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taller de historia regional

CURSO: IDEOLOGIA Y MENTALIDAD ANDINA para los alumnos de Educación y Turismo

CURSO: IDEOLOGIA Y MENTALIDAD ANDINA  para los alumnos de Educación y Turismo

 IDEOLOGIA Y MENTALIDAD ANDINA

Dr. Julio Amilcar Bustinza Menéndez.

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Curso dictado por el Dr. Julio A. Bustinza Menéndez*, en la Facultad de Ciencias Histórico Sociales. Segunda Especialidad en HISTORIA Y ESPACIO REGIONAL. de la Universidad Nacional de San Agustín.  Arequipa.29-IV-2006.

INTRODUCCION

            Si se considera a la “ideología” como un conjunto de ideas fundamentales que caracterizan el pensamiento de una persona, colectividad o época, ya sea de un movimiento cultural, religioso o político, etc. (DIDELE, 2000), estas identifican el origen individual del pensamiento occidental.

En cambio la “mentalidad Andina”, es la expresión de un pueblo en su cultura y en su modo de pensar, los cuales son trascendentes y de origen comunitario, destinados a  resolver los problemas exclusivamente mediante procesos naturales, caracterizan al pensamiento del “Hombre Andino”.

Por ello, se hace necesario analizar profundamente estos conceptos fundamentales, para poder comprender la historia de nuestro pueblo, inmerso dentro de un mestizaje complejo que dura ya cerca de 500 años, en donde la cultura occidental enclavada principalmente en las universidades ha sido impuesta por los conquistadores, dentro de un fenómeno denominado como “Anatopismo” según manifiesta Víctor Andrés Belaunde (1930), la cual no ha permitido ver la cultura andina, que persiste tercamente a la vuelta de la esquina, a todas horas y en todo momento con su mensaje de siglos.

            A pesar de tener conocimiento de la existencia de un saber y un pensamiento en millones de personas marginadas, que conforman la mayoría de la población rural y migrante de las grandes urbes de Perú, Ecuador, Bolivia, Chile y Argentina, que son dueñas de este enorme bagaje, ha sido despreciado y condenado al olvido conciente por la mayoría de académicos y científicos, que la han negado y aún ahora, la niegan en aras de una falsa modernidad, lo cual nos ha conducido a aceptar la “Globalización” y al “Mercantilismo” impuesto por el capitalismo salvaje e inhumano.

Todo esto, en la actualidad, hace imprescindible, hurgar en las comunidades andinas, los valores ancestrales que aún se conservan y que son propios de nuestra cultura, que han sido heredadas de nuestros antepasados andinos, capaces de haber construido una de las civilizaciones más grandes de América y el mundo, para hacernos sentir que somos libres y dueños de nuestro propio destino; y no,  objetos raros, ni artículos de museo para el deleite de los curiosos y turistas.

Sin embargo, son pocos los estudios sobre estos campos, especialmente en las comunidades campesinas marginadas por razones históricas, pero que día a día  la importancia de su estudio sigue aumentando cada vez mas, ya que se conoce que el entendimiento de la cultura de estas poblaciones  ofrece sin duda la clave para comprender la cultura andina en su totalidad.

Para sacar a luz este tipo de estudios, se han hecho investigaciones en otras universidades del Perú, principalmente en las Universidades del Cuzco, de Lima como San Marcos y la Católica, de Bolivia, como en la de San Andrés, Cochabamba, Potosí y Oruro; de Chile como en la de Tarapacá; de Argentina, como en la de Jujuy y de Ecuador como la de Quito; los cuales han publicado ya  algunos libros, que son la base para los estudios andinos. En las  Universidades de Arequipa, aún son tímidos los estudios en este campo, existiendo solo algunas tesis aisladas en Historia, Antropología, Sociología, Educación y Derecho, las que han tratado de abarcar estos temas, sin haber logrado su divulgación.

El antecedente para este curso, es el que fue dictado en el mes de Marzo del 2006, en el Módulo de Filosofía Andina, en el Diplomado en Turismo Rural, del Programa de Diplomados de Educación a Distancia, de la Facultad de Ciencias Histórico Sociales de la Universidad San Agustín. 

Es por ello que quiero agradecer en esta oportunidad al Director del Programa de Historia Mg. Edgar Chalco Pacheco,  por haberme invitado para dictar el Curso de IDEOLOGIA Y MENTALIDAD ANDINA” dirigido a Profesores de Historia alumnos de la Segunda Especialidad en HISTORIA Y ESPACIO REGIONAL de la Universidad Nacional de San Agustín;  en la seguridad y esperanza de que los conocimientos vertidos en ella sirvan para lograr los objetivos que se han trazado.

El curso comprende tres Capítulos: En el primero se trata de la teoría sobre la Mentalidad Andina, abarcando desde el Hombre y el medio, La Filosofía, Cosmovisión y Cosmogonía. En el Segundo capítulo se tratará sobre Vida Cotidiana, que comprende El Rito y el Ritual Andino. Funciones del Ritual. Parafernalia; Ofrendas; Costumbres,  Creencias, Tradiciones, Magia, Folklore. En el tercer y último capítulo se tratará sobre La larga duración, que comprende: Cultura Andina, Tecnología Andina, Tradición Oral, Música. Danza. Religiosidad.                                                                       

 

2.0.  LA  FILOSOFÍA.

 

2.1. Filosofía, es una palabra femenina en castellano, que deriva del Latín: Philosophia, que se orinó del Griego: Filosofía, que es una palabra compuesta de Filo: Amor, Amante de, y Sofía: “Un conjunto de saberes que busca establecer, de manera racional, los principios (Ontología) más generales que organizan (Ser) y orientan el conocimiento (Epistemología) de la realidad, así como el sentido de obrar humano (Etica) (Descartes).

Es muy difícil definir  este término, porque a través de la historia de la humanidad existen tantas definiciones como filósofos han existido. Sin embargo, etimológicamente revela dos aspectos en la concepción moderna, que casi desaparecieron: Amor y Sabiduría.

La Filosofía tiene como sus componentes: La Ontología, la Epistemología y la Etica.

 

2.2. La Filosofía Moderna. La Filosofía en términos modernos, y en sentido estricto es Técnica y Ciencia., ya no es más Amor ni Sabiduría. Se yuxtapone al pensamiento mítico y a las cosmovisiones, totalmente reduccionista y excluyente, con una creciente ideologización monocultural, que se convierte milagrosamente en Universalidad y Necesidad (Hegel),  por lo que toda forma de filosofía pasa a ser simplemente “Cosmovisión”, “Pensamientos Mitomórficos” y “Religión”, que reflejan una vez más, la racionalidad exclusiva de Occidente forjadas por las culturas Occidentales: Greco-Romana y Semita, durante 26 siglos de desarrollo cultural, descartando otras influencias heterodoxas como Egipto, India, Persia, Arabia, y de las culturas indígenas de Europa (Normandos, Germanos, Celtas, Francos, Helvéticos, etc.), y de América (Asteca, Maya, Inca, etc.), todo lo cual demuestra, que la Filosofía Occidental Moderna no es más que una síntesis de las Etnofilosofías de concepciones culturalmente determinadas e históricamente situadas (Estermann, 1998).

 

2.3. La Filosofía Postmoderna, desarrollada en base a lo anterior, ontogénicamente es más pobre y epistemológicamente más rico que la Filosofía Moderna. Porque, se ve limitada a pura estética, se vuelve “fenomenología descriptiva”, tanto diacrónicamente como sincrónicamente, alejada totalmente a los conceptos primigenios de “Amor” y “Sabiduría”. Epistemo-lógicamente es más rico, porque incluye sin pudor ni escrúpulos otras formas de conceptualización del mundo, de sistematización intelectual, de representación simbólica, siendo un mosaico sincrético de narración, mitología, exposición, dibujo, sonido, poema y ciencia ficción, es decir, es un evento multimedial interdisciplinario y grupal, que hace imposible cualquier discurso intercultural, porque condena a las otras culturas no occidentales a ser puro objeto de la observación y descripción estética, como lo es ya con preferencia para el turista o viajero transcultural postmoderno.          

2.4. La Filosofía Intercultural, surgida a comienzos de la década de los años 90 ((Mall, 1989), es una manera de hacer filosofía, aún no es una corriente entre otras. Está basada en la interculturalidad, por lo que no pretende  reemplazar a las filosofías contextuales e inculturadas con una filosofía  supra.cultural, sino articularlas. Esta filosofía ha surgido en base a dos experiencias: 1. La conciencia creciente de la condicionalidad cultural de la tradición dominante de la Filosofía Occidental (culturo-centrismo). 2. Las tendencias actuales en si mismas contradictorias, del proceso acelerado de la globalización cultural por medio de una supercultura económica y postmoderna por un lado, y el incremento de conflictos y guerras por razones étnicas y culturales por otro lado

En la primera experiencia, la filosofía occidental desde el punto de vista intercultural es una de las múltiples expresiones filosóficas existentes en la historia (diacrónicamente) y en el espacio (sincrónicamente), pero de ninguna manera la única ni la superior. Lo que es filosofía no se puede definir mono culturalmente sino en el polilogo intercultural (Esterman, 1998). Si se determina la filosofía  dentro de los parámetros de la cultura occidental, las expresiones de otras culturas necesariamente no satisfacen esta definición, y serán calificadas solamente, como “Pensamiento”, “Mitología”, “Etnofilosofía”, Premodernaidad”, “Primitividad”, “Magia”, “Costumbres”. “Ritos”, “Tradiciones”, etc. La filosofía intercultural, no niega el gran valor que tiene la tradición filosófica occidental, ni el peso que tuvieron sus contribuciones trascendentales para el desarrollo de la humanidad, ni la sutileza de su racionalidad; pero combate decididamente su pretensión universalista y absolutista en el sentido supra y super cultural.    

En la segunda experiencia, se anotan las consecuencias  económicas, políticas y culturales de este afán universalista y hegemónico de la tradición occidental, que ha sido expresado conceptualmente en forma más elocuente por Hegel: “si la verdad es la totalidad y se manifiesta  a la vez en el espíritu greco-cristiano-germánico de occidente, entonces, la oxiden-talidad es la totalidad”. Este silogismo camuflado de la modernidad europea, idealista como materialista, llega hoy en día a su realización práctica en el proceso de la “globalización económica y cultural” que a su vez es el inicio de la mercantilización cultural, en donde todo fenómeno cultural, humano y filosófico, tiene su ”valor de cambio” en el supermercado multicultural. Por todo esto, el postmodernismo se hace cómplice del neoliberalismo filosófico y práctico, convirtiéndose en su propio opuesto: La máxima tolerancia e indiferencia axiológica se vuelve máxima intolerancia y segregación bajo el dictado del Fondo Monetario Internacional y del capitalismo más salvaje.  La totalidad del espíritu “Absoluto” hegeliano, según Estermann (1998), tiene nombre propio y un certificado de procedencia: “Made in the First World!.

La llamada “Cultura Global” de la supuesta “Aldea Global”, promocionada por las grandes redes informáticas, las empresas transnacionales y hasta por la misma filosofía postmoderna, es en realidad una cultura muy particular, pero con el afán de globalización.

Este proceso acelerado de universalización, produce evidencias de resistencia denominadas “anacrónicas”, “fundamentalistas” y “tradicionalistas”, que se manifiestan  en conflictos y guerras raciales y religiosas, reivindicaciones nacionalistas, fundamentalismos políticos y religiosos, autoritarismos políticos e ideológicos (Neonazismos, xenofobias, proteccionismos) ó  escapismos (milenarismo, sectarismo, etc.).

La filosofía Inter-cultural opina que estas dos macro tendencias actuales se deben a ciertos modelos de concebir las culturas y sus respectivas interrelaciones, vigentes en la tradición filosófica dominante de occidente, en donde la Filosofía por excelencia es la única posible, por lo tanto la “Filosofía de lo Absoluto” es la “Filosofía Absoluta”. Así se ha afirmado: América “nunca ha pensado” (Russell), Africa “sólo ha producido Etno-Filosofía” ((Houtondij), y la rica tradición Asiática es vista simplemente como “misticismo y religión”.

Aunque ni la cultura occidental, ni su filosofía son las únicas en el desarrollo de la humanidad, sin embargo son consideradas las más avanzadas, superiores, y auténticas. El desarrollismo se sustenta en esta superculturalidad: “Hay que acortar la distancia al ideal occidental en todo el mundo”. Muchos filósofos académicos de la periferia (llamado tercer mundo), todavía están convencidos de que el filosofar auténtico consiste en la “Imitación” óptimo del espíritu occidental (Estermann, 1998).

La filosofía intercultural afirma la existencia  “de hecho y de derecho” de una cierta transculturalidad de la Filosofía. Las culturas no son “Mónadas sin ventanas”, ni “esencias ideales”, sino que, son personas y sus expresiones están en constante interrelación unas con otras. El purismo cultural o hasta étnico no es sólo una abstracción académica, sino una violación del flujo orgánico e histórico, una petrificación y sentencia de muerte cultural. Una cultura pura hoy en día, sólo existe  en el museo, es decir: es como una cosa muerta, y por lo tanto ya no existe.

En consecuencia, los límites entre “Filosofía”, “Pensamiento”, “Míto”, “Cosmovisión”, “Racionalidad y Sensitividad”, “Concepto e Imagen”, “Religión y Ciencia” deberán ser redefinidos, bajo una visión del mundo actual.

Por todo esto, basados en la concepción intercultural de la Filosofía y dentro de un enfoque cultural, la “Filosofía Andina” es un hecho real y culturalmente distinto. Porque, el enfoque intercultural subraya la importancia del polílogo entre culturas, en este caso entre la cultura andina y occidental, o filosóficamente hablando entre los paradigmas filosóficos andino y occidental.

 

2.5. La Filosofía Andina (Ontología, Epistemología y Etica). Antes de definir la Filosofía Andina, de su carácter ontogénico, epistemológico y ético, es necesario, conceptuar el término “Andino” para utilizarlo en este tema.

 “Lo andino”, para nosotros, el término se refiere a una categoría espacial, a un ámbito geográfico y topográfico (Cosmos andino), determinado por la Cordillera de los Andes, que recorre el continente Sud Americano en el lado occidental desde Venezuela hasta Magallanes en Chile, en cuya parte central se desarrollaron numerosas culturas desde la llegada del hombre hace más de 40,000 años, que terminó con la expansión Inca en forma autónoma y luego el choque cultural con la cultura occidental en 1532, hasta nuestra actualidad.

Este espacio topográfico tiene características muy peculiares que van desde el mar hasta los 6,000 metros sobre el nivel del mar y de aquí hasta el llano amazónico, determinando condiciones climáticas favorables y adversas (Alto riesgo), por su diversidad de microclimas y pisos ecológicos, convertido en el lugar predilecto para el desarrollo cultural del hombre andino, siendo una de las cunas de la civilización, que ha contribuido al desarrollo de toda la humanidad.

