineros intentaron compensar esa falta, incrementando el trabajo y reduciendo el número de días de reposo, la cuota normal requería turnos de 4,115 pero el número anual que llegaba al asiento minero era escasamente superior a los mil.  Esta reducción del tamaño de la fuerza laboral, permitió la intromisión de un sistema de abuso llamado la mita FALTRIQUERA   Según el cual los indios quedaban fuera de servicio a cambio de compensar al número en metálico a razón de 120 pesos por mitayo.

Pero el mitayo no fue el único tipo de trabajador que existió en las minas, desde fines del siglo XVII a medida que la dotación  de mitayos se iba reduciendo los mineros tuvieron que recurrir a otros mecanismo de reclutamiento de mano de obra y otras modalidades de pago.  Es así que comienza a multiplicarse los indios mingados o alquilas, que eran aquellos que al término de sus mitas se quedaban en las minas o llegaban voluntariamente a ellas, estos recibían mejores pagos que los mitayos, también se ocupó gente negra, esxlavos africanos, e indígenas esclavizados, (Araucano, caribes) llamados indios bravos.

Hasta aquí podemos resumir, que la fuerza de trabajo de los nativos, es un factor importante en la producción y en la acumulación de capitales, lo Marx, llamaría acumulación originaria de capital. Por  ello cuando se regula e incrementa el número de mitayos, durante el gobierno de Toledo 1573-75 y se introduce el sistema de la amalgama con el azogue,  la producción de plata aumenta significativamente año tras año, llegando a su máximo nivel de producción entre años 1585 a 1600 llegando a obtener 7,519,102, al año 1593.

Consecuentemente el mayor número de 160,000 habitantes el año de 1635, y  en comparación con las ciudades europeas  en 1610  Madrid tenía 105,000; Sevilla 180,000, Londres 225,000, Milán 290,000, es decir en términos de población, Potosí  había, alcanzado la magnitud de 1as viejas ciudades de Europa.  Y como toda ciudad, grande desde luego tenía sus problemas de urbanidad, salubridad, violencia, saqueos, muertes, y centros de diversión.

Esta explotación minera llevó al exterminio de la población nativa, y la consecuente disminución de la cuota de mitayos, para el año de 1662, la corona fija un tope de 4,115 mitayos, pero la gente en edad de tributar no alcanza esta cantidad fijada, y la producción del mineral disminuye notablemente a una tercera parte. A esto se suman los problemas de la guerra que mantiene España con Inglaterra, mantener una flota que evite el saqueo de los piratas, disminución del comercio, la falta de capitales y azogue, hacen que se  utilice la tecnología Primitiva de hace doscientos años, todo ello a la postre provoca la baja total de la producción y en 1776 apenas alcanzan a exportar 200,000 pesos similar hace 250 años, para ese año de 1776 los mitayos apenas llegan a superar los mil nativos, y la ciudad entera llega a despoblarse  con la misma rapidez paradógica  con que hace años se pobló, quedando solamente 32,000 habitantes o sea el 20% de los años gloriosos de la plata.

Esas fueron las condiciones en que se encontraba Potosí cuando pasó a formar parte del Virreinato del Río de la Plata en 1776, y el Perú quedó privado del 60% del aporte de pesos a la Corona, y solamente contaba con el aporte de los asientos mineros de Laicacota cerca de Puno a partir de 1650, en 1660 se hicieron famosas las mismas de Caylloma, Cerro de Pasco producía desde 1630, los de Chanca y Huallanca en 1712, finalmente la Audiencia de Charcas y Potosí  vuelve al Virreynato del Perú el año de 1810.

La actividad está representada por el producto de las tierras, actividad económica importante para la corona debido al ingreso tributario  para poder comprender el tema que es como surge y como funciona.

Primeramente veamos la encomienda, sus orígenes se encuentran en España en los tiempos de reconquista, en la guerras contra los moros y judíos, donde se realizaba repartimientos de tierras, con este mismo nombre de repartimiento ingresó a la zona de las antillas y México, ingresa como sustituto a través de la capitulación de Toledo, autorizada en 1529, a la par que se otorgaba el repartimiento de Indios para prestación de servicios, personales y otros. Para el año de 1530  el sistema de repartimiento de Indios quedó con el nombre de encomienda y el repartimiento era la  extensión territorial que también se le entregaba al encomendero, que abarcaba el espacio geográfico, todos los ayllus y curacazgos de los nativos encomendados. Por lo tanto el repartimiento es para las tierras y la encomienda para las personas, nativas, y el encomendero, se hacía cargo de los indios y hacer trabajar las tierras repartidas para que puedan tributar para el y para la corona y otros rubros.

LA ENCOMIENDA

Resulta sumamente importante porque :

1. Significó el eje de la organización económica y social del país  durante el periodo de conquista, en el cual se asentaría una poderosa aristocracia, que hubo de mantener su privilegiada posición a lo largo de prácticamente todo el coloniaje

2.- Porque constituyó el primer punto de encuentro, de combinación de elementos hispánicos (occidentales) y andinos.

3. A pesar de su carácter económicamente conservador, la encomienda estuvo basada en la tradicional  estructura de producción aborigen , pero al mismo tiempo sirvió para explotar la mano  de obra indígena  y para dominar sobre ella a nivel social e ideológico.

Para comprender el contexto en que se dio el predominio del sistema de las encomiendas, dividimos en tres periodos el proceso de su desarrollo.

A) El periodo de 1532 a 1548, que abarca desde el momento de la invasión hasta la derrota  de Gonzalo Pizarro o este periodo desde un punto de vista político ocurre un claro liderazgo del clan de los Pizarro, y de los señores indianos, quienes se vinculan entre sí acomodándose para formar una consiste elite. Desde la perspectiva económica, hay una tendencia al botín, al saqueo, al tributo, los colonos no se preocupan de generar nuevas fuentes de ingreso, se limitan a extraer las riquezas y al tributo de los hombres que habían conquistado.   

B) El periodo que llega hasta 1570.-, es una etapa de transición entre el estado de guerra, a un estado de relativa paz,  en la cual se sientan las bases de la economía productiva, se impulsa la explotación minera de Potosí , en el sistema de las guayras, se forman las primeras haciendas y se introduce la tasación de tributos. En el plano político suceden hechos novedosos , la Corona consigue debilitar el poder de la aristocracia colonial, tomando en sus manos la dirección de cabildos, encomiendas, haciendas, se instauran los nuevos funcionarios, los corregidores de indios,

C) En el tercer periodo se puede denominar, como edad madura o clásica de la Colonia, empieza con el virrey Toledo, 1570, aquí quedaron establecidas muchas de las pautas que habrían de regir la organización virreinal hasta principios del siglo XVIII.  En lo económico se consolida el predominio del sistema de Haciendas , alcanza su apogeo en las minas de Potosí  por el sistema de la amalgama, se empieza la política de reducción, encaminada a concentrar la población nativa de núcleos determinados para controlar  así fácilmente su fuerza de trabajo y su adoctrinamiento.

En el ámbito político se afirma la hegemonía del Estado sobre las pretensiones de los señores radicados en Indias.

Así hacemos un paréntesis, aclarando ciertos datos sobre las encomiendas en Arequipa, los autores como Virgilio Roel, Joseph Barnadas, Luis Miguel Glave, mencionan que Arequipa contaba con 35 encomenderos, pero sin embargo vemos que en la visita de Toledo, estudiada por el noble David Cook, y los estudios de Alejandro Málaga, se nota que solamente son 31 encomenderos los que ocupan sus tierras, y no más, en cambio hay muchos repartimientos que presiona la Corona, y para 1575, Arequipa cuenta con 400 españoles.

 

LA HACIENDA COLONIAL

Tiene sus orígenes en las primeras mercedes de tierras que se concedieron a los conquistadores, principalmente a aquellos que se avecindaban y fundaban ciudades, los mismos encomenderos se benefician legal e ilegalmente con estas mercedes, formando pequeñas propiedades rurales, para abastecer los centros mineros de la demanda de productos regionales, aquí se presenta un proceso de monopolización de las tierras, fue una de las razones para que la corona interviniera los Cabildos, en cuya institución se realizaban las mercedes de tierras y debilitar a los encomenderos.

Para fines del siglo XVI se hace una primera visita y composición de tierras, los oficiales recorrieron todo el virreinato con el fin de “componer los títulos” es decir, otorgar títulos a quienes no tenían  y vender las tierras vacías a consecuencia de la despoblación, el dinero beneficiaba directamente a la Corona, durante el siglo XVII y XVIII se realizaron muchas visitas y composición de tierras, la última fue después de la sublevación de Tupac Amaru. En suma de esta manera fue, legitimada la usurpación y la ocupación de facto, del nuevo Mundo.

Como la hacienda constituyó una nueva empresa económica, su organización administrativa fue fundamental, por el hecho que la mayoría de los hacendados no vivían dentro de sus propiedades, sino en las capitales de provincias y corregimiento. De ahí que necesitaban de administradores, que representaban al hacendado y controlaban todo el funcionamiento de la hacienda, estos gozaban de un salario y de muchos otros privilegios. Luego estaban  los Mayordomos encargados de hacer cumplir las disposiciones de los administradores, por ello su sueldo era el 50 %  de los primero,  Luego venían los Colaboradores, que no tenían distingo de clase y que actuaban como una especie de “enganchadores” es decir, como proveedores de fuerza de trabajo indigna a la hacienda, algunas veces los curacas y corregidores de indios cumplían esa función de enganchadores. También actuaban los “Guatacos” ( gente que amarraba a los indios cimarrones y los llevaban a las haciendas ), y como “buscadores” perseguían a los indios fugitivos para capturarlos y devolverlos al trabajo.

En cuanto a las modalidades de trabajo, por ejemplo en las haciendas de la costa, para el cultivo de la vid, de la caña de azúcar, predominaba el trabajador esclavo, en las haciendas de la sierra existían dos tipos de trabajadores, los mitayos y los yanaconas, también habían indígenas contratados por un año, pero se quedaban de por vida, debido al endeudamiento sistemático por adelantado con coca, alcohol, ropa y objetos suntuosos, muchas veces la deuda era crónica, pasaba de generación en generación. También había aquellos trabajadores obligados a servir en la hacienda, porque el Corregidor o el Curaca había vendido su fuerza de trabajo para liberarlo del pago del tributo. Los Mitayos más bien, eran trabajadores temporales, que eran obligados a servir en la hacienda de la época de siembra y cosecha por un salario muy bajo, que destinaban para el pago del tributo.