En este ámbito fue determinante para la elaboración  de un pensamiento filosófico propio, como ha ocurrido en otras partes del mundo, como en Jonia, en la India, y en el Egipto, en donde la naturaleza jugó un rol importante para su desarrollo filosófico. En la región andina, jugaron un rol importante la precariedad de la tierra, por las pendientes pronunciadas en sus laderas, por ser un suelo joven en proceso de formación geológica, la dialéctica entre arriba y abajo (Janan y Uran), vivo y muerto de la tierra (vulcanismo) y la ciclicidad de las épocas de lluvia y sequía. Esto influyó en su conceptualización del mundo (cosmos) entre otras cosas más.

El hombre “primitivo” (Cazador –recolector-pescador) llegó a desarrollar un modo de vida “cultivando” (Criando) esta región para su bienestar, en un equilibrio armónico y dinámico, dentro de una igualdad, con un denominador común, que le da al término “andino” una connotación étnica, por lo que debe hablarse de “un hombre andino”  ó más propiamente de un “pueblo andino”, desterrándose la connotación ideológica, etnográfica, sociológica, y antropológica. En donde el término de “hombre Andino” es el hombre arraigado e identificado con el “mundo andino” ó “cósmos andino” (Plantas, animales, espíritus, tierra, agua, etc). En consecuencia lo andino es un fenómeno multicultural, multiétnico y sincrético, porque es un pensamiento vivido y vivo en la actualidad, con raíces históricas muy profundas, principalmente en la cultura incaica.

En consecuencia el término  de “andino”  filosóficamente se refiere a todos los aspectos geográficos, culturales y étnicos, a los cuales hemos hecho referencia.

La Filosofía Andina, básicamente, es un conjunto de concepciones,  modelos, ideas y categorías vividos por el hombre andino, es decir: Es la experiencia concreta y colectiva dentro de su  “Mundo Andino” o “Cosmos Andino” (“Pacha”). Como se sabe, todas las concepciones “filosóficas” del hombre andino son “prácto-lógicas” e implícitas. Y, en sentido derivado, son el resultado de la reflexión sistemática y metódica de una experiencia colectiva, basados en su propia la realidad, expresada en el “universo simbólico” de ritos, costumbres, organización, creencias, tradiciones, etc.; todas las cuales son experiencias vivenciales en sentido básico, que están presentes en su quehacer cotidiano y su cosmovisión.

Según Kush (1992) La Filosofía Andina se caracteriza por ser ontológicamente pobre y epistemológicamente rica.

Según Estermann (1992), quien ha adoptado para describir y definir a la “Filosofía Andina”, términos acuñados por Manrique Fernández (1987), como resultado de una Anamorfosis con la Filosofía Intercultural, terminología sincrética entre lo quechua y lo griego, lo cual, en nuestro concepto, eufemísticamente, al denominar como “Pachasofia” al estudio del Cosmos Andino o “Pacha”, “Runasofía” a la Antropología Andina, “Ruwanasofía” a la Etica Andina, “Apusofía” a la Teología Andina. No es pertinente ni apropiado, por que creo que, no es necesario disfrazar las cosas, para llamar la atención o el interés de los filosófos, sino que hay que llamar a las cosas por su nombres, sin crear confusión, “llamando pan al pan y vino al vino”. 

2.6. Ontología. Es una palabra castellana de origen griego Ontos = ser y logos = tratado. La ontología se la define como una parte de la Filosofía que estudia y busca el origen y la esencia del “Ser” y de sus propiedades más trascendentales. Es el principal mito fundante de la Filosofía Occidental.

            Según Cush (1992) al referirise a la “Filosofía Andina” dice que esta se caracteriza por ser “ontologicamente pobre”, basado en la filosofía occidental que recalca la individualidad del “ser”, en donde el “Filosofar es un quehacer de personas concretas e identificables en el espacio y el tiempo, destinado y dirigido a personas individuales como receptores”.Todo lo cual entra en contradicción con la” Filosofía Andina”, en donde el “ser” es anónimo y colectivo (comunidad). Por lo tanto la individualidad y la colectividad del “ser”, no son sino supuestos culturales. Esta fue la razón más profunda, por la cual la “Filosofía Andina” nunca pudo ser un asunto netamente académico (Estermann,1998).

 

2.7. Epistemología. Es una palabra castellana, que deriva de las voces griegas: “Episteme” = conocimiento y “Logos” = tratado.  A la epistemología se la define como parte de la filosofía que estudia los fundamentos y la teoría del conocimiento. Es otro de los principales mitos fundantes de la Filosofía occidental, basado en la “racionalidad del ser”.que en su juventud era una “sabiduría integral”, en armonía tonel saber mítico, la práctica religiosa y el orden ético. Con el tiempo se ha convertido en “ciencia” y “técnica”, instrumental, pragmática  y suisuficiente, de tal manera que la ciencia moderna ya no es simplemente “episteme” y sabiduría desinteresada, ni “tejné”, sino un instrumento (organum) para la transformación de la naturaleza y hasta de su sustitución total, dentro de una pretensión universalista y necesaria (Globalización).

            Para el hombre andino, considera al “episteme” como el conjunto de la sabiduría colectiva acumulada y transmitida a través de generaciones, en donde existe un “saber” (Yachay) en el subconsicnet colectivo, transmitido mediante la enseñanza de una generación a otra en forma oral y actitudinal (Saber hacer), mediante narraciones, cuentos, rituales, actos cúlticos, y costumbres. Este saber no es el resultado de un esfuerzo intelectual individual en un laboratorio, sino el resultado de una experiencia vivida, amplia y trans sensitiva. Es un proceso transgeneracional y práctico, que según Araoz (1991) la epistemología andina tiene tres fases: Idea (Yuyay), acción (Ruway) y obra (Rurasqa). La idea (Mito y Rito) es la teoría; la acción es el trabajo (Llank´ay) real que lleva la idea a la práctica; y la obra, que es resultado de la acción. El hombre andino enseña y aprende haciendo.

 

2.8. Lógica Andina. Está basada en varios principios fundamentales o leyes fundamentales, que son la esencia de la Filosofía Andina.:

 

1) El Principio de la Relacionalidad de todo (Llapa ó Taki) con el todo. La Ralacionalidad, ontológicamente es otro de los mitos fundantes de la Filosofía Andina, según la cual la racionalidad de que todo (Llapa en Qheswa y Taki en Aymará) está de una u otra manera relacionado, conectado o vinculado con todo el cosmos, la cual no es el resultado de la inferencia a partir de un solo ente, principio o substancia (Ser, Dios, etc.).  El todo, no es una unidad analítica, un “totum implicitum”, sino un todo explícito y concreto de la realidad a través de la relacionabilidad integral (Holística). Un ente existe, en la medida que esté relacionado con otros. Un ente aislado no existe. Es un no-ente. 

Para el hombre andino, “el individuo” como tal no es “nada”, es algo totalmente perdido, sino se halla por pares dentro de una red de múltiples relaciones (comunidad). La relacionalidad se expresa en varios principios, tales como la correspondencia, la complementariedad, reciprocidad, ciclicidad, integralidad, etc., que son la base de paradigmática de un sinnúmero de fenómenos filosóficamente interesantes en el ámbito de la naturaleza, la vida social y el orden ético

 

2) El principio de la Totalidad. El Cosmos Andino es “holístico”. No existe ni hay nada aislado en el “Pacha”.  Todo y todos se relacionan entre ellos. Por otra parte esta totalidad no es única sino que es diversa y muy abundante (Askhapacha en Qheswa y Waljanaka en Aymará). En base a este principio se conciben a los diversos  componentes  de los ecosistemas  como organismos vivos (personalizados) y como deidades (sacraliazados) a todos los elementos del cosmos, así como a todas las relaciones sociales. Este principio se ha combinado con los conceptos de tipo occidental de base católica, mediante la ejecución de ritos para resolver los problemas de enfermedad que atacan a cada uno de los componentes del cosmos, mediante la ejecución de acciones materiales y simbólicas  que corresponden tanto a la religiosidad andina como a la religiosidad católica (Van.den Bergh, 1985; Llanque, 1995). 

            El elemento más expresivo del principio de la Totalidad de los Pastores andinos es el “Señal Q´epi” o “Kawsay”, el cual se usa para todos los ritos que practica la familia, en el cual están guardados todos los elementos simbólicos del cosmos andino (Pacha)..            

 

3) El Principio de la Correspondencia.  Este principio de la Filosofía andina es la base de su racionalidad y dice en forma general, que los distintos aspectos, regiones o campos de la realidad se corresponden de manera armoniosa, que incluye nexos relacionales de tipo cualitativo, simbólico, celebrativo, ritual y afectivo. La naturaleza de esta correspondencia es simbólica y no causal o inferencial. Este principio se manifiesta a todo nivel y en todas las categorías. Por ejemplo, entre lo cósmico y lo humano, lo humano y lo infrahumano, lo orgánico y lo inorgánico, la vida y la muerte, lo bueno y lo malo, lo divino y lo humano,  etc. Este principio es de validez universal, tanto en la gnoseología, la cosmología, la antropología, la política y la ética.

 

4) El Principio de la Complementariedad.  Este principio es otra de las bases de la racionalidad de la Filosofía andina y expresa que: “Ningún ente y ninguna acción existen por si solas, sino siempre están en coexistencia con su complemento específico. Este principio enfatiza la inclusión de los opuestos complementarios en un ente completo e integral, que llegan a complementarse en y a través del ritual celebrativo, mediante un proceso de integración simbólica. Así por ejemplo, para el hombre andino, sol y luna, claro y oscuro, verdad y falsedad, día y noche, bien y mal, masculino y femenino, etc., no son opuestos excluyentes, sino complementarios, necesarios, para la formación de un todo integral y superior. El paradigma andino es, la integración armoniosa de los dos opuestos en forma dinámica y no estática, por lo que se encuentran en constante lucha (Tinku), en forma cíclica.

 

5) El principio de la reciprocidad. Es el principio del “Ayni” y la “Apajhata ó Apjhata””. El Principio de Reciprocidad se expresa a nivel pragmático y ético como “principio de Reciprocidad”: A cada acto corresponde como contribución complementaria un acto recíproco. Este principio no solo se cumple a nivel de las interrelaciones humanas (entre personas o entre grupos), sino a cada tipo de interacción, sea esta intra-humana, entre hombre y naturaleza o entre lo humano y lo divino. 

El principio de reciprocidad es universalmente válido y revela un rasgo muy importante de la Filosofía Andina. La ética no es un asunto limitado al ser humano y su actuar, sino que tiene dimensiones cósmicas, que con mucha razón se puede hablar de una “ética cósmica”, que para la racionalidad occidental sería un absurdo, debido a la implicación de la eticidad y libertad. La reciprocidad  andina  no presupone necesariamente una relación de interacción libre y voluntaria; más bien se trata de un “deber cósmico” que refleja un orden universal del que el ser humano forma parte (Estermann, 1998).

A través de la reciprocidad los actores humanos, naturales o divinos establecen una “Justicia Cósmica” como normatividad subyacente a las múltiples relaciones existentes. Por eso, la base del principio de reciprocidad es el orden cósmico y su relacionalidad fundamental, como un sistema armonioso y equilibrado de relaciones. Este aspecto es totalmente incompatible con la filosofía occidental, que es unidireccional y oblicua.

 

6)  El Principio de la redistribución. En el mundo andino nada se acumula, el excedente se redistribuye, fue la base de la Mit´a en época incaica y mal usada en la colonial. 

 

7)  El Principio de la Dualidad: Todo se encuentra en pares (Yanatin), que son opuestos y complementarios. No existe el impar. No es normal.

 

8) El Principio de la Igualdad: Todos son equivalentes. No hay jerarquización de nada ni de nadie. No caben discriminaciones de ninguna índole.

 

9) El Principio del Taypi o Chawpi. Es el punto de encuentro de los opuestos complementarios, en donde el uno deja de ser para convertirse en el otro. Un ejemplo de este principio es la Cruz (Chalana), la Apacheta o encrucijada, el umbral de la casa, el amanecer y el atardecer, etc. que son Taypi o Chawpi de los opuestos complementarios. Sin este concepto fundamental no podrían existir los opuestos

 

10)  El Principio de la Comunidad: La totalidad forma un solo conjunto. La comunidad. Una comunidad no se limita a la categoría sociológica de un cierto número de personas humanas, que pertenecen a un mismo grupo, sino que se extiende al mundo de los difuntos (pasado), a la naturaleza (pachamama) y al mundo extrahumano, sagrado (Janaqpacha y Manqapacha). El principio de la comunidad se expresa en la totalidad armónica del cosmos, quien lo abraza, lo encierra y lo cuida todo (Van den Berg, 1992).   La comunidad humana como práctica social  andina es un principio fundante de la Filosofía Andina cuya expresión mas paradigmática fue el “Ayllu”, es trascendente, porque, va más allá del reconocimiento de tierras comunales o de juntas directivas comunales. La comunidad campesina de hoy, como forma de organización de los agricultores y pastores de estas regiones, expresa el origen, los límites y las formas de cooperación entre los campesinos para vivir, producir y progresar.  Pero, a pesar de las relaciones comunitarias en donde el ganando y la tierra son de propiedad familiar y no comunal. Continúa la ayuda mutua, de autodefensa y de respeto entre las distintas familias, sin importar el estrato social al que pertenezcan         

11) El Principio de la Familiaridad. En el cosmos andino, todos son parientes. hermanos, padres, hijos o  abuelos.

 

12) El Principio del Dialogo: El Cosmos andino es dialogante. Todos conversan entre sí y con todos.

 

13) El Principio de la Ciclicidad. En el cosmos andino todo es cíclico Porque todo vuelve a lo anterior, permanentemente. Así en toda comunidad andina, el tiempo es cíclico porque se toman decisiones, se planifica y se actúa en pequeños cilcos (El ciclo de los cultivos agrícolas, de la ganadería, de las migraciones, de los viajes, etc.) y grandes  ciclos  (la idea del resurgimiento inka o de líderes martirizados o de animales sagrados protectores  de deteriminadas zonas agroecológicas). Estos ciclos de elementos simbólicos andinos también se fusionan dialécticamente con los elementos de la cultura  y la religiosidad occidental y cristiana, como por ejemplo, el retorno del milenario de determinadas deidades, como es la vuelta de Cristo.(Claverías, 2000).                            

 

14) El Principio de la Frágililidad. En el cosmos andino nada es estable. Todo se puede romper en cualquier momento, debido a las condiciones bioclimáticas muy difíciles para vivir y producir en los diversos ecosistemas andinos, por lo que la comunidad andina debe estar siempre alerta para detectar las señales que permitan observar la pérdida del equilibrio y realizar acciones que conserven los recursos: agua, plantas. Animales, etc. mediante el uso de sus propias tecnologías para el manejo ganadero, mediante las previsiones de la utilización del agua. Mediante limpieza de vertientes, construcciones de canales para el manejo del agua en los bofedales, manejo de las zonas de producción (Control vertical y horizontal de los nichos ecológicos), selección de ganado y semillas por especies, etc.  este principio es sacralizado  mediante ritos y símbolos prefigurativos de lo que la comunidad quiere para el futuro, como por ejemplo, en la ganadería  se guardan representaciones simbólicas de los elementos del espacio geográfico de la comunidad, de la producción ( animalitos en miniatura guardados expresamente para los ritos) y de lanas de diversos colores que representan a cada zona de producción de pastos.

 

15) El Principio del Equilibrio o la Armonía. El encuentro y el abrazo de las fuerzas opuestas y complementarias, como primera superación de la experiencia básica, son posibles gracias al hecho de que existe un equilibrio fundamental en el cosmos como una totalidad, en los diferentes componentes del cosmos (sociedad humana, naturaleza y mundo sobrenatural) y también entre esos componentes esta totalidad armónica es expresada en el principio de comunidad. Cuando se rompe el equilibrio dinámico, inmediatamente se debe buscar el equilibrio, esto se logra a través del Tinku.  Por ejemplo, este principio establece la relación del hombre y la naturaleza, en donde el hombre andino, observa constantemente la naturaleza, para descubrir su ritmo y la armonía fundamental que hay en ella. La tierra recibe preferente atención, luego la chacra y la semilla.

La perdida de equilibrio: Se produce por una alteración de la normalidad. Ejm.  Por qué no hay una buena cosecha? Esto puede ocurrir: a) Por Fallar contra la naturaleza, b) contra los hombres y c) contra los seres extrahumanos. (pecado y castigo)

 

16) El Principio del Kuti. En Qheswa y en Aymará la palabra “Kuti” significa la reversión de todo lo contrario, y consiste hoy en día en un “rito” combinado con elementos de la religiosidad católica, como son los rezos, la biblia, las letanías, las cruces, el agua bendita, etc. los cuales simbolizan la modernidad, dentro de la concepción andina y nó occidental monoteísta (Claverías, 2000)..

El restablecimiento del equilibrio se realiza mediante el Kuti, lo cual  es una necesidad imperiosa, por lo tanto debe realizarse por acciones entre los hombres y entre los hombres y la sociedad extrahumana.

 

17) El Principio de la Dinámicidad. En el Cosmos Andino todo se  encuentra en constante movimiento. El equilibrio cósmico no es estable. Es frágil. Están en constante tensión: Lucha de opuestos (Tinku). No puede ser estático. Las fuerzas antinómicas no se excluyen. Son complementarias.

 

2.9. Etica o Moral Andina. Según Van den Berg (1992), La filosofía andina tiene su ética, basada en principios, que conservan y garantizan el equilibrio en el cosmos: 1) El principio de la reproducción de la vida (hembra y macho) y 2) El Principio de la colaboración mutua (Ayni) y 3) El principio del encuentro complementario de las diferentes fuerzas opuestas (Tinku) que se encuentran en el cosmos (Pacha).

De todos estas “Principios Ontológicos”, se derivan las normas que determinan el comportamiento ético y moral de los hombres: El hombre andino, debe respetar y proteger la vida, sea esta de los hombres, los animales, las plantas y de la tierra (Pachamama)., y al mismo tiempo, cuidar que la vida se reproduzca y no se pierda.

Existe un paralelismo entre la conducta humana y la conducta de los otros componentes del cosmos, que determina que: “La Pachamama produce de acuerdo con el comportamiento del hombre con ella” (Reciprocidad). Si la conducta es buena, hay producción y protección. Si es mala, no habrá producción por las catástrofes naturales (Albó-Quispe, 1987). También se produce desequilibrio de la armonía, cuando no se trata bien a los difuntos, o cuando la comunidad no presta la suficiente atención al santo patrono del pueblo. Por todo esto, es determinante “el modo en que los hombres se tratan entre sí, para que exista armonía en el cosmos”. Ejm., si existen pleitos en la comunidad o dentro de la familia, tendremos malas cosechas (desequilibrio).

La restauración del equilibrio es efectuada por la confesión de las faltas cometidas, por la expiación de la culpa contraída, con frecuencia es acompañada por la aceptación de un castigo concreto, y por el perdón o la reconciliación. Todo esto puede tener un carácter tanto personal como comunitario.

 

1) Principios éticos fundamentales. Básicamente son tres para el hombre andino: 1) Ama Llulla (No ser mentiroso), 2) Ama Súa (No ser ladrón) y 3) Ama Qella (No ser ocioso)..

 

2) Principios Eticos Secundarios o Complementarios, son los siguientes: 1) Ama Llunk´u (No ser comelón)) ; 2) Ama Jillu (No ser angurriento); 3) Ama; 4) Ama K´umu (No ser servil); 5) Ama Llaqwa (No ser adulón); 7) Ama Machaq (No ser borracho);  8) Ama K´uchi (No ser lascivo, mujeriego), 9) Ama P´enqa (No ser sinverguenza); 10) Ama Tatamama Maqa (No pegar o maltratar a los padres), 11) Otros muchos  más, que son  propios de una comunidad.   

 

2.10. Fuentes de la Filosofía Andina. Son primarias y secundarias.

 

2.10.1. Fuentes primarias: Por ser la cultura o más propiamente las culturas andinas, ágrafas, hasta hace unos quinientos años atrás, llevó a la concepción errónea que aquellas no podían producir filosofía en sentido estricto, sin embargo, la Interpretación conceptual de la experiencia humana vivida son fuentes identificables históricamente expresadas en una serie de formas “semiológicas” que tienen base física, social y psíquica de todo ser humano.

La cultura andina, que no es idéntica con la incaica, se ha convertido paulatinamente de una cultura presumiblemente ágrafa a una cultura que se expresa también hoy en día, también por la escritura. Sin embargo, estos textos, no son la fuente principal para la reflexión filosófica andina, sino son más bien un medio auxiliar.

La experiencia vivencial del hombre andino se expresa a través de un sin numero de medios y formas. El modo de vivir, la organización del trabajo, la estructura social de la familia en el ayllu, en el barrio, en la región, en los ritos, en las costumbres, en las creencias, en la tradición oral, en el arte, y en la religiosidad. Como se sabe, todas estas expresiones son ágrafas.

 

2.10.2. Fuentes Secundarias. Como apoyo secundario llegan a ser fuentes para la Filosofía andina: 1)  Los vestigios del pasado, como los hallazgos arqueológicos, y paleontológicos que abundan en el ámbito andino y que sirven entre otras cosas para echar luces sobre la concepción del mundo andino. 2) Los relatos y las descripciones hechas por los Cronistas de la Conquista del Perú, los Diccionarios Quechua español, Aymará español y el vocabulario y gramática de estas lenguas escritos por Fray Domingo de Santo Tomás y Ludovico Bertonio escritos en el siglo XVII. 3) Se debe tener también en cuenta los testimonios de los descendientes de los incas, recopilados posteriormente.

 

2.11. Niveles Metodológicos de la Filosofía Andina. Según Esterman (1998) en la Filosofía andina, se pueden distinguir metodológicamente cuatro niveles.

 

2.11.1. La realidad “cruda” como un supuesto objetivo y previvencial, en el sentido de una alteridad radical. Se trata de un “ideal” construido a partir de su vivencia y experiencia, porque, cada apropiación  emocional, artística, social e intelectual, de esta realidad, de hecho, es ya una “interpretación”, aunque “preconceptual” y “no sistemática”.  En el ámbito andino, este nivel corresponde a los factores geográficos, topográficos, climáticos, cosmológicos y biológicos “más acá” de su experimentación, por el hombre andino. Filosóficamente solo tiene importancia como “idea regulativa o heurística” que servirá para el proceso hermenéutico.

 

2.11.2. La experiencia vivencial de esta realidad por el “hombre andino”. Como toda experiencia, es el primer nivel hermenéutico, y como tal, ya es una “interpretación del mundo”  que obedece a un interés pragmático y existencial del intérprete. Esta experiencia primordial es como interpretación significativa (hermenéutica) es lo que podemos llamar “Cosmovisión andina”, que se expresa mediante un sinnúmero de medios predominantemente no conceptuales (mitos, creencias, ritos, celebraciones, costumbres, símbolos, etc,), que no son conceptuales, lógicos ni racionales.

 

2.11.3. La Interpretación conceptual y sistemática de esta experiencia vivida. Es el nivel de la reflexión filosófica en sentido original y propio. Según Aristóteles, la admiración (que es una cierta experiencia) es el punto de partida para la reflexión. Este es el nivel preciso en el que se ubica la “Filosofía andina”.

 

2.11.4. La reflexión e interpretación histórica, es el nivel en donde la “Filosofía andina” se convierte en Historia de la Filosofía, en una interpretación de tercer orden y en una reflexión de segundo orden.        

Entre las manifestaciones lingüísticas de la experiencia andina, destaca la tradición oral, tal como se expresan en una infinidad de cuentos, historias, adivinazas, cantos, dichos y fórmulas. Últimamente se ha empezado a llevar  a la forma “gráfica” esta riqueza expresional mediante entrevistas y testimonios, pero también recopilando un gran número de canciones colectivamente presentes, pero hasta hace poco no llevado al papel, como la serie “Biblioteca de la Tradición Oral Andina” editada desde 1976 en Cuzco por el CERA “Bartolomé de las Casas” (Estermann, 1978).

La expresión colectiva de la experiencia vivencial del hombre andino es la “Cosmovisión” y no su corolario o síntesis creencial. En este sentido, Estermann (1998) considera dentro de la Filosofía Andina como ciencias auxiliares a la etnografía, fenomenología, antropología cultural, cino-lingüística, etología, arqueología e historiografía.

 

2.12. El Sujeto en la Filosofía Andina. En la filosofía occidental recalca la individualidad de la filosofía desde la época de los griegos. El anonimato es la excepción de la regla. En el caso de la filosofía andina, no existen individuos identificables como filósofos, en consecuencia al ser ágrafa tampoco existen textos filosóficos. Este es un punto crítico para la filosofía andina, pero debemos decir que, esto no es una “conditio sine qua non” del fenómeno filosófico. El hombre andino es un sujeto comunitario en esencia, por lo que vale para la filosofía, como experiencia vivencial con su lógica particular, relacionada con el tiempo y el espacio como un todo: Pacha.

2.13. La Lógica Andina. La  Lógica es una palabra castellana que deriva de la voz griega “Logikós” que significa “raciocinio”, “razonamiento”, “discurso”. Hoy en día es una ciencia que estudia las leyes, modos y formas del pensamiento humano.

 

2.14. La Racionalidad Andina. Es la lógica inherente a una estructura sociocultural, dentro de ciertas coordenadas espacio-temporales, que surgen como consecuencia del diálogo de dos culturas: la Occidental y la Andina.

La racionalidad es un adjetivo que deriva del Latin “rationalis” o “racionalitas”. Que significan pertenencia a la razón o relación con la razón.

        “La razón” es un elemento “ontológico” de la filosofía occidental (ratio, intellectus, nous, logos), que corresponde al “mito fundante” de la filosofía griega, que sirvió de base para darle origen sobrenatural al saber y la verdad por los judeo-cristianos. Existen numerosos “equivalentes homeomórficos” en muchas otras culturas, como el “Cid” y el “Budhi” Indicos; el “Rfiah” Judío, el “Ka” Egipcio; el “Yuyay” y el “Unanchay” Quechua, y el “Yatiy” Aymará, que son conceptos con una acepción distinta a la que tiene la “Razón” Greco-latina. En resumen, la  “racionalidad” no solamente deriva del término “razón”, sino que es un término más abstracto

Para la filosofía andina, la racionalidad antológicamente es el producto o resultado de un esfuerzo integral del hombre andino para ubicarse dentro del cosmos, por lo cual, sería la lógica inherente a una estructura sociocultural, dentro de ciertas coordenadas espacio-temporales, que surgen como consecuencia del diálogo de dos culturas: la Occidental y la Andina.

 

2.15. “El Simbolismo”. Para la filosofía andina, la realidad está presente en forma simbólica, y no tanto representativa o conceptual. Así por ejemplo, la realidad se revela en la celebración de un culto, mediante el ceremonial que realiza el hombre andino (rito), la cual es más que una reproducción, en donde el hombre no capta o concibe la realidad como algo ajeno y totalmente estático, sino lo hace presente, como algo mismo de su ser en su estar holístico.

 

2.16. El rito, no es más que la realidad misma, de aquella en que se hace presente, sino mas bien al revés: En lo celebrativo, la realidad se hace más intensa y concentrada (simbólicamente). El símbolo, es el “estar” de la realidad en forma muy densa, eficaz y hasta sagrada; no es una mera representación del estar, sino una “presencia vivencial en forma simbólica (Estermann, 1998). Desde el punto de vista de la filosofía occidental, esta manera de concebir el estar a menudo es calificada como “mágica”, “numinosa”, “fetichista” y “primitiva”. Para la filosofía andina, la realidad en sí, ni es lógica ni lingüística, sino que está simbólicamente presente, como un conjunto de signos concretos  y materiales que se refieren mutuamente unos con otros. Un ejemplo de todo esto, se observa en la tierra que el hombre andino trabaja. Esta, no es una realidad objetiva, inerte, sino es un símbolo vivo y presente del círculo de la vida, de la fertilidad, de la retribución, del orden cósmico y ético.  

La relación del hombre andino, con esta realidad, entonces, no es la relación cognoscitiva, ni la relación instrumental (tecnológica o productiva), sino la relación ritual y ceremonial ( expresada en el canto, la danza, el rito mismo, o en el simbólico) a un supuesto sujeto. En esta relación, ritual-ceremonial, el hombre andino se siente parte de la realidad y la realidad se revela como un conjunto holístico de símbolos significativos para la vida cotidiana. En consecuencia. El hombre andino, no “representa” al cosmos, sino lo hace “presente” simbólicamente en el ritual y la celebración. Lo conoce vitalmente.

 

2.17. Método de investigación. El método de investigación de la Filosofía Andina es el método ritualizado de la observación contemplativa de la realidad (Van Kessel, 1992)

 

2.18. Caracterización de la Filosofía Andina. Para caracterizar la Filosofía Andina es necesario entender el mundo (cosmos) y como se ubican dentro de él todos sus elementos, mediante la observación contemplativa de la realidad. (Grillo, 1994; Van Kessel, 1988; y otros). En donde, todas las cosas y animales tienen su “lado interior”, que es como su alma y su vida secreta, el cual se vuelve accesible por el método de observación contemplativa. Esta filosofía se caracteriza por ser:

 

2.18.1. Seminal, el cual determina el modo, el ritmo y el método del desarrollo técnico del mundo andino.

 

2.18.2. Metafórica. Por que se expresan con conceptos que no son expresiones claras y precisas, y ni siquiera son frases expresadas  en identidades o definiciones, con términos categóricamente ordenados. La metáfora es bipolar, así, por ejemplo,  la tierra es “caliente o fría”, no para referirse a la temperatura en grados centígrados, sino para referirse a la fertilidad de la misma, o la tierra es “agradecida ó ingrata”, según el trabajo dedicado a ella (Van der Ploeg (1987).      