Los yanaconas actuaban como sirvientes de los españoles y quedaron liberados del pago del tributo y aún se les prometía el pago de un salario, por estas razones, el número de yanaconas comenzó  a crecer inconteniblemente y se empleaban con los españoles para todo servicio, comenzaron a buscar refugio en las chacras y haciendas donde los propietarios del entregaban una parcela, a cambio estaban obligados a trabajar en los terrenos de la hacienda y entregar además una parte de la producción que obtenían de su parcela.

Por estos y otros motivos, Toledo y otros virreyes, dispusieron la obligatoriedad del pago de tributos a todos los yanaconas, pero ningún corregidor llegó a pregonar el bando, el Virrey Marquéz de Montesclaros, en 1607–1615 llegó a empadronar a los yanaconas, llegando a encontrar 25,000 en las provincias serranas de una población de 100,000 indígenas al interior, pero en los siguientes siglos, la cifra aumentó. La hacienda se había convertido  en un refugio para el indígena, si durante el Imperio Incaico, a los yanaconas se les castigaba, en las Colonias esta condición se convierte en un status más preciado y buscado. Y así los hacendados se convirtieron en una especie de señores regionales dueños de tierras y de hombres.

III.-     ESTRUCTURA  SOCIAL EN LA COLONIAL

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PA

ÑO

LES

 

VECINOS

 

 

FUNCIONARIO

PROFESIONALES

 

MERCADERES

 

EMPLEADOS

 

ESTANTE

MORADOR

 

BLANCOS POBRES

 

TRANSEUNTES

 

 

MESTIZOS

ENCOMENDERO

CIUDADANO

 

 

 

GRANDES

MEDIANOS

 

 

REGATONES

CATEADOR DE MINAS

ARTESANOS

 

 

 

EXTRANJEROS

DE LA METROPOLI

 

CASTAS

REPARTIMIENTO

MINAS HACIENDA SOLAR

 

 

 

 

 

 

 

 

PLATEROS

TINAJEROS

CALCETEROS

ZAPATEROS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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CA

 

DE

 

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DIO

S

 

CURACAS

 

YANACONAS

 

 

 

 

 

 

TRIBUTARIOS O

INDIOS DE COMUNIDAD

 

HACIENDA

VIVIENDAS

 

 

 

 

MITAYOS

 

 

 

 

 

 

 

 

SERVICIO Y SOLDADA

 

 

 

 

OBRAJES

 

MINAS

HACIENDAS

CIUDAD

 

TRAJIN

 

 

 

TAMBOS

 

 

CORONA

ENCOMEND.

HADA.

 

 

 

OBRAPUBLI.

 

VINO

AJI

COCA

PESCADO

 

 

 

NEGROS

LIBRES

 

ESCLAVOS

 

 

EDAD

SEXO

OFICIO

PROCEDENCIA

 

El estudio de la sociedad colonial es un poco complicada, intentaremos mostrar como se explico una ESTRATIFICACION SOCIAL EN LA COLONIA  y otras clasificaciones.

La clasificación por Castas, son grupos endogámicos; Blancos, indios, negros (y mestizos), corresponde a una división de la sociedad siguiendo las teorías del orden racial.

Otra clasificación la de clases, cuya interpretación es recogida de la teoría marxista, donde hay una clase explotadora opresora que maneja los medios de producción y otra clase oprimida que no tiene nada y soporta todo el peso del trabajo en la producción.

La clasificación más común que se utiliza es primero la nobleza, clase media, bajo pueblo, indios, esclavos. Pablo Macera utiliza la siguiente pirámide social, de la que nosotros vamos a hacer una subdivisión en estamentos, dando mayor precisión por su participación en los medios de producción, por su importancia como grupo de poder dominante durante la Colonia.

Para ello, que nosotros primero consideramos la división muy utilizada por V. Roel, de la sociedad colonial en República de Españoles y República de Indios, que es la manera como los mismos españoles lo usaban en sus documentación, es decir un clasificación estamental, muy estratificada, de acuerdo a su participación en los medios de producción; así apreciamos en el Cuadro.

Anteriormente se conocía que los vecinos solamente eran los encomenderos, pero las últimas investigaciones nos demuestran que hay dos tipos de vecinos.

REPUBLICA DE ESPAÑOLES

A) Los vecinos de encomenderos: Aquellos que poseen un repartimiento de tierras e indios encomendados, pueden ser encomenderos de Minas, cada uno de ellos además puede tener hacienda y ser un próspero comerciante.

B) Los vecinos ciudadanos: No tenían encomienda pero sí podían contar con hacienda y solar que otorgaban a los avecindados y también ser comerciantes ( llegaron años después de la Conquista ).

Hacemos la aclaración de la importancia de la vecindad , porque solamente ellos como vecinos , podrían llegar a ocupar cargos públicos  en el Cabildo, Hacienda, Corregimiento, etc. En calidad de funcionarios, alcaldes, regidores, alférez, etc. En cambio los demás estamentos y el común de la población, no tenían esa gracia, solamente a comienzas del siglo XVIII, se permitió que en Lima los mercaderes pudieran ser regidores, debido a su poder económico.