 

2.18.3. Personalizado. Porque, todos los elementos del cosmos son considerados como personas Naturales y Divinas: Así, el Sol (Inti), la Tierra (Pachamama), los Cerros (Apu) son personificaciones divinas de las energías y la fertilidad de la naturaleza, del calor y de la luz, y del agua vitalizante (Van Kessel, 1992). Lo mismo ocurre con la lluvia (Para), el trueno (Khajja), la helada (Qasa), la granizada (Chijjchi), el viento (Wayra) y todos los fenómenos meteorológicos. Las lagunas (Qochas) y las fuentes agua (Pukyu, Mayu), la casa (Wasi) y la chacra. Lo mismo sucede con las torres de las iglesias, cuando es una sola se le llama “Mallku” y a la Iglesia “T´alla”, a la plaza principal “Cabildo”, etc. Todos ellos son personas, a quienes se les habla, se les ofrece zahumerios, se les “ch´alla”. Reciben un trato cariñoso y respetuoso. Se les agradece sus bondades, se les adorna y se les ofrece regalos, ofrendas y libaciones. Esta manera de pensar de los andinos, hace que los investigadores sociales poco informados, hablen de “animismo”.   

 

2.18.4. Sacralizado. En el Cosmos andino, todo tiene su componente sagrado, que conduce a una religiosidad, expresada en una ritualidad, mediante la cual el hombre andino se eleva a otras dimensiones a un nivel trascendental y que en ultima instancia, se convierte en el cultivo de las relaciones dentro de la comunidad extensa en una celebración de la creación, en una celebración del cosmos ó “Pacha”.

 

3.0.            COSMOVISIÓN.

 

La Cosmovisión, según el DIDELE (2001) es una palabra femenina calcada de la palabra Alemana “Weltanschauung”, que quiere decir: Manera de ver e interpretar el mundo, considerándose al mundo o “Cosmos” como el conjunto de todas las cosas creadas, según los griegos y los latinos. 

 

3.1. La Cosmovisión Andina: Es una categoría del conocimiento que corresponde al mundo andino, y forma parte de la Filosofía Andina. Considerándose a lo andino como aquella parte del universo que se halla bajo la influencia de los andes y de las culturas que se desarrollaron autónomamente durante milenios hasta el presente dentro del “Cosmos Andino” o “Mundo Andino”.ó “Pacha”.

 

3.2. El Cosmos Andino o Mundo Andino ó “Pacha”. Es un mundo animal (Kush, 1970) y todo cuanto existe en su seno también es vivo. Se trata de un mundo sensitivo y mutable según las circunstancias que vive. Un mundo siempre re-creado, siempre novedoso. En resumen es un mundo dinámico (GRILLO, 1994). Kusch (1973) define el “Cosmos Andino” ó “Pacha” como una Totalidad Orgánica, como “algo orgánico, total”. En donde sus componentes están en una relación mutua, en donde: “Todo tiene que ver con todo y no hay nada ni nadie aislado, separado”. Esta relación mutua se caracteriza por una “reciprocidad” (un  dar y un recibir) que se difunde por todo el cosmos, en un “equilibrio interno”, ”dinámico” (Normalidad). Está conformado por “El Pachatata” y “La Pachamama”. El aire o “Samay” es Taypi.

 

3.3. Los Componentes del Cosmos Andino. Para el hombre andino el cosmos está formado principalmente por: 1. La Naturaleza, 2. La Sociedad, 3.- El Espacio. 4. – El Tiempo.  5. El Sexo. 6) Lo Sagrado

 

3.3.1. La Naturaleza. Es todo lo que le rodea al hombre, y esta formada por: a) La Sallqa ó Silvestre, es decir todo lo existente sin ayuda del hombre (Los astros, los fenómenos meteorológicos, las montañas, los llanos, las aguas, las plantas y los animales); y la b) La Uywa ò Chaqra, que es todo lo domesticado por el hombre (plantas, animales, suelos y vivienda).

 

3.3.2. La Sociedad. a) Humana (las comunidades, las familias y las parejas) y b) Extrahumana (Dios, los ángeles, las fuerzas de la naturaleza personificadas como el Sol, la madre Tierra, los espíritus de los productos, las fuerzas subterráneas, los santos, las almas de los difuntos, etc.). La muerte y la vida son Taypi.

 

3.3.3.   El Espacio: A.- Arriba (Janaq)  y B.- Abajo (Uraq). A su vez cada uno en Derecha (Pañaq) e Izquierda (Lloq´eq). Esto  determina la cuatripartición o “Pusi Suyu”. No existe la tripartición. Es un concepto posterior a la conquista. El punto de transición entre estos 4 opuestos es la “chakana” que se confunde con el “Chawpi” o “Taypi” que es el “Centro”, o punto de encuentro o transición de los opuestos complementarios, en donde el uno “deja de ser” y se convierte “en no ser” o sea en su opuesto

 

3.3.4. El Tiempo: a) Ñawpaq o Antes (Pasado) y b) Qhepaq ó Después (Futuro), c) Kunaq ó El presente es Taypi.           

 

3.3.5.  El Sexo: En el cosmos andino, todo es Hembra y  Macho. No puede existir, ni existe nada asexual.  Sólo hembra y macho hacen posible la vida. Es un pensamiento seminal que caracteriza al cosmos andino. La cópula es “Taypi”.

 

3.4. El Cosmos ó Pacha.  Es una palabra Pan Andina, tanto Qheswa como Aymará, polisémica, de un significado muy profundo. Filosóficamente, significa el “Cosmos Ordenado” en categorías espacio temporales y religiosos, pero no simplemente como  algo físico y astronómico, que comprende todo lo visible y lo invisible, lo material y lo energético, lo terrenal y lo celestial, lo profano y lo sagrado, lo exterior y lo interior, que de acuerdo con los principios básicos de de la filosofía andina, están totalmente interrelacionados y en constante equilibrio.

            El significado de la palabra “Pacha” en el idioma Qheswa ha sido ampliamente estudiada por diversos investigadores (Manrique, 1987: Mejía, 1992;  Scannone, 1985;  Rivara de Tuesta, 1991 y Estermann, 1998, etc.). Según el Vocabulario del padre Gonzalez Holguín (1612) significa, suelo, tiempo y lugar, según María Luisa Rivara (1991); se trata de un vocablo muy rico en acepciones y connotaciones, que puede ser adjetivo, adverbio, sustantivo y sufijo compuesto.

Como adjetivo, “pacha” significa “bajo”, “de poca altura”, así como “la parte interior”.

Como adverbio, “pacha” significa “debajo”, “al instante”, “de inmediato”, así como también “mismo”.

En consecuencia, podemos afirmar que la palabra pacha tiene  connotaciones espacio-temporales.

Como sufijo la palabra “pacha” es la síntesis del sufijo verbal repetitivo     “-pa” con el significado “de nuevo”, “nuevamente”, “otra vez”, “más”.

Como sufijo nominalizador diminutivo de “-cha” que denota la pequeñez de algo, pero también afecto o despecho hacia el objeto persona indicados.

Como sustantivo y en forma figurativa, es un derivado del adjetivo o del adverbio, “pacha” significa “tierra”. “globo taráqueo”, “mundo”, “planeta”, “espacio de la vida”, así como, también, “universo” y “estratificación del cosmos”.     

 

3.5. La Dimensión Sagrada del Cosmos. Cada uno de los componentes del “cosmos andino” (Reales y objetivas), tiene una dimensión “sagrada” (Espiritual, Vital). Dentro de este componente sagrado del Cosmos, o sagrado esta formado por el “Pachatata” y la “Pachamama”. Estos conceptos han sido extirpados totalmente de la mentalidad del hombre andino, durante los 500 años de dominación, y que han sido sincretizados en los conceptos cristianos de Dios, con los cuales esta dimensión divina han logrado confudirse. Así “Pachatata” es “Wiraqocha”, “Pachakamaq”, “Tunupa”, “Los Apu” ó “Achachila” tales como “Tata Saballa” ó “Tata Sabaya” como le dicen los Bolivianos, o San José el esposo de la Virgen, o Jesucristo (Apuyaya Jesucristo, de las oraciones cristianas en idioma quechua), que son los “espíritus engendradores” de todo lo que existe (machos), principio que no concibe la religión Judeo Cristiana (hacedora, heredera del paradigma del Hommo faber). Por otra parte la “Pachamama”, que es la paridora de todo lo existe e identificada con la Virgen María, por lo que muy bien los Aymaras la Denominan “Pachama la Virgina” (Van Kessel).

            El concepto de “Pachatata” ha permanecido olvidado complétamente en el relato de la Filosofía andina, como el opuesto complementario de la “Pachamama” y todos los investigadores consultados, no hacen referencia de él, pero por el pensamiento andino, existe implícitamente, y ha sido confundido, con el Sol, los Santos, etc. El concepto de “pachatata” felizmente se conserva simbólicamente en la Isla de Takili, en donde a una montaña, que es el punto más elevado de la Isla se le denomina “Pachatata” y se le representa, por un Icono de forma “Cuadrada”

En la mesa ritual, y como su opuesto complementario, a una “pampa” o llano, se le denomina “pachamama” y se le representa por un ícono de forma circular, en la parfernalia del “Pagapu”. (Palao,

 

3.6. La Pachamama ó “La Virgina”: la que creo el mundo y fundó el pueblo.  Según Van Kessel (1993), en su lenguaje cúltico, los Ayamaras suelen llamar a la Pachamama: la Virgina. Al hacerlo expresan, consiente o inconscientemente, la realidad de un culto sincrético que hace puente entre el mito andino de la Madre Tierra y el mito Cristiano-popular de la Virgen María. El mito de la Virgen, madre universal de los cristianos, que tomó vida en os santuarios de toda la región andina (Virgen del Socavón en Oruro,  Virgen de Chapi en Arequipa, Virgen de Cocharcas en el Centro del Perú, Virgen de la Puerta en el Norte del Perú, Vírgen de la Candelaria en Puno, Vírgen de Copacabana en Bolivia, etc.): tiene claras características  andinas. Podemos sostener que es la re-creación mestiza del mito de la pachamama, madre universal de los pueblos andinos. Observamos que en este proceso de re-creación sincrética, se trasladó el acento primario del mito andino (Qheswa o Aymará)- que caía en su ser madre de flora y fauna- a  la maternidad de los humanos, de acuerdo al dogma católico predicado por los misioneros españoles. Sin embargo, ambas- Pachamama y la Virgen- son las que dan y cuidan la vida y la salud de sus hijos y ambas piden en “pago” elementos idénticos  que observamos en el culto que se les rinde. En el ambiente rural, ambas han de vigilar por la fertilidad del ganando, los cultivos de la chacra y la oportunidad de las lluvias. Ambas reciben las ofrendas de flores, frutas y semillas; y, ambas han de cuidarles y regenerarlas en el próximo ciclo agrícola. Ambas procuran también hierbas y remedios que vigorizan la vida de sus hijos, garantizando mucho más que la simple terapia de males somáticos puntuales.

El mito de la Pachamama se ha desarrollado, como toda mitología, de acuerdo a las nuevas condiciones de existencia del pueblo andino, fiel a sus raíces y cristianizado por la fuerza. El desarrollo del mito andino desembocó en el mito de la Virgen María por la adopción e incorporación de múltiples elementos provenientes de la Biblia, de la teología Cristiana y de las prácticas devocionales de España. Sin embargo,  nunca se borraron  sus rasgos originales. Constantemente observamos formas críticas del mito (y del rito) originarias de la Pachamama. Hasta hoy día, constatamos que en muchas comunidades  andinas, las fiestas patronales centradas en la Virgen contienen, y son, a la vez un culto en la clandestinidad a la Pachamama. Estas fiestas expresan ambos cultos: el culto litúrgico oficial de la “gran tradición Cristiana” y el Culto Tradicional Andino a la Pachamama, la “pequeña tradición”. Los símbolos manejados en el culto de los “aymara.cristianos” según Van den Berg (1992) se prestan muy bien para este doble sentido, por sus significados secundarios. Se trata efectivamente de una nueva creación litúrgica, un culto coherente y consistente, sin contradicciones.

Esta liturgia popular andina, con su tremenda variabilidad y flexibilidad, es la creación del pueblo andino que supo integrar ambas tradiciones en un tejido nuevo, acorde con las exigencias de su nueva condición  de pueblo sometido y colonizado y capaz de hacerlo  sobrevivir con dignidad. Esto es el origen del culto popular andino a la vida y su maternidad divina. A partir de esta simple fiesta patronal celebrada en la comunidad andina, este culto tomó formas masivas en los santuarios marianos de toda la región andina, transformándose y readaptándose continuamente de acuerdo a las condiciones de vida y las presiones sociales de cada época y de cada lugar. Por lo mismo se explican las innumerables variantes locales del mito de la madre universal y del culto mariano inspirado por este mito, que han de enfrentar diariamente al mito criollo de la opinión pública.          

 

3.7. “El Pacha” o “Cosmos” como casa. Para tener una idea sobre el Cosmos Andino, es necesario observar el dibujo del Altar Mayor del Templo del Qorikancha de Juan Santa Cruz Pachacuti Yanqui Salcamaygua (1613).

 

3.7.1. Tiene la forma de una casa. Esta forma simbólicamente representa el principio filosófico de la totalidad del Pacha, en donde todo y todos pertenecen a una sola familia y que viven bajo un solo techo. Fuera del Pacha no existe nada; y dentro de ella todo está relacionado a través de los ejes espaciales “de arriba y abajo”, y “de derecha a izquierda” y sus demás paradigmas.

 

3.7.2. Al centro del dibujo se observa una Cruz (Jatum Chakana) representada en sus extremos por 4 estrellas, denominadas 1) “Noche” y 2) “Día” que son opuestos complementarios, y que son ámbitos de la hembra y del macho, respectivamente; 3)  Sara Mama y 4) Koka Mama, que son opuestos complementarios; la primera que alimenta al hombre (lo material) y la segunda que alimenta “el espíritu” (Lo inmaterial, Anima, Ajayu)  Esta cruz es un punto de transición ó “Taypi” ó “Chawpi”, representado por el cruce de las aspas de la Cruz. (Jatun Chalana).   