C) Los funcionarios : durante el siglo XVI eran nombrados entre los vecinos más notables y en ocasión eran traídos de otras ciudades , a fines del siglo XVI y comienzas del XVII, estos cargos de funcionarios eran ocupados por peninsulares, para evitar la corrupción, aunque la lucha por estos cargos la hacían los criollos, socialmente eran iguales que los vecinos ciudadanos y parecidos a los vecinos encomenderos, pero económicamente eran diferentes, ya que los funcionarios no tenían propiedades , les estaba prohibido y solo vivían de sus sueldos, por ello que cuando terminaba su periodo, muchas veces era un simple residente o regresaba a España o en  lo posible buscaba avecindarse y seguir gozando de su prestigio alcanzando mucho antes como autoridad.

D) La nobleza : Era un signo social además y agregado de su condición anterior, porque se anteponía la palabra Caballero, Hidalgo, Duques, Condes, Marqueses, señor, don, es decir, que su condición económica no variaba, solamente el status social, de los círculos de reuniones y fiestas, ya que ello se sentía un poco superior a los demás socialmente. Porque a fin de cuentas podía haber nobles funcionarios, vecinos encomenderos, ciudadanos y profesionales, dependía del poder económico para comprar un título nobiliario.

E) Los profesionales, como personas capacitadas independientemente se desenvolvían en las actividades de la ciudad, en las profesiones de abogados, médicos, escribanos, profesores etc. Cuando querían ocupar cargos públicos simplemente se avecindaban, los títulos que ellos ostentaban eran de bachiller y de licenciado.

F) Los mercaderes; eran hombres instruidos, acaudalados, gozaban de respeto público, es así, que constituían ellos mismos uno de los estamentos primordiales y punto de referencia, estaban por debajo de los hidalgos y por encima de los artesanos, a pesar de ello podían llegar a ser vecinos por su condición económica, pero siempre se distinguieron por el título de mercader como figuran en los documentos de archivo.

G) Estantes; personas que no tienen condición de vecinos, pero que realizaban actividades económicas, de comercio etc, y la vida normal que desempeñaban podía ser de

H) Artesanos; es decir los que tenían trabajos individuales, se dedicaban a labores manuales de confecciones , zapateros, cederos, calceteros, tinajeros, etc. y podían asociarse en un gremio.

I) Moradores;  no tuvieron mercedes ni gracias del periodo de conquista, ellos se dedicaron al pequeño comercio, cateo de minas , no eran familias aristocráticas, radican por un tiempo y luego migran.

J) Transeúntes; personas que se encuentran de paso a otras ciudades, viajeros.

K) Empleados;  eran parte de la burocracia, que solamente vivían del sueldo que percibían por el trabajo realizado en alguna institución pública, también había una pequeña estratificación interna, por el tipo de actividad que realizaban y se distinguía por el sueldo que percibían, por ejemplo en escribano ganaba cien pesos al año,  un portero 50 pesos, pregonero 80 pesos, etc.

L) Blancos pobres; fueron de gran número en las ciudades hispanoamericanas, los pordioseros vagaban por las calles y también eran atendidos en el hospital de pobres.

LOS MESTIZOS

Nosotros conocemos a ellos como el cruce entre español y nativos, pero existen diversidad de castas, se encuentra el cruce entre un padre indígena y madre blanca lo que podría ser considerado blanco y estaba en menor escala,  el cruce entre español y esclava nacían esclavos por la línea de la madre, por el contrario si el padre era esclavo y la madre libre el niño nacía libre, caso para que las blancas se amancebaran con sus propios esclavos. 

La variedad de Castas NEGRAS, el cruce de blanco con negro da el mulato, el cruce de indio con negro el zambo, hay otros como,    prietos, pardos, anegrados, moriscos, albinos, coyotes, chamizos, cambujos, albarazados, torna’atráz, ahí te está, tente en el aire, no te entiendo, etc. El cruce entre negros e indígenas era castigado, al negro que tenía trato con india se les castraba, y la negra que tenía trato con varón indio se les cortaba las orejas, por su parte para los indios estaban excentos de sanción, pese a estas prohibiciones el mestizaje afroindígenba proliferó en muchas localidades dando orígen a subtipos regionales, el sechurano, el sullanero, el huanqueño, el Colán, el paiteño, el huancabambino, todos estos mestizos de españoles podían ocupar cargos reservados a las clases populares.

REPUBLICA DE INDIOS

a)  Curacas; Constituidas por descendientes de las panacas reales, o sea de la nobleza incaica, cumplió un rol importante en el proceso de la colonización española, debido a que él cumplió un representación total del grupo étnico o ayllu, en especial para la recaudación del tributo, la utilización de la mita, también en la administración y justicia, etc.. Ellos gozaban de eso privilegio e influencias sobre las gentes que estaban bajo su control. Por esa participación en los círculos de los españoles se les dieron títulos de los hidalgos, usar el “don”, el cacicazgo era hereditario, se les excluyó de pagar el tributo, se les garantizó tener patrimonio personal, realizar negocios y transacciones en la sociedad. Muchos de los hijos de estos curacas viajan a España como el Marquéz de Oropesa hijo de Manco Inca.  Estos Curacas poco o casi nada podían hacer para aliviar el abuso cometido contra los nativos de sus ayllus, aunque también hubieron algunos que eran abusivos por imitación a sus Corregidores de Indios.

b) Yanaconas;  durante el imperio incaico fueron un grupo intermedio entre la nobleza y el pueblo llano podían ingresar a la nobleza de nombramiento le daban una esposa y tierras etc.  En la colonia por esta condición libre de no pertenecer a ningún ayllu y por la tanto a ninguna encomienda, los españoles los siguieron considerando así.  Durante las primeras décadas hubieron yanaconas de servicio, de guerra, amigos, de conquista etc. Y muchos de ellos estaban libres de pagar tributos, por ello Francisco Toledo trató de reglamentar empadronándolos y que pagasen tributo, para que no abundase esa condición y evitar que los mitayos se convirtiesen en yanas, ya que se iban a proteger en las haciendas de los abusos del Corregidor de Indios.

c)  Hatunrunas o indios de comunidad;   fueron obligados a cumplir todos los trabajos y tributaciones, ya que las tierras de su comunidad no eran muy productivos para pagar el tributo que les era fijado por el Corregidor. La peor carga que tuvieron que llevar es la mita. Hubo la mita minera, obrajera, de obras públicas para la ciudad, de servicios personales en las casas, del trajín, de los tambos.