 

3.7.3. Todo lo que está por arriba de la Jatun Chacana, es “Janaq pacha” (Ambito de todo lo sagrado), en donde se ubica  “Pachatata”, que es macho. El Pachatata está representado por una figura vacía ovoide (Wiraqocha, Pachakamaq, Pachayachacheq, Tunupa, Apu, Achachila, etc. También es el ambito de los astros, los fenómenos meteorológicos, como el Rayo, el Granizo, el Arco iris, el clima y el viento. 

 

3.7.4. Todo lo que está a la derecha es macho (Inti, Cari, lucero de la mañana o “Ch´asska” y todo lo que está a la izquierda es hembra (Killa, Warmi, Qochamama (Océano, Lagos y lagunas)

 

3.7.5. El hombre andino (Qhari y Warmi) se encuentra en el centro del Pacha, que es el ámbito del “Kay pacha”, el cual es “Taypi”.Este espacio es compartido por “Tata mallki” (La selva, o El mundo vegetal)) y los Ojos de los “Imaymana” (los animales, tanto aves, peces, anfibios, mamíferos, insectos, etc.  que tienen ojos “imaymana”), La chacra

 

3.7.6. En el Uray pacha, se encuentra “La Pachamama” está representada por un círculo, dentro del cual se hallan las montañas y desde donde se originan los ríos, representados por el “Pillkumayu”. La pachamama se halla por debajo de la superficie del “Kaypacha”, siendo su opuesto “La Qochamama” que es hembra frente  a la Pachamama.

 

3.7.7. Vigencia del paradigma. Todos estos elementos, antes descritos se encuentran representados simbólicamente en la actualidad en los “Chiwchi” de la parafernalia del “Rito del Despacho o Pago”, así como en la “Misa andina”, inclusive en la casa del hombre andino, que es su microcosmos.

 

NOTA CORRESPONDE A UNA PARTE DEL CURSO

LUEGO SE COMPLETARÁ

 

 

Los efectos del centralismo en el Perú (sólo lectura)

Los efectos del centralismo en el Perú

Si todo se compra en Lima no hay una verdadera descentralización

El alcalde de Arequipa, Juan Manuel Guillén, advierte que el proceso de descentralización emprendido por el gobierno no está concordando con la realidad. A su entender hay gran desfase entre una regionalización y un sistema económico centralista en el que el Estado compra casi el 80% de todo lo que necesita en Lima y sólo el 20% en los otros 23 departamentos. Guillén habla del problema y de su solución en esta entrevista.

Enrique Zavala 

AREQUIPA AL DIA

¿Usted cree que la política de adquisiciones del gobierno es la adecuada?

De ninguna manera. En gran medida la posibilidad de que el proceso de descentralización sea exitoso depende fundamentalmente de la descentralización económica y de que se fortalezcan las economías regionales.

Si el propio Estado, que es uno de los principales compradores, adquiere la mayor parte de sus bienes o paga la mayor parte de sus servicios en Lima -pues le asigna a Lima el 80%, aproximadamente, del dinero que destina el Estado para adquisiciones-, con eso sigue empobreciéndose el país y sigue fortaleciéndose el centralismo económico. Eso nos parece enteramente pernicioso.

¿Qué podría hacerse para cambiar esa "perniciosa" realidad?

Creo que debiera haber una política económica que establezca porcentajes, por decir así, mediante los cuales las adquisiciones del Estado puedan desplazarse más hacia las regiones, fortalecer estas economías regionales y fortalecer las empresas regionales. Eso me parece que es una de las vías para fortalecer la descentralización del país, si verdaderamente quiere hacerse descentralización.

 ¿Arequipa podría ofrecer muchos productos y servicios al Estado?

De hecho sí, y no sólo en la producción de bienes sino (sobre todo) en servicios. Arequipa, y en general el sur, está capacitada para atender estas necesidades.

 ¿Entonces qué es lo que pasa?

Lo que ocurre es que hay un círculo vicioso allí, porque las entidades públicas a veces están obligadas a programar la adquisición de sus bienes y servicios en base a las transferencias que reciben del gobierno central. Esas transferencias no siempre llegan en los plazos que deben llegar o llegan recortadas. En consecuencia, los compromisos que estas entidades públicas adquieren con empresas locales se ven frustrados simplemente porque los plazos escritos, no son los plazos reales en los cuales llegue el dinero y, por tanto, esas instituciones públicas no están en condiciones de cumplir con sus obligaciones. Además, porque en otras oportunidades, los recursos simplemente llegan recortados y así disminuyen su capacidad adquisitiva. Esa una de las expresiones más logradas del centralismo del país. Es la expresión centralizada más sutil, que menos se nota en términos políticos y, sin embargo, es la más eficaz para fortalecer el centralismo en el Perú.

 ¿Usted cree que unas elecciones regionales sin una corrección del sistema estatal de adquisiciones, no traería verdaderamente el descentralismo?

Yo creo, francamente, que no va a tener éxito. Si no se descentraliza la economía y si no se modifica la ley de presupuesto no creo que tenga éxito. (El proceso) no puede plantearse como se está planteando. Por ejemplo, se aprueba la ley de regionalización, hay gobiernos regionales y no se modifica el presupuesto. La ley de presupuesto condiciona un manejo totalmente centralizado de la economía peruana, y ese manejo centralizado es el más pernicioso respecto a la descentralización del país.

¿Las entidades privadas también contribuyeron al centralismo?

Sí, pero en la medida de que el mercado limeño era el mercado que comenzó a ser paulatinamente el más atractivo para muchas de estas empresas, no sólo por la capacidad adquisitiva de la población de Lima y por la cantidad de gente que compra en Lima, sino también porque el mercado de las empresas de provincias -nos ha ocurrido aquí en Arequipa- quedó muy reducido,  muy empobrecido y tuvieron que salir en busca de nuevos mercados, particularmente el de Lima, y así han ido fortaleciendo esta centralización.

(Arequipa al día 6 de agosto del 2002)

Los efectos del centralismo en el Perú

 

 

 

Estado puede duplicar las ventas en Parque Industrial de Arequipa

El presidente de la Asociación de Empresas del Parque Industrial de Arequipa (Adepia), Mario Cuzzi Morán, cree que si el gobierno modifica su sistema de adquisiciones de acuerdo al Producto Bruto Interno de cada departamento, las empresas industriales podrían duplicar sus ventas.  
Enrique Zavala

AREQUIPA AL DIA

¿Cómo aprecia el problema del centralismo en las compras estatales?

El centralismo es un problema por el cual estamos pasando y en términos generales, no sólo en las compras estatales sino en todo tipo de compras. Hablando específicamente del tema estatal, si el gobierno hizo una propuesta descentralista,  está siendo, sin embargo, el más centralista de todos. Se demuestra en la investigación que ustedes han presentado respecto a cuánto compra el gobierno en Lima y cuánto en provincias (79% en Lima y 21% en los otros 23 departamentos). Eso demuestra la vocación centralista no sólo del gobierno actual, sino de los últimos gobiernos.

¿Esa vocación centralista a dónde nos puede llevar?

El Perú pasa por una recesión pero la recesión global peruana es un promedio, y nadie habla de la recesión de cada uno de los departamentos que es mucho más grave y fuerte. Esto es por el centralismo. Una de las razones por la que la recesión es más fuerte aquí, es por la pérdida del mercado local, y eso es parte del centralismo. Ahora, esto nos va a llevar simplemente a la desactivación industrial y a la desactivación agrícola de las provincias, y eso significa extrema pobreza, rebrote de terrorismo y una serie de males que se están viendo en otros países y que, lamentablemente, en cualquier momento pueden regresar al Perú.

Cuzzi y Compañía, la empresa que usted maneja es simbólica en el rubro de las impresiones, ¿cómo le va en este momento?

Nosotros hemos tenido que salir a abastecer el mercado de Lima. Prácticamente el 50 por ciento de nuestra facturación está siendo en Lima, porque en Arequipa no existe mercado para las imprentas instaladas y no existe mercado, tampoco, para el nivel de calidad que nosotros hemos desarrollado en Cuzzi y Compañía. Para el tema de impresiones de libros y memorias, que es para nosotros muy importante, simplemente ya no hay mercado en Arequipa, por eso tenemos que buscarlo en Lima.

Lamentablemente también existe el problema de que el Estado compra en Lima, por lo que tampoco tenemos un mercado aquí para nuestros productos, sino que tenemos que ir a buscarlo directamente a empresas particulares en Lima.

El Estado invirtió 481 millones en impresiones en los últimos tres años ¿cuánto les tocó a Cuzzi y Compañía?

Cero. La única posibilidad que tuvimos durante el último año de abastecer al Estado ha sido a empresas públicas de Arequipa, Cusco y Tacna que sí nos han comprado pero unos volúmenes de 20 mi soles anuales, no más. Pero si hablamos de compras estatales que se manejan desde Lima, éstas han sido absolutamente nulas.

¿El grupo de empresas de la Asociación del Parque Industrial que usted preside, está recibiendo contratos del Estado?

Algunas de ellas sí, pero nada importante. No hay ninguna empresa ubicada en el Parque Industrial que tenga como principal cliente al Estado.

¿Usted cree que si el Estado hiciera una distribución más proporcional de sus adquisiciones de acuerdo al PBI o a criterios de población, el Parque Industrial de Arequipa podría resurgir?

Definitivamente que sí. El tema es clarísimo, el volumen de compras del Estado es muy importante a nivel nacional. Si  solamente fuera repartido equitativamente con respecto a los recursos que recibe el Estado por parte de todos nosotros (PBI), eso significaría probablemente duplicar las ventas actuales de las empresas del Parque Industrial.

(Arequipa al día 8 de agosto del 2002)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Textos: Lic. SEGUNDO ANDRÉS VERA CÓRDOVA

INTRODUCCIÓN

La descentralización del país, ha sido, es y será un anhelo social y económico, latente, de las provincias costeñas, serranas y selváticas del Perú, que alejadas de los beneficios de la metrópoli limeña, fueron afectadas en su nivel de desarrollo. Desplazados del real crecimiento social, económico, científico y tecnológico, las provincias han mantenido la forma de organización de la colonia, que con pequeñas variantes republicanas, hoy se quiere variar.

En los 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, el pensador JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI desarrolla el ensayo: REGIONALISMO Y CENTRALISMO. Una pregunta inicial, nos lleva por las disquisiciones del momento, ¿Cómo se plantea en nuestra época, la cuestión del regionalismo?. Esa misma pregunta, en  el año 2002, ya tiene una respuesta, es decir, que aunque con normas vagas, tardías y hasta confusas, se ha decidido, de arriba hacia abajo, iniciar el proceso de descentralización del Estado Peruano.

De consolidarse el sistema democrático, afectado tras 10 años de prácticas autoritarias, se prevé que este proceso lleve a una real descentralización, y no se contraiga como sucedió en la década del 90, cuando por imperio de la Constitución de 1979, comenzaron a funcionar los gobiernos regionales, experiencia truncada en 1992.

La regionalización busca crear instancias intermedias de gobierno, que ejerzan poder con autonomía política, económica y administrativa, en su jurisdicción, dentro de un gobierno unitario, representativo y descentralizado, según el precepto constitucional.

Mariátegui, analiza para su época proposiciones que se plantearon en su momento. La polémica entre federalistas y centralistas, expresa es un tema superado, lo fundamental es la estructura económica y no la forma. La reivindicación del federalismo no fue una expectativa popular sino del gamonalismo y su clientela. El centralismo se apoya en el caciquismo y gamonalismo. Uno de los vicios de nuestra organización política es el centralismo, pero la solución no es el federalismo de inspiración feudal, sino que la salida debe ser revisada política y económicamente.

Tales pensamientos de Mariátegui, con la diferencia de tiempo merece profundas reflexiones, no para plantear un debate sobre cómo debe ser el modelo organizacional del Estado Peruano, sino como debe perfeccionarse con la experiencia que se logre a partir del 01 de enero del 2003. La descentralización que hoy se impulsa, es impuesta por una mayoría de congresistas provincianos con filia por lo limeño, no es la explosión material de un pueblo que busca una reivindicación, excepto uno o dos departamentos, sino la voluntad política de transferir funciones, competencias y atribuciones "gradualmente" y que crea un organismo con funcionarios designados, para cautelar el proceso conducidos por funcionarios elegidos.

La regionalización del país, se prescribe como obligación, en el artículo 43, parte final, de la Constitución Política del Peru de 1993; cuando expresa que el gobierno es "unitario, representativo y descentralizado"; desarrollándose en el Titulo IV, todo lo concerniente a la Descentralización.

ASPECTOS GENERALES DE LA REGIONALIZACIÓN

La Constitución Política del Perú, sancionada en 1993 y que reemplazó a su similar de 1979; establece el marco fundamental para la organización del gobierno peruano. Expresábamos que el artículo 43º, establece la primera norma; y se complementa con el Titulo IV de la constitución, donde se precisa que la Descentralización es una forma de organización democrática y constituye una política permanente de Estado, de carácter obligatorio, que tiene como objetivo fundamental el desarrollo integral del país.

Se establece que los Poderes del Estado y los Organismos Autónomos así como el Presupuesto de la República se descentralización de acuerdo a Ley.  El precepto constitucional, desarrolla asimismo los aspectos principales de organización inicial, los objetivos a un mediano plazo, así como enumera cuales son las competencias de los gobiernos regionales y los bienes que les corresponde.

Si bien es cierto que cuando hablamos sobre regionalización, nos lleva el término a vincular con el funcionamiento de Gobiernos Regionales, debemos comprender en este concepto a los Gobiernos Locales, que son instancias primarias, con funciones y competencias propias, que desempeñan con autonomía política, económica y administrativa.

DEFINICIONES CONCEPTUALES

Desarrollo

Es un proceso permanente de consecución de logros cualitativos y cuantitativos en el orden social, económico, político, cultural, que busca la elevación de la calidad de vida de la población, para la realización plena de la persona humana. El desarrollo, así entendido se basa en las potencialidades internas del país, a través de una estructura articulada e integrada, tanto sectorial, como regionalmente; y se orienta a una mayor racionalidad en el uso de los recursos humanos, naturales y financieros, así como un racional uso del territorio y una efectiva participación de la población en la toma de decisiones que aporte al proceso de cambio que busca el país, como ente integrador.

Desarrollo Regional

El desarrollo regional comprende la aplicación coherente y eficaz de las políticas e instrumentos de desarrollo económico, social, poblacional, cultural y ambiental, a través de planes, programas, proyectos orientados a generar condiciones que permitan el crecimiento económico armonizado con la dinámica demográfica, el desarrollo social equitativo y la conservación de los recursos naturales y el medio ambiente en el territorio regional, orientado hacia el ejercicio pleno de los derechos de hombres y mujeres e igualdad de oportunidades.

Descentralización

La descentralización consiste en la transferencia de funciones y la correspondiente facultad de decisión en lo político, económico y administrativo, del centro a la periferia, buscando el desarrollo homogéneo de las regiones, orientando eliminar las desigualdades y desequilibrios existentes en nuestro país. La descentralización en el caso peruano, busca disminuir las diferencias entre Lima y las demás provincias, descentralizando los poderes del Estado, organismos públicos, con facultades y competencias en diversos sectores.

Desconcentración

La Desconcentración es el proceso mediante el cual, se delega funciones y atribuciones del gobierno central, hacia instancias de nivel inferior, que puede ser hacia los gobiernos regionales o locales, y se da con carácter temporal, manteniendo la instancia superior la titularidad de las acciones y decisiones.

Región

La Región es el elemento fundamental del proceso de regionalización. Se conceptúan como áreas integradas histórica, económica, administrativa y culturalmente, que conforman unidas geo-económicas.

Las regiones así entendidas, deben tener las siguientes características: Ser unidad geográfica en cuyo ámbito se localizan actividades económicas que le proporcionan una estructura y dinámica propia que permita su desarrollo. Siendo la región uno de los elementos esenciales para lograr el desarrollo y alcanzar una efectiva descentralización, es indispensable entenderla en una dimensión integral y dinámica.

Constituyendo las regiones, áreas integradas y que se pretenden convertirse en un medio de desarrollo, su funcionamiento administrativo debe ser eficiente y eficaz para cumplir con el objetivo de promover el desarrollo y mejores condiciones de vida de sus pobladores.

LA CENTRALIZACIÓN COMO PROBLEMA

La Centralización

Aprobar el presupuesto de la instituciones públicas del Estado que funcionan en provincias desde Lima, nombrar funcionarios y directivos también desde la capital de la República; ejecutar actividades y proyectos, decididos por funcionarios que no conocen la realidad regional y sin realizar un mínimo de coordinación, son problemas consustanciales al modelo organizacional del Estado Peruano.

El territorio Nacional presenta en su accidentada geografía, una gran diversidad de áreas y espacios con características propias y una desigual distribución de los recursos naturales necesarios y aprovechables para el desarrollo. Dentro de este territorio, variado, diverso, se han organizado a través de la historia sistemas socio económicos con una orientación específica para el aprovechamiento y explotación del medio, lo que ha fomentado maneras diferentes de la organización del espacio, distribución demográfica, localización e importancia de las actividades productivas. El mayor o menor desarrollo se encuentra vinculado a esta diversidad.

Evidentemente, las diversidades físico ambientales, económicas, culturales al interior del Perú, conformaron áreas que presentan desigualdades y desequilibrios, en estrecha relación con el modelo primario exportador, característica principal de nuestra economía. Estos desequilibrios y desigualdades se dan entre los departamentos o provincias; y también entre los niveles menores dentro de la misma área geográfica.

Las desigualdades y desequilibrios socio económicos generados por el patrón de desarrollo vigente se manifiestan a través de las relaciones de subordinación entre el centro (Lima) y las provincias; desigual distribución de recursos y graves deficiencias de nivel tecnológico; todo lo cual hace evidente e una distribución desigual y desproporcionada de la población y las actividades productivas en el territorio nacional.

Una de las características del proceso de desarrollo del país, es el fortalecimiento y la vigencia desde la misma proclamación de la Independencia en 1821, del centralismo y concentración de las actividades económicas, sociales, culturales y político administrativas en Lima, como capital de la República y en las principales capitales departamentales, pero en el plano administrativo y económico, dependientes de los órganos de poder, con residencia en la gran urbe: Lima.

En el siglo XIX se producen dos intentos de reorganización política del Estado Peruano; el de 1873 durante el gobierno civil de Manuel Pardo con la creación de los Concejos Departamentales y el de 1886, con la creación de las Juntas Departamentales, que conllevaron a la delegación de algunas funciones y atribuciones desde el centro hasta los departamentos; pero sin llegar a cumplir sus objetivos, de los contrario en pleno siglo XXI no estaríamos inmersos en el mismo problema.

En el Siglo XX, y tras una dinámica economía, por las nuevas exigencias del mercado europeo y norteamericano en expansión; se generó mayores ingresos relativos para los espacios que producían los nuevos productos demandados, y en consecuencia niveles de desarrollo diferentes.

Durante la II Guerra Mundial, el mercado internacional demandó mayores recursos mineros, lo que promovió economías de enclave. Posteriormente con la etapa de industrialización, por las mejores ventajas que ofrecía Lima, las principales industrias se localizaron en la capital incentivando la emigración hacia Lima.

Sin embargo, como respuesta a este tipo de problemas, es decir la sustitución de la producción peruana, nuevos mercados, el proceso de industrialización, se trató de promover procesos de descentralización. Así en 1919 en la reforma constitucional promovida por Augusto B. Leguía, aparecen los Congresos Regionales cuyo funcionamiento se limitó a un período muy corto y luego en la Constitución de 1933 se crean los Concejos Departamentales, que no fueron puestos en funcionamiento.

La constitución de 1979, que es la que reemplaza a la de 1933, por supuesto superado los problemas de inestabilidad política, se norma sobre el modelo de organización del Estado Peruano. La norma constitucional estableció el mismo precepto que rige hoy, "que el gobierno de Perú, es unitario, representativo y descentralizado.

El Presidente de la República, don Fernando Belaúnde Terry, promovió la regionalización del  país, articulando el marco teórico, pero sin dar activar el funcionamiento efectivo. Corresponde al gobierno del Presidente Alan García Pérez, las decisiones materiales para hacer realidad la descentralización del país, que fue aparejada con la dación de las normas legales necesarias para el funcionamiento de estos nuevos órganos.

Los flamantes gobiernos regionales, fueron desactivados en 1992, y lo que se suponía era una decisión revolucionaria, terminó siendo un buen deseo de un gobierno que dejó de serlo en 1990, pues el sucesor no compartió la forma de gobierno establecida por la Constitución y las Leyes.

Situación Actual

Aún con los cambios cualitativos que el mundo expresa, las modificaciones del poder al interior de los países, la influencia externa y las políticas internas de promoción tímida del desarrollo de las provincias, no han sido capaces de modificar las relaciones de poder en el Perú.

La expresión de subdesarrollo o de emergencia como llaman unos, y la dependencia de la economía peruana al mercado externo, ha configurado una estructura socio económica con mayor desarrollo en la capital y con menor desarrollo en las provincias, con escasa capacidad productiva instalada o con nulas ventajas comparativas en un mundo tan diferente.

El proceso histórico y dependiente tiene como resultante la existencia de niveles diferenciados de desarrollo, al interior del espacio nacional, cuya conformación está relacionada con las siguientes características generales del sistema económico:

1.        Orientación de las principales actividades productivas en función de la demanda externa o de los centros de consumo más importante.

2.        Exportación y tratamiento de los recursos naturales caracterizado por:

               I.      Conocimiento parcial y selectivo del potencial y sus posibilidades de explotación.

             II.      Aprovechamiento parcial y sobreexplotación de los principales recursos naturales, en función de la máxima rentabilidad, con tecnologías no adecuadas a la realidad nacional, y que conlleva a la degradación del medio ambiente natural y a su agotamiento.

3.              actividades productivas inducida por el exterior, lo cual ha definido la conformación de una estructura de transporte que favorece en forma general a la franja costera y en particular a los puertos de exportación.

4.              Escasa articulación e integración económica a lo largo y ancho del territorio nacional.

5.              Desarrollo y consolidación de la infraestructura vial, en función a la localización de Creciente localización de las actividades de transformación en la zona costera en perjuicio de la sierra y de la selva.

6.              Degradación progresiva del medio ambiente natural.

7.              Diferente cobertura y calidad de los servicios prestados por parte del Estado en el territorio nacional, alcanzando niveles críticos en áreas rurales fundamentalmente en la sierra y selva.

8.              Incipiente estructura de asentamientos poblacionales, con predominancia de las ciudades costeras. entre ellas Lima Metropolitana.

9.              Relaciones de subordinación de las áreas y regiones de menor desarrollo respecto a las de mayor desarrollo relativo y en especial a Lima.

10.           Organización Política - Administrativa, concentrada y centralizada en la capital

Dentro de este marco problemático, emerge el nuevo proyecto de Regionalización del Perú, que en la Constitución Política, establece que "las regiones se crean sobre la base de áreas contiguas integradas histórica, cultural, administrativa y económicamente, conformando unidades geoeconómicas sostenibles".

Marcando la diferencia de lo que fue la experiencia del 90-92; en esta oportunidad el proceso de regionalización se ha iniciado eligiendo gobiernos en los actuales departamentos y en la Provincia Constitucional del Callao. Corresponderá a la acción futura de los actores de las provincias, consolidar el proceso y convertirlo en irreversible.

Marco Normativo Actual

La Constitución de 1993, norma la obligatoriedad de ejecutar la descentralización a través del funcionamiento de Gobiernos Regionales. Con la finalidad de adecuar la norma constitucional a la nueva realidad política y social que vivió el Perú el año 2000 y 2001, se modificó el texto original mediante la Ley de Reforma Constitucional del Capítulo XIV del Título IV sobre Descentralización y que se promulgó mediante Ley Nº 27680, luego de ser ratificada en dos sesiones ordinarias consecutivas.

Ante el imperativo de tener el marco legal para la convocatoria de las Elecciones Regionales realizadas el 17 de noviembre de 2002, se promulgó la Ley de Bases de la descentralización, que lleva el Nº 27783; aquí se establecen los principios de la descentralización, los objetivos, del territorio, gobierno, jurisdicción y autonomías; se establecen los tipos de competencias, criterios de asignación y solución de conflictos; la participación de la ciudadanía; se norma sobre los planes de desarrollo y presupuestos; y con la finalidad de delimitar las funciones y competencias de los tres gobiernos, se fijan las competencias, nacionales, regionales y locales.

Finalmente se ha promulgado recientemente la Ley Orgánica de Gobiernos Regionales Nº 27867; que precisa el campo de acción, los conceptos y definiciones de como entienden los actuales miembros del Gobierno Central, la regionalización del país.

Una real conciencia cívica de los piuranos, debe pasar por comprometerse en el proceso de descentralización, comprendiendo el marco legal que la dispone, pero más ello la necesidad de mejorar las condiciones de vida, a través del propio ejercicio del poder, que se convierte en un medio para asignar mejor los recursos, para aprobar los planes de desarrollo, para escoger y promover los mejores líderes, en fin, el ejercer el poder brinda un sin número de posibilidades a desarrollar para cumplir los objetivos.

 

PREGUNTAS: LA REGION

1.- A qué se denomina región polarizada

2.- Que se entiende por región virtual asociativa

3.- Mencione las características de una región económica

4.- Que es una región productiva

5.- A qué se considera una región Vernacular

 

LA REGIÓN

LA REGIÓN

 

Wildo Carrera Cano*

 

“La palabra región esta devaluada, es ambigua tal vez por que la empleamos para no importa que” “o tal vez por que es un termino que no tiene una significación plena de la realidad, mas que en un contexto histórico y por una práctica social”

Dumolard

 

Uno de los problemas clásicos de la Geografía es determinar qué y cuál es el espacio regional, cuestión que los geógrafos han tratado de resolver en la medida que ésta es considerada como el objeto mismo de su trabajo.

Se puede mencionar que existen dos escuelas que han tomado varios criterios para constituir regiones, que sentaron las bases de la ciencia regional en la década de 1950: la primera es la escuela francesa propiciada por Perroux y Boudeville. Ellos consideraban que las regiones debían constituirse tomando en cuenta el criterio de homogeneidad; otro criterio era el de polaridad donde la influencia que tenía un nodo era el límite de esta región y por último el criterio del plan o programa, que tomaba en cuenta los límites político-administrativos para establecer una región, considerando básicamente las acciones y programas desarrollados por la administración política.

La otra escuela es la alemana, desarrollada por Christaller y Losch que planteaban únicamente el criterio de polaridad, su análisis recibe el nombre de teoría del lugar central, ésta consiste en plantear una conformación de nodos que van a generar un área de influencia con mínimas distancias, establecían que otro nodo con características similares al anterior manejara una misma área de influencia y éstos a su vez pudieran influir en un mismo número de nodos de menor jerarquía.

La región es entendida como: “una porción de la superficie terrestre que tiene un conjunto de variables físicas o humanas que le dan una cierta identidad y que la hace diferente de otros espacios”[1]. De acuerdo al criterio utilizado para poder relacionar los diversos elementos del espacio identificaremos diversos tipos de región. Estos criterios dependen de la escala que utilicemos, haciendo múltiple y poco evidente la localización de estas en el espacio. A pesar de ello es posible determinar regiones como: la natural, económica, histórica, urbana, etc. A partir del carácter multidisciplinario de la ciencia geográfica, y de acuerdo a las diversas escalas y espacios manejados en la investigación, los fenómenos resultan relacionándose e influyéndose de un modo que no siempre son distinguibles, siendo necesario homogenizar algunos elementos que los diferencien, ya que usualmente es improbable que a una región geográfica la podamos definir por todos los fenómenos que se producen en ella. De este modo es necesario, seleccionar un elemento que consideremos relevante en la escala a trabajarse, y que nos permita delimitar una región en el espacio.

Así tenemos que si el interés de la investigación se centra en el medio natural, se tomarán en cuenta indicadores como aspectos geomorfológicos, cursos de agua, tipos de flora, condiciones ambientales etc. Si lo que se busca es trabajar con diferenciaciones de ocupación humana, los elementos de interés serán: los hechos de ocupación humana, disposición de los diversos tipos de hábitat, características de la estructura poblacional, etc.

A partir de la aparición de la geografía como ciencia humana, esto es a finales del siglo XIX, y de la iniciación del método  regional en los estudios geográficos a principios del siglo XX; ha sido imposible arribar a una conceptualización única de “región”.

Durante bastante tiempo los esfuerzos para definirla han sido innegables, no obstante, la dificultad original fue el carácter que debíamos atribuir a su existencia. Para unos, la región existía previamente, solo había que descubrirla. Este paradigma de la geografía regional se afirmaba en la existencia previa de las regiones geográficas, que la concebía como el entorno donde se desenvuelven las sociedades, y que es percibido por éstas, aquí el geógrafo a través de su investigación las descubría. Podemos utilizar para ejemplificar esto a la macro región sur que como espacio es concebido mentalmente por los habitantes de las regiones políticas que la componen, como un espacio integrado por ciertas similitudes y características comunes y que se encuentran limitadas por un cierto espacio, lo que le permite al geógrafo distinguir en los espacios políticos de Arequipa, Tacna, Moquegua y Puno.

Descubierta y delimitada la región por los investigadores se realizaban estudios enfocando todos sus aspectos tanto físicos como  humanos, produciendo extensos inventarios que concluían en significativas descripciones geográficas, durante este período se resaltaron los aspectos físicos como soporte de las actividades humanas “en una ciencia que según Paúl Vidal de la Blache (1913), era de los lugares y no de los hombres”[2].