Habían Haturunas de la comunidad que no están en servicio de mita y que se sometían a trabajos mediante la modalidad de “servicio y soldada” para cumplir un determinado trabajo u obra  con el visto bueno del curaca de ayllu el Corregidor y Alcalde, le pagaban un salario de 8 pesos al año le daban vestido comida, a veces animales y tierra para que trabaje el tiempo de contrato, si era por más años a este mecanismo  (R. Romano) lo denomina el sistema de peonaje que muchos de ellos quedaron de por vida porque se endeudaban con alcohol y coca, la deuda se hacía crónica y pasaba a sus descendientes que tenían que ir a pagar la deuda con trabajo.

LOS NEGROS

Podían ser de dos modalidades y estaban en la última escala social , LOS LIBRES, que se sometían a contratos de locación de servicios o locación de obra.  LOS ESCLAVOS, que tenían un valor especial en la venta por cuatro modalidades, por el sexo donde los hombres tenían mayor precio, por la edad los jóvenes costaban más, por el oficio si tenía especialidad carpintero curandero era de mayor precio, por la procedencia si era del Congo  Sierra Leona o Mandingo era mayor su valor.

 

IV.-   LA RESISTENCIA ANDINA

 

Los señoríos y curacazgos andinos absorbidos militarmente por los cusqueños, veían a los incas a una clase explotadora, depredadora, usurpadora, autoritaria, abusiva y despótica, de la querían ansiosamente liberarse, muchas rebeliones y motines ocurridos desde los tiempos de Pachacutec hasta Atahuallpa, así lo demuestran.

 

Cuando arribaron los españoles no existía en el Tahuantinsuyu unidad “nacional” ni idea imperial en la masa campesina y popular. Era una multitud de naciones o curacazgos que se sentían diferentes los unos de los otros, pero todos avasallados  y dominados por los cusqueños, para cuya burocracia, militarismo y religión no querían trabajar. Por tales motivos subterráneamente minaban los cimientos políticos, económicos y sociales del

último imperio andino, de quyien ansiaban liberarse con mucha vehemencia.

 

A esto debemos agregar la leyenda del Dios Ticiwiracocha, hombre blanco y barbado  hacedor de todo el universo regresaba e las aguas del mar para dar tranquilidad a los súbditos andinos.

 

Por eso cuando las naciones sojuzgadas vieron insólitamente llegar a los españoles, se dieron cuenta de que se acercaba la hora de la, liberación, del desquite y la venganza. Buscaron y promovieron alianzas y entendimientos con los europeos, significativamente les hicieron llegar presentes y pronto se convirtieron en sus de luego Pizarro supo apreciar el enorme valor de esa, alianza inesperada y la manejó con gran habilidad y astucia.

Waldemar  Espinoza,  menciona, fueron más de docientos reinos que se encontraban en esa situación de cautiverio y dominados por el centralismo cusqueño, y entre ellos menciona a los más conspicuos aliados auxiliares de los españoles a los Huancas, los Cañaris Chancas, Caracaras, Chachas, y cierto sector de cusqueños.

 

La más importante y sobresaliente fue la alianza de los huancas, debido a la ubicación   geográfica de su señorío, equidistante y estratégica entre Cusco,.Vilcabamba y  Lima, es decir, entre la capital del Imperio en ruinas y la capital colonial que estaba en plena formación.

 

El colaboracionismo huanca consistía en guerreros, armas, víveres, vestuario, mujeres, animales y criados.  Participaron  en numerosas batallas y muchos encuentros bélicos fueron entre huancas y cusqueños.   Como recompensa a sus servicios, el Curaca principal de los huancas recibió un escudo de Armas en 1564 pero lo más importante es la Real Cédula dada en enero de l564 prohibiendo la implantación de estancias de haciendas en el área huanca, a raíz de ello, tanto en la época colonial como ahora en el valle del Mantaro, no hay latifundios y en consecuencias tampoco servidumbre personales ni relaciones de explotación, de ahí que existen hoy gran cantidad de Comunidades en esta parte del Perú.

 

Esto se resume en una frase tomada de Arnold Toynbee, cuando dice, que las sociedades no mueren por asesinato, sino por suicidio, en otras palabras, cada hombre, cada sociedad es autor de su propia destrucción.

 

La resistencia Andina y  Aculturación, se presenta desde el momento mismo de la invasión, podemos dividirlo  en dos partes:

(1)resistencia militar, (2)resistencia cultural.