Para otros, sin embargo, la región había que construirla de acuerdo a ciertos fenómenos, este cambio en la orientación de los estudios geográficos, se originó en la segunda década del siglo pasado por medio de las investigaciones del geógrafo alemán Alfred Hettner, y difundida por los trabajos del geógrafo norteamericano Richard Hartshorne. Estas investigaciones argumentaban que las regiones consideradas como “fragmentos de tierra” estaban delimitados espacialmente de manera arbitraria; el método regional, debía ser entonces, determinado por aquellos procedimientos intelectuales precisos para la construcción de los espacios regionales.

El método geográfico debía ahora construir un análisis espacial de asociaciones a partir de los aspectos cualitativos que determinan aspectos homogéneos para delimitarla. Todo ello inclusive, permitía  la arbitrariedad del investigador, establecía la homogeneidad interna de una región geográfica. Por ejemplo, en la región sur del Perú se comenzó a hablar de espacios laneros a partir de las ciencias económica e histórica, utilizando a este recurso como el elemento homogenizador del espacio.

A partir de la década de 1960 las regiones eran definidas utilizando técnicas cuantitativas que se aplicaban como procedimientos clasificatorios. Esto a partir de “unidades espaciales” donde se obtenían sus asociaciones a través de procedimientos de correlación de variables y unidades espaciales como en la “matriz de datos geográfica” propuesta por el geógrafo Brian J.L. Berry (1964) a mediados de la década del sesenta[3].

Iniciada la crítica al cuantitativismo los límites puestos en el espacio geográfico van a variar pues los estudios geográficos terminan cambiando su centro de interés. En la década de 1970 aparecen las denominadas posturas “radicales”, opuestas al cuantitativismo: la “Geografía Humanista” y la “Geografía Crítica”, para ambas tendencias el determinar los límites regionales en el espacio geográfico era tarea secundaria. Sus objetos de estudio fueron diferentes, el primero, de escasa vigencia, estuvo orientado a aspectos psicológicos, el segundo, influyente hasta concluir el siglo XX, se orientó a aspectos predominantemente económicos y sociológicos, y en última instancia estudiaban sus manifestaciones espaciales.

Se han desarrollado innumerables debates y controversias entre estudiosos de distintas disciplinas con respecto al carácter antológico de la región, sin producirse conclusiones generalizables. Han surgido ensayos de conceptualización que intentan clasificar de modo general los criterios de los elementos que componen un territorio dado que permitan también, delimitar los espacios definidos por estos criterios.

La región, como debate central de la ciencia geográfica propició además la discusión de aspectos relativos a los objetos y métodos de estudio, a la dicotomía entre geografía física y humana y, a la visión de escalas generales y regionales, puesto que su estudio involucraba determinadas formas de entender la realidad.

Todas estas conceptualizaciones han sido elaboradas a partir de la abstracción de la palabra región, que termina por asignar diversos contenidos a las diferencias constitutivas que muestran cada una de las múltiples partes de la superficie terrestre. Todos estos criterios de entender a la región han concluido en postular diversas formas regionales que en la práctica solo responden a los intereses multidisciplinarios de quienes realizan las investigaciones regionales. No obstante, estas diferencias de orientación de los estudios regionales, se ha concordado en la necesidad de abordar el estudio de los fenómenos sociales en su dimensión espacial de manera interdisciplinaria.

El término región comparte dos significados fundamentales: La noción abstracta de un ámbito en cuyo interior se cumplen ciertos requisitos de semejanza u homogeneidad. La amplitud de esta significación permite aplicar la idea de región en el espacio conocido o por conocerse, así como también en las formas del pensamiento humano, como una imagen mental. De este modo estamos en condiciones de utilizar el término de región alpaquera, región cerebral, región solar, región del pensamiento, etc.

La segunda acepción se orienta a un nivel más específico desde una perspectiva general, que apunta a espacios concretos de la realidad física y sus elementos. Concretamente, el término es usado para definir partes determinadas de la superficie terrestre, precisadas por criterios especializados y con objetivos previamente planificados, provenientes de las ciencias naturales o de las ciencias sociales. “Una región tiene sentido y existencia sólo cuando en ella se asienta un conglomerado humano que es el que le otorga forma y extensión”[4].

Los espacios abstractos

Francois Perroux y Jacques Boudeville nos han hecho conocer a través de sus investigaciones los tipos de región que han tenido mayor difusión.  Perroux[5] señaló que el espacio podía concebirse como: a) definido por un plan; b) un campo de fuerzas, o c) un agregado homogéneo. El enfoque que este autor desarrolló era puramente funcional y no estaba referido a espacios territoriales. Posteriormente, Boudeville[6] además propuso un contenido geográfico a las nociones abstractas ambiguas y desprovistas de claridad conceptual, tanto de espacio como de polos de crecimiento, Este autor planteó tres tipos de región en correspondencia con las ideas de Perroux: región plan o programa, región polarizada y regiones homogéneas.

Ambos trabajos intencionalmente relacionados han producido confusiones conceptuales a partir de sus enfoques que son claramente diferentes, esto ha conllevado a usar el término espacio para describir características de diferenciación de un territorio, es decir, se usa espacio como término, o como cualidad de lo real.

Como sea, los trabajos de Perroux y Boudeville tienen gran influencia a un nivel de muchos autores, para elaborar el concepto de región ya que sus conceptos van a abrigar las diferentes ideas que se pueden esbozar para definir a una región.

TIPOS DE REGIÓN

1. Región homogénea

La región homogénea o formal es la más clásica y a la vez la más simple, es entendida como una unidad territorial que se encuentra definida mediante un elemento único que la diferencia, y que puede ser de carácter social o físico. Es usada para reconocer elementos que pueden ser generalizables a nivel del geosistema o para ubicar características de orden nacional y o local esto es por ejemplo, reconocer características comunes en un espacio como los flancos occidentales del sur del Perú, o el altiplano Peruano-Boliviano, esto para los aspectos físicos que lo involucran, para los aspectos culturales podemos mencionar el espacio aymara, para referirnos a un territorio que tiene al idioma como elemento integrador.

Las actividades económicas también nos permiten conformar espacios homogéneos es el caso de  zonas de pastoreo de camélidos sudamericanos en la Puna andina; el espacio integrado por la zona sur del Perú que conforma circuitos comerciales, podrían definirla. Corresponde a un espacio continuo en que cada una de las partes o zonas constituyentes presentan características lo más próximas posibles a las demás[7]. “Las variables utilizadas para identificar una región homogénea pueden ser cuantitativas; pero por lo general, son más cualitativas, pues se usan para ilustrar un concepto general en vez de precisar una distribución matemática”[8].

Resumiendo podemos decir que la región homogénea, es la menos compleja, donde cada unidad básica presenta una dispersión mínima con respecto a la media del conjunto; su homogeneidad se puede medir por las variables, fenómenos o procesos que pretenden analizar dentro del territorio, de modo que podemos entender la existencia de regiones económicas, históricas, naturales, culturales, entre otras; que permitirán tomar ciertas decisiones políticas para lograr el desarrollo regional.

2. Región polarizada

Es denominada también funcional y nodal, y se la “define como un espacio heterogéneo en el cual las diversas partes son complementarias y mantienen entre sí -y especialmente con los polos dominantes- mayor intercambio que con la región vecina. Se trata en definitiva de un lugar de intercambio de bienes y de servicios en el que la intensidad interna es superior en todos los puntos a la intensidad externa”.[9]

Hay en ella una interacción entre el núcleo central y las áreas satélites. El sistema se organiza en torno a un polo central o capital regional, éste centro o nodo es su relación funcional. Aquí la mayoría de sus elementos se relacionan de manera más intensa que con otros ubicados fuera del ámbito, este tipo de región se manifiesta de manera nítida en una ciudad capital y su área espacial de influencia;  aquí se observa que sus características son más influyentes en la parte central del nodo y son más indefinidas en la periferia.

El centro se convierte en el mercado para la producción de la periferia y a la vez, espacio de abastecimiento de insumos. Esta relación centro-periferia se amplía a escala nacional en nuestro país en donde la capital  responde a estas ideas. Esta concepción resulta en última instancia una forma de aceptar, las ideas francesas, la Teoría del Lugar Central, desarrollada por la Escuela Alemana de Christaller y Lösch, ya que ambas priorizan el carácter jerárquico de la organización territorial a partir de un sistema económico.

En resumen, la región polarizada, está conformada de manera principal por núcleos urbanos que mantienen una cierta interdependencia con su entorno rural o área de influencia a la cual  se considera el nodo que controla y dirige el territorio. Éste puede ser muy heterogéneo pero existen interrelaciones internas que van perdiendo influencia conforme el espacio se extiende.

3. Región plan o programa

“Es el espacio en el cual las diversas partes proceden de una misma decisión como las filiales proceden de una casa matriz es un instrumento en manos de la autoridad localizada o no en la región para alcanzar un fin económico establecido”[10].

De modo que podemos definirla como aquélla que se encuentra en función de objetivos concretos de política económica que busca lograr la eficiencia en la ejecución de programas y acciones. Su creación es sumamente arbitraria, el interés generador se sustenta en crear un orden administrativo o coherencia entre el espacio elegido  y las condiciones institucionales con que se cuenta para ejecutar los planes.

“Es aconsejable comparar los tres tipos de regiones: región homogénea de inspiración agrícola, región polarizada de inspiración industrial y comercial y región plan de inspiración prospectiva. Las dos primeras son instrumentos estáticos de análisis puestos a disposición de la tercera sea que esta emane de la empresa o bien de la autoridad pública empeñada en el incremento armónico de los diversos recursos regionales y nacionales”[11]. A pesar de que cada tipo de región mencionado tiene características específicas que corresponden a sus fines, todos tienen como característica común constituir componentes del territorio, diferenciados por un elemento o circunstancia que se efectúa en su interior.

A partir de esta tipología general se han elaborado otras propuestas que son solo variantes de éstas y que muestran el interés de sustentar un marco teórico concreto:

Sintetizando, la región plan o programa puede definirse como el ámbito territorial sujeto a un mismo centro de decisión político- administrativo, empresarial, el cual define el límite de las acciones y la función que tendrá dicha región, la circunscripción administrativa proporciona el marco territorial para delimitar las porciones del territorio que se analiza, aunque prácticamente estas delimitaciones se utilizan para todas los demás tipos de regiones.

4. Región Pivotal Asociativa y Virtual de Boisier

Estos conceptos fueron creados por Boisier para referirse en el caso de las regiones pivotales “a los territorios organizados complejos e identificables en la escala de la división político-administrativa- histórica”[12]. Son unidades menores de carácter político administrativo en que se fracciona el territorio de un Estado y que tienen un carácter flexible con diversas denominaciones. Para nosotros han sido durante la República distritos, provincias, departamentos o regiones (políticas); el carácter administrativo que responde a su conformación permitieron la creación de asociaciones mayores, como las 12 regiones de la década de 1980 en el Perú, cuya organización resultó de la agrupación de demarcaciones departamentales unidas por intereses de carácter político.

Las regiones pivotales están en condición de constituir regiones más extensas, a las cuales Boisier las llamó regiones asociativas. Su creación se realiza de modo consensual, sin la participación de organismos de mayor jerarquía, tienen una base eminentemente democrática de constitución a partir de una voluntad libremente manifestada.

Las mismas regiones pivotales o asociativas están en condiciones de realizar acuerdos de cooperación con otras regiones originando las llamadas regiones virtuales, éstas son el resultado de convenios entre dos o más regiones, con la finalidad de lograr determinados objetivos. Es cierto que es una propuesta muy ideal, pero a pesar de ello existen en el mundo real y un ejemplo lo tenemos en los países europeos. El origen de estas regiones aparece dentro de las relaciones empresariales, sin embargo es posible utilizarla en los territorios.

Las condiciones básicas de una asociación virtual se relacionan con: los avances tecnológicos, la confiabilidad entre las partes, las condiciones de oportunidad, la eliminación de barreras fronterizas y la excelencia aplicada a todos los aspectos, esto no inhibe la identidad de las poblaciones que resulta siendo el elemento de armonía que debe buscar la intangibilidad cultual, social etc.

5. La región económica

La contribución de esta tendencia en el estudio de la región, proviene de los trabajos de Walter Christaller y August Lösch quienes formularon la Teoría del Lugar Central, proposición que buscaba encontrar los principios y engranajes que controlaban la disposición espacial de los fenómenos económicos.

Para Lösch, las regiones precisadas de manera geográfica o cultural; lo mismo que los territorios de los Estados-nación, formados con criterios políticos, no eran más que agrupaciones establecidas de manera arbitraria. Lösch a partir de los elementos económicos consideró que se podía superar las deficiencias que mostraban estas regiones. Esto permitiría forjar un "orden espacial de cosas más natural y duradero"[13]. Aparece entonces la idea de "región económica" en contraposición a las ideas vigentes de regiones culturales, geográficas o políticas, intentando que esta forma de región se integrara a las otras.

Esta noción de Región se construye bajo criterios que buscan definirla a partir de la distribución de las actividades productivas en el territorio, así como de los procesos económicos que tienen lugar en éste, y de la función que cumple la distancia como un elemento fundamental de esta construcción. La Región económica es considerada como un espacio independiente y autosuficiente que se encuentra integrada con la incorporación del mercado y con la variedad de sus diversos productos.

Para Lösch se trata de una región ideal, pensada como un instrumento hipotético necesario para reconocer las regiones existentes y que servirá para comprender su esencia.

6. La región productiva

Esta concepción que toma como elemento central de su discurso, la base económica, se ubica dentro de las Teorías del Crecimiento Económico Regional que intentan comprender los orígenes y causas que generan el avance o atraso de las regiones. Esta concepción se origina en la idea de comprender que el espacio terrestre se diferencia por los recursos naturales que lo componen, originando una especialización en la producción y el trabajo a partir de los recursos con los que cuenta. A ello se suma la idea de la no existencia de regiones autosuficientes, priorizando el intercambio comercial entre regiones como una condición forzosa para su desarrollo.

La región funcionará como un conjunto uniforme y estrechamente relacionado, a partir de su identidad que se caracterizará por sus actividades económicas y el intercambio comercial. Todo ello ha permitido una nueva definición de región, a partir de los elementos unificadores que le dan cohesión, esto es, su desarrollo alrededor de una base económica común.

7. Región Vernacular

Son llamadas también regiones preceptuales. Son aquellas regiones en donde la sociedad es identificada como producto de sensaciones interiores resultantes de una impresión material elaborada por nuestros sentidos y que determinan un área que concibe su identidad cultural. No tienen un sustento de carácter científico, son el producto de las ideas, experiencias, y criterios que las sociedades van a utilizar para construirlas.

En este esquema Arequipa es considerada dentro de la región Sur, sólo que sus límites no pueden verificarse de otra manera, sino por medio de la región como percepción.