 

La resistencia militar.-  Lo realizaban primeramente los ejércitos de Atahuallpa al mando de sus generales, Quisquis, Calicuchimac y Rumiñahui los,  los españoles, acusaron a Calicuchimac de haber envenenado al Inca fantoche Tupac Huallpa, y fue condenado a muerte,  le pidieron que se convirtiera al cristianismo, pero antes él preguntó a dónde irían los españoles cuando morían  si al cielo o al infierno, le contestaron lógicamente que al cielo, entonces el dijo prefiero ir al infierno, antes de volver a encontrarse con un español).

 

Manco Inca durante los primeros años apoyó a los españoles a derrotar a las tropas de Quisquis, fue recién el año de 1536 cuando Manco Inca, ofrece una real resistencia contra  los españoles en cruentas batallas, castigando aquellos señoríos colaboradores de los blancos, tomó sacsayhuaman, sitió el Cusco, se refugió en Vilcabamba, estableciendo una nueva dinastía quienes hostilizaron hasta el año 1572 donde fueron errotados por las tropas de Francisco Toledo asesinando a Tupac Amaru Primero.

 

La resistencia Cultural y religiosa.- el movimiento andino  más conocido del siglo XVII es el:        

Taki Onqoy.- cuyo centro de acción es en el río pampas en Ayacucho, que, por medio de bailes se anunciaba que las huacas andinas, se reunieron y habían vencido al Dios de los cristianos, y que los españoles serían echados de los andes  con enfermedades que las huacas enviarían para diezmarlos. (huacas mencionadas: chimborazo, titicaca, tamputoco, carhuarazo. Todo ello en el periodo de los Incas de Vilcabamba.

 

Moro Onqoy.-    era asociado  con una epidemia del siglo XVII,que era variólica y se difundía por todo el virreinato, y para salvarse de ella se recomendaba el retorno a los viejos cultos, el predicador paració en Apurímac, pronto fue apagado por los jesuitas.

 

Yanahuara,  lugar que pertenece al obispado del Cusco, en 1596 se hizo presente un         predicador maligno, que afirmaba que la peste del sarampión y viruelas que había  azotado la región era       consecuencia de la evangelización y el abandono de las divinidades tradicionales, desde luego fue suprimido rápidamente por la autoridad colonial.

 

Inkarri.-  es la formación de un mesianismo inka, por la represión mediante la extirpación de idolatrías contra la religión andina, que después del Taki Onqoy, se vuelve a utilizar el título Inka, no sólo en el Cusco, sino, en muchos poblados, como Jauja, con la sublevación de Juan Santos Atahuallpa . El criterio es que para muchos el Inca no murió y seguían esperando su regreso, dicen que un hermano regresaba por el Paititi, esto alimento a la leyenda de el Dorado.  Bohórquez, promueve esta idea en jauja, en Quito es bien recibido Florencia Inga como corregidor de Ibarra. Durantela rebelión de Tupac Amaru Segundo cobró fuerza la gestadle inca mesiánico. El Inkarri, es un simbolización de una persona cuyo regreso se espera, pues de él mismo depende la restauración del Cosmos antiguo de los Andes.

 

LA MENTALIDAD COMO RESISTENCIA.--  La Cosmología Andina:

 

Joan de Santa Cruz Pachacuti Yamquí Salcamaygua [1 613(1993),fue un indio Qolla, natural de la provincia de Orqosuyo ( entre Canas y Canchis) Con vertido a la religión cristiana se erige como un violento defensor de ella acusando de torpezas del demonio a todas las creencias y ritos andinos. En su libro, un relato abigarrado de mitos y tradición oral cuzqueña y provincia qolla, en las que libremente interpela un castellano mal aprendido con acápites en quechua o aymara, incluye un dibujo de lo que pretende ser el Altar Mayor del Coricancha, el mayor templo de adoración al Sol en la capital del Tawanbnsuyo, el Cuzco. (Figura 1).

En el dibujo del Altar Mayor, que tiene la forma de la pared de una casa de con   mojinete, se distribuyen una serie de elementos que se describen a continuación:

En el ángulo superior central están dibujadas cinco estrellas en forma de una cruz, orcorara. Más abajo hay un gran óvalo vacío denominado:

uiracochan pachayacha chi pa unan chan  o ticcicapacpa unan chan o ttonapa pacha cayocpa vnanchan cay caricachon cay varmi  cachon  unanchanpatayn yarina intiptin ticci mayocamac, quiere decir imagen de hacedor dél cielo y tierra avn este plancha era simplemente no se chaua de ver que imagen era, por que abía sido plancha largo como rayos de la Resuresión de Jesu Xo nuestro señor”.                                                         

 

A la derecha del óvalo está el inti-sol, debajo la estrella chazca coyllor achachi ururi, “lucero de la mañana”. Más abajo hay un conjunto de catorce estrellas llamadas suchu, “verano”. Siguiendo la descripción de este lado del altar, y hacia abajo está la estrella catachillay, y más abajo el rayo chuqui ylla, o yllapa, al lado del “arco del cielo” cuychi sobre un círculo que encierra tres cerros y que recibe el nombre de “el mundo o la tierra”pacha mama. Arco Iris y la tierra recibe el nombre de ccamac pacha.  De los cerros inscritos dentro del círculo de la tierra nace el río Pilcomayo que se prolonga hacia la derecha, saliéndose del margen establecido por la forma de la pared en mojinete. Por debajo del río Pilcomayo se pueden ver siete pequeños círculos denominados los ojos ymaymana ñaoraycunap ñauin. 

 

Hacia la izquierda del óvalo central  y a la altura del sol se ubica la luna, quilla. Debajo la estrella choquechinchay o apachi orori "este [es lucero] de la tarde". Más abajo está la "nube", "niebla" pocoy"invierno (sic)". Continuando hacia abajo hay una especie de felino rampante, el "granizo’ o choque chinchay.  Le sigue una figura en forma de riñón denominada mama cocha, el mar o el lago, que se alimenta de una fuente o pucyo [puquio]. A su costado aparece el "árbol” o mallqui.

 

En la parte central, a continuación de gran óvalo, se encuentra un conjunto cinco estrellas dispuestas en forma de una cruz en X chacana en general, denominándose ala estrella superior derecha saramanca "olla de maíz" y a la inferior izquierda coramanca "olla de cora.  Inmediatamente más abajo se ubican la pareja humana con el varón “hombre a la derecha y la mujer”a la izquierda.  Finalmente, y sirviendo a manera de base al sector central se encuentra una figura cuadriculada denominada collcan pata, los imperiales almacenes de alimentos incaicos.

No es dificil reconocer que los elementos de los lados se encuentran pareados dos a dos en, "elementos simétricos" (Szminski 1987).  Las figuras del lado derecho tienen su correspondencia en el lado izquierdo, mientras que las figuras de la parte central son únicas.

 

Una primera búsqueda del orden en este dibujo, muestra en la dimensión vertical, la existencia de dos campos que, según Zuidema (1969:21), aparecen ordenados, sobre la base de un eje central, los masculinos a la derecha y los femeninos a la izquierda.  Así los elementos masculinos tienen como su ápice al sol y los femeninos a la luna.  La ordenación sexual de los campos es redundante al denominar al lucero de la mañana como “estrella abuelo” (achachi =abuelo en aymara, Wolf, 1980) y al lucero de la tarde como "estrella abuela" (Apachi= abuela en aymara, Woff, 1980) y al colocar al hombre hacia la derecha y a la mujer hacia la izquierda.  Entonces se puede proponer que las asociaciones simbólicas entre el Sol, el lucero matutino, las estrellas del verano, el rayo, la tierra y los ojos tienen connotaciones masculinas mientras que la luna, el lucero vespertino, el invierno, el granizo, el mar y el árbol tienen connotaciones femeninas.

 

Pero hay más.  Los elementos en los campos opuestos están pareados dos a dos, de modo que uno es oposición y complemento del otro.  Así, el Sol se opone a la Luna, ya que uno aparece durante el día y el otro aparece durante la noche.  Entonces metonímica-mente Sol y Luna representan el día y la noche, la claridad y la oscuridad.  Pero, a pesar de estar en condición de opuestos, uno se explica sólo por la presencia de¡ otro y la existencia de estos dos polos opuestos permite percibir, entender y explicar el paso cíclico del tiempo juzgándolo en su ciclo diario.  El mismo razonamiento se aplica al lucero de la mañana oponiéndose al lucero de la tarde.  Igual lógica puede usarse para explicar los demás términos en los campos opuestos. Así el verano es opuesto y complementario del invierno pero juntos simbolizan el paso del tiempo en su ciclo anual. De forma similar se puede continuar explicando las demás oposiciones y, por extensión, se podría decir que la tierra se, opone al mar, el rayo al granizo, etc.

 

En la dimensión vertical, el centro, del dibujo interpretado por Zuidema como el eje central neutral del cosmos, significa para Isbell(1978) la realización de los elementos masculino y femenino, la síntesis necesaria para la procreación y la   regeneración y, se podría interpretar como la garantizadora de la continuidad de la existencia.  La unión del hombre y de la mujer, ubicados en el centro, es la garantía de que el género humano perdurará del mismo modo que los alimentos guardados en los almacenes reales, las collcas, son la garantía material de que la sociedad no pasará hambre.   En este          contexto, el círculo central, denominado Viracocha Pachayachachi, al que se           puede denominar sin mayores complicaciones Dios, será la síntesis cósmica que garantiza la continuidad de la vida y del universo.

                                                                  

El símbolo de la cruz, denominado en quechua del siglo XVII chacana, "puente" pone en comunicación ambos mundos, es decir, sirve de puente de comunicación para unir los polos opuestos y complementarios. También puede significar que el proceso de síntesis se está realizando.

 

Del mismo modo, en la dimensión vertical, se puede establecer una oposición entre los símbolos referidos al ámbito celestial (las estrellas, los astros) y el óvalo central, que ocupan la posición más afta o hacia arriba, con respecto a los símbolos terrenales que ocupan la base del dibujo:  el mundo, el mar, los ojos, el árbol y las collcas.

 

Zuidema identifica, además, tres elementos mediadores en este modelo estructural cósmico que ponen en contacto el mundo celestial con el terrenal: (1) el arco iris que intermedia entre el cielo y la tierra; (2) 1 felino supernatural, choquechinchay, que intermedia entre el mundo de abajo y el mundo de arriba,  y (3) el rayo, que desciende del mundo de arriba hacia la tierra.   Se podría añadir un cuarto mediador la niebla, que en las madrugadas andinas parece elevarse de la tierra hacia la montañas y al cielo, poniendo en contacto la tierra con el mundo celeste.  Aquí hasta la direccionalidad tiene significación, por cuanto, como lo reconoce Isbell(1978), los movimientos hacia abajo están asociados con el principio masculino, mientas que movimientos hacia arriba lo están con el femenino. Como todo mediador, la posición estructural de este elemento es liminal y por lo tanto polucionante y peligroso (Douglas,1966).  

 

Es interesante, anotar aquí, que todas las creencias asociadas a estos símbolos mediadores en los Andes contemporáneos tienen que hacer con la continuidad de la existencia.  Existe, por ejemplo, la creencia de que no se debe señalar al arco iris con el dedo porque este se puede orinar, no se puede orinar frente a este fenómeno, por que los genitales se pudrirán; tampoco se puede abrir la boca porque se pudrirán los dientes.  Si la boca es el medio por el cual se asegura la alimentación que permite la continuidad de la vida individual,  los genitales aseguran la continuidad de la vida social.  Ambos medios de  reproducción son amenazados por la posición estructural liminal del arco iris.

 

El rayo es, también, un elemento multivalente simbólicamente en el mundo andino  de hoy.  Es temido porque puede quitar la vida de hombres y animales.  Una de las causas principales de muerte por accidente en la puna alta o la cordillera es por descarga eléctrica producida por el rayo.  Pero también es el medio a través del cual los dioses-señalan a un individuo como su, portavoz, El cogido por el rayo es el yatiri, paqo, sabio, adivinador, especialista ritual por excelencia.  Estructural y simbólicamente entonces el rayo puede matar o dar vida fructífera en relación con lo sagrado.

 

Finalmente, la niebla, es otro elemento peligroso y liminal.  Las brumas que se levantan sobre los lagos en las mañanas frías reciben el nombre de amaru.  Amaru también designa a un toro de oro que vive en la profundidad de los lagos, en una ciudad de oro, donde el mundo es al revés.  Este amaru sale a la tierra con la niebla y puede llevarse a hombres o animales a vivir con él en las profundidades.  Un vaso de plata, dedicado a las libaciones rituales llamado "templa” representa esta creencia.  El mundo del amaru es un mundo de riqueza pero al revés.  En este sentido, la niebla=amaru, está desempeñando el rol de pachakuti de la serpiente, No en vano amaru es también el nombre de la serpiente.

 

Las asociaciones sangre = ojo muerte = serpiente – adentro-, se oponen a la asociación leche = blanco = vida = serpiente – afuera-.    En esta cadena de asociaciones la serpiente está representando el cambio de una situación a otra, que es justamente su contrario.  La serpiente, entonces, simbólicamente está señalando el paso de una situación en su contrario: el pachakuti.

 

El Mapamundi de Guamán Poma de Ayala, representa el espacio colonial y a la vez expresa el universo mental. En efecto el Perú de Poma se ordena alrededor de dos diagonales, que delimitan los antiguos cuadrantes del imperio, en el Antisuyo está las cordilleras, la selva y los otros mundos al otro lado del océano, es decir, España; En el Chinchaysuyo, estará Quito, Popayán ; en el Cuntisuyo estará Lima, Arequipa; en el collasuyo estará Chuquisaca, La Plata, Chile. En cada uno de ellos designa cuatro gobernadores acompañado de sus esposas , los cuadrantes se entrecruzan en el escudo del Cuzco el centro del mundo en la mentalidad de Poma, a pesar que Lima era la capital del Virreinato hace muchos años.

 

La resistencia cultural continua a la fecha, en el uso de  hierbas medicinales, pago a la tierra, música, danzas rituales etc., todo ello se puede explicar a través de los signos y símbolos utilizados en los rituales. Los símbolos representan varios significados, de lo que no se conoce, hay veces que no guarda relación con lo que se ve objetivamente, porque son rituales sincretizados, y ese rito es la actuación y recreación del mito, y el mito es la creación imaginaria cargado de símbolos.  Cuando se aprecia la fiesta de la sangre, Toro Pucllay, (para J.M. Arguedas era Yawar Fiesta) El cóndor simboliza jerarquía de poder sea del Inca (antes) del Curaca, del jefe de comunidad, el toro simboliza al pueblo, hay una complementación en esa dualidad entre jefe y pueblo.  El cóndor simboliza los dioses de arriba y el toro los dioses de la tierra (entendido como tierra y mar, agua), algunos dicen que es la cultura andina sobre la cultura española, pero en sí es tinku el encuentro de dos espacios.   El toro simboliza agua porque en la concepción andina España y Castilla está abajo se viene por las aguas y el toro sale del agua para estar aceptado en este mundo y ya no pertenece a la cultura occidental sino que es parte de los andinos.  Los colores del ritual dicen mucho , negro es pureza, rojo es poder es jerarquía la sangre es vida es continuidad de la existencia de una cultura,  el blanco es la pacha el espacio el pueblo opuesto y complemento del rojo,  el verde es vida si se refiere al uqju pacha.  El cóndor que es ave sagrada recoge los pedidos del pueblo se baña en la cocha alza su vuelo y lleva el mensaje a los dioses de arriba para que el agua regrese como lluvia y fecunde la sedienta pachamama y se cumpla el ciclo de la fecundidad y la continuidad de la existencia de un pueblo.

 

FOTO: CASA COLONIAL DE CAMPO,  HACIENDA EN SACHACA, AREQUIPA, PERÚ

 Ciudad Universitaria, Enero del 2009

 

 

28/11/2008 09:19 Autor: edgar chalco pacheco. #. No hay comentarios. Comentar.


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