El conocimiento, la experiencia y las interrelaciones que se dan en espacios indeterminados y que responden a las áreas en que una sociedad se desenvuelve, permiten que ésta construya una idea mental con respecto a estas zonas; ideas que se forman a partir de ciertas características generales que son  predominantes.

Esto ha permitido que los investigadores de la especialidad muestren interés en construir las Regiones Vernaculares, a partir de la percepción que las sociedades van a mostrar de sus espacios. Las regiones perceptuales pueden ser estudiadas en diferentes escalas a nivel global, nacional o regional. Las dificultades para establecer y delimitar las regiones perceptuales tienen diversas maneras de ser enfocadas. Una de ellas, por ejemplo, consiste en “elaborar un sistema de entrevistas para preguntarle a la población sobre lo que opina de los lugares en donde vive así como de los lugares fuera de su mundo cotidiano, luego se procesa esta información y se presenta en mapas”[14].

8. La región espacial

Coraggio reconociendo las relaciones entre formas espaciales y procesos sociales así como comprendiendo al espacio dentro de la noción de "ámbito", llega a un concepto de región donde incorpora consideraciones de la realidad social y material.

El ámbito territorial de una relación social la define como el "segmento de territorio que incluye la localización de los agentes y medios directamente acoplados por la relación, así como a los senderos de los flujos materiales que la realizan"[15].

Comprendiendo que existen áreas de homogeneidad relativa, define a la región como un ámbito territorial homogéneo donde el elemento unificador es el predominio específico de una relación entre  asociación o semejanza.

El concepto completo que plantea, señala que las partes de un territorio donde se ubican procesos y relaciones sociales, lo mismo que componentes y procesos naturales, al estar solidamente articulados, forman una intrincada estructura social-natural. Esta articulación se da a través de los diversos procesos eco-biológicos, aclarando que no es una relación entre objetos o entidades diferentes que se conciben aisladamente.

Una región es la “forma espacial de un subsistema social históricamente determinado, entendiendo como forma espacial a una configuración territorial cuya lógica puede entenderse a partir de un proceso social concreto que acusa regularidad y recurrencia”[16].

Coraggio distingue finalmente región de regionalización, subdividiendo la regionalización en objetiva, cuando los procesos, relaciones o fenómenos se producen en un territorio, y subjetiva cuando se identifican regiones en base a determinados criterios, con objetivos específicos.

9. La región funcional

Isard desarrolló el concepto de región funcional tomando en consideración que las demarcaciones existentes, resultaban siendo impedimentos en vez de facilitadores del desarrollo.

La región funcional se define como el requerimiento de regiones con límites estables, pero que a la vez supongan un cierto grado de flexibilidad con el fin de adaptarse a la resolución de los problemas planteados en la ordenación del territorio y de las políticas de desarrollo regional.

HACIA UN CONCEPTO DE REGIÓN

Para nosotros la geografía resulta en esencia una ciencia social, disciplina humana que encuentra en la región su ámbito predominante de trabajo.

El término región es muy general, y puede ser usado desde distintas acepciones, que acaban dándonos una idea particular de región según las diferentes formas de enfoque de los estudios regionales.

Las regiones deben entenderse a partir de su representación como una base física donde reside un grupo humano, además de un conjunto de componentes naturales, interactuando e interrelacionándose, conformando de este modo una unidad compleja. Aquellas tendencias que sólo toman en cuenta los componentes naturales, terminan siendo sólo elementales sistematizaciones geográficas, por ello, no hay que pretender que una región sea únicamente el resultado de los elementos naturales que la integran, o simplemente sus elementos sociales, hay que considerarla como el espacio físico en donde todos estos elementos se conjuncionan, es decir, el lugar en el que coexisten.

El concepto se orientará, en parte a  tomar en cuenta unidades de un territorio donde se emplazan grupos sociales que conforman colectividades humanas más extensas, que corresponden a las nociones actuales que tenemos de Estado-nación. La región resulta siendo una parte de éste pero también, un colectivo social con características propias y diferenciadas que definirán de manera especial el espacio donde se desenvuelven. Los elementos que tienen que ver con su campo de influencia, de conformación interna y de especificidad, deben ser estudiados desde las ciencias sociales.

Finalmente, la región termina siendo un recurso conceptual importante para el trabajo geográfico, y que a pesar de ser usado para indicar divisiones nacionales, comprende de manera genérica a diferentes porciones territoriales del contexto geográfico donde el hombre se desenvuelve.

BIBLIOGRAFÍA

Boudeville, Jacques-R. “Los espacios Económicos”, Edit. Universitaria de Buenos Aires, 2da Ed, Argentina, 1965.

Buzai, Gustavo. “Evolución del concepto de región ante la emergencia del ciberespacio” Ponencia presentada durante el Tercer Encuentro Internacional Humboldt. Salta, Argentina. Octubre de 2001.

Coraggio, J.L. Sobre la espacialidad social y el concepto de región, El Colegio de México, Avances de investigación, CEED, 3, 1979.

Córdova Aguilar, Hildegardo. “Naturaleza y sociedad una introducción a la geografía” Fondo editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú” Lima, 2002

Dumolard, Pierre. L'espace géographique: régions, environnement, aménagement, N° espécial:, Paris, 1975. 2)

Lösch, A. The nature of economic regions, en Friedmann y Alonso (Eds.). “Regional policy, Readings in theory and applications”, MIT Press, 1975.

Palacios, Juan José. "El concepto de región", en Avila Sánchez, H. Comp. Lecturas de análisis regional en México y América Latina. Universidad Autónoma de Chapingo, 1993.

Perroux, F., Economic space. Theory and applications, Quarteriy Journal of Economics, Vol. LXIV 1950.

http://www.pem.org.ar/biblioteca/articulos/el_rol_de_rosario_en_un_sistema_regional_de_ciudades_faculta.pdf,   p.20

 

 

TOMADO DE:  SOCIALES Nº14-15: Revista de la Facultad de Ciencias Histórico Sociales UNSA.-Arequipa Junio del 2007. Págs.15-30

 



* Profesor de la Escuela Profesional de Historia, especialidad de Geografía. Universidad Nacional de San Agustín, Arequipa.

[1] Córdova Aguilar, Hildegardo. “ Naturaleza y sociedad una introducción a la geografía” Fondo editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú” Lima, 2002

[2] Buzai Gustavo, “Evolución del concepto de región ante la emergencia del ciberespacio” Ponencia presentada durante el Tercer Encuentro Internacional Humboldt. Salta, Argentina. Octubre de 2001. 140/04 

[3] Op. Cit.

[4] Palacios, Juan José. "El concepto de región", en Ávila Sánchez, H. Comp. Lecturas de análisis regional en México y América Latina. Universidad Autónoma de Chapingo, 1993.

[5] Perroux, F., Economic space. Theory and applications, Quarteriy Journal of Economics, Vol. LXIV 1950, pp. 90-97.

[6] Boudeville, Jacques-R, “Los espacios Económicos”, Edit. Universitaria de Buenos Aires, 2da Ed, Argentina, 1965.

[7] Op. Cit. p. 10

[8] Córdova Aguilar, Hildegardo, “ Naturaleza y sociedad una introducción a la geografía” Fondo editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú” Lima, 2002

[9] Op. Cit. p.13

[10] Op. Cit  p.15

[11] Op. Cit. p..18

[13] Lösch, A., The nature of economic regions, en Friedmann y Alonso (Eds.).,“Regional policy, Readings in theory and applications”, MIT Press, 1975, pp. 539-565.

[14] Córdova Aguilar, Hildegardo, “Naturaleza y sociedad una introducción a la geografía” Fondo editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú” Lima, 2002 , p. 262

[15] Coraggio, J.L, Sobre la espacialidad social y el concepto de región, El Colegio de México, Avances de investigación, CEED, 3, 1979. p. 44

[16] Palacios, Juan José. "El concepto de región", en Ávila Sánchez, H. Comp. Lecturas de análisis regional en México y América Latina. Universidad Autónoma de Chapingo, 1993.

Preguntas: Descentralización, Regionalización

PREGUNTAS PARA LOS ALUMNOS DEL

PROGRAMA DE CERTIFICACIÓN PROFESIONAL EN TURISMO Y HOTELERIA

UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN AGUSTÍN

FACULTAD DE CIENCIAS HISTORICO SOCIALES

1.- Comente ¿por qué se habla de una regionalización frustrada.

2.- En qué gobiernos del Perú y desde cuando hay un  Retorno descentralista.

3.- Desde Cuando se dan los primeros pasos hacia las regiones.

4.- Explique  La descentralización fiscal.

5. Cómo debe darse la Regionalización y desarrollo territorial.

DEBEN RESPONDER HASTA EL LUNES 05 DE MAYO

HORA LÍMITE 8.00PM  AL CORREO

programa_turismo@yahoo.com.mx

Descentralización y regionalización en el Perú

UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN AGUSTIN

FACULTAD DE CIENCIAS HISTORICO SOCIALES

PROGRAMA  DE TURISMO Y HOTELERRÍA

 

Grupo propuesta Ciudadana

Lima, junio del 2005

Descentralización y regionalización en el Perú 1

Por: Javier Azpur2

I. Introducción

Una característica estructural de la sociedad peruana es la concentración del poder político y económico, lo que ha generado un profundo desequilibrio entre Lima y las regiones. Se pone así en evidencia que la exclusión social y económica tiene también una dimensión territorial.

Las regiones tienen el rol de periferia subordinada a un bloque dominante, nacional y transnacional, que ha sido incapaz de construir un proyecto de desarrollo inclusivo durante nuestra historia republicana. La forma centralizada y autoritaria de ejercicio del poder ha facilitado la imposición de una estructura social con profundas inequidades y desequilibrios sociales.

La exigencia por transformar esta realidad está presente desde nuestra primera Constitución, en la cual se planteó el debate entre centralismo y federalismo.

Desde entonces, los sectores dominantes han tenido la capacidad y, sobre todo, la fuerza para bloquear y frustrar los diversos intentos descentralistas, en el marco de la preservación de una sociedad muy excluyente.

Los desequilibrios territoriales se profundizaron en los años noventa, durante los cuales el fujimorismo aplicó el modelo neoliberal mediante un régimen político autoritario, que encontró las condiciones adecuadas para su desenvolvimiento luego del fracaso del gobierno aprista y la crisis general del sistema de partidos.

Para imponerse, el régimen impulsó una estrategia orientada a debilitar el rol del Estado, de las instituciones básicas de la democracia, del sistema de partidos y de las diversas formas de organización de la sociedad. La hiperconcentración del poder fue un aspecto sustancial del modelo autoritario.

El colapso del régimen fujimorista abrió una nueva posibilidad para institucionalizar la democracia en el Estado y la sociedad peruana. En ese marco favorable, la descentralización logró abrirse espacio y, junto con la participación, se constituyeron en componentes significativos del proceso político democrático.

Los cuatro años de transición nos han mostrado los serios problemas que deben enfrentar nuestras sociedades para avanzar en la consolidación del régimen democrático. La incapacidad, la debilidad y la falta de liderazgo del gobierno toledista son sin duda algunos factores, pero son sólo parte del problema.

Continúan vigentes los ejes fundamentales del modelo económico del fujimorismo, con un crecimiento sostenido que es al mismo tiempo profundamente excluyente y generador de mayor pobreza y desigualdad. Asimismo nos 1 Artículo escrito para la revista del CAAP, Ecuador Debate, Junio 2005.

2 Coordinador Ejecutivo, Grupo Propuesta Ciudadana.

encontramos con la persistencia de la crisis del sistema de partidos, sin capacidad de renovación para superar la profunda brecha que los separa de la sociedad y el ciudadano. Finalmente está la fragmentación del tejido social y el debilitamiento de las diversas expresiones organizadas de la sociedad, en particular de los sindicatos.

Se trata, por tanto, de una crisis que va más allá del gobierno y que abarca al conjunto del sistema político. En este marco se ha logrado que el gobierno cumpla con los plazos constitucionales y avance hacia las elecciones del año 2006, para la conformación de un nuevo gobierno. La crisis de la política es tan profunda que la continuidad electoral se vuelve un logro.

Nos encontramos, además, con un creciente descontento y distanciamiento de lapoblación respecto de la democracia. En este marco resurgen las tendencias autoritarias, que no son coyunturales sino que representan una forma de entender el ejercicio del poder a lo largo de nuestra vida republicana, en la cual hanfracasado los diversos intentos por sustentar la dinámica política en un marco constitucional.

La descentralización -junto con la participación ciudadana- es la única reforma significativa que se ha logrado instalar en este período. Ha enfrentado grandes problemas y errores en su implementación, pero está avanzando y estamos iniciando una nueva fase: la regionalización.

En este artículo presentamos un rápido recuento de la descentralización en las últimas décadas, así como un análisis del actual proceso descentralista, para terminar con una descripción y un balance de la recién iniciada regionalización.

II. La regionalización frustrada

En las últimas cuatro décadas hubo diversas iniciativas descentralistas que carecieron de coherencia y sostenibilidad. Avances, retrocesos y muchas frustraciones han sido el resultado predominante en esta etapa.

Podemos rastrear el inicio de la actual tendencia descentralista a inicios de los sesenta, cuando el gobierno democrático de Fernando Belaúnde estableció la elección popular y directa de las autoridades provinciales y distritales. El gobierno militar de fines de la década regresó al mecanismo de la designación aunque, paradójicamente, estableció instancias desconcentradas en los departamentos, denominadas inicialmente Comités Departamentales de Desarrollo, para luego transformarse en Organismos Regionales de Desarrollo (ORDE).

Estas instancias estuvieron presididas por el jefe militar del departamento; estaban encargadas de coordinar y promover las acciones del sector público en cada jurisdicción con una clara dependencia del poder central. Su objetivo era orientar e impulsar el desarrollo del departamento. El cambio de nombre obedeció a una nueva perspectiva de abordar espacios más amplios que resultarían de la conformación de nuevas demarcaciones regionales, pero este paso nunca se llegó a dar.

Es importante resaltar que el gobierno militar tuvo un contenido reformista, socialmente inclusivo, con un sentido totalmente distinto a su tradicional rol de defensa de los intereses de una oligarquía incapaz, insensible, racista y excluyente.

Las ORDE pusieron en agenda los temas vinculados al desarrollo territorial y fueron parte de una tendencia descentralista al crear mecanismos desconcentrados de ejercicio del poder. Esto se vio reforzado por el surgimiento de los denominados frentes de defensa, también de base departamental, los cuales se extendieron a lo largo del país, vinculando las más diversas demandas sociales con la exigencia de democracia y descentralización efectiva del Estado.

El protagonismo de estos actores heterogéneos y diversos en la lucha contra la dictadura militar contribuyó a poner el tema de la reforma descentralista en el debate político y constitucional de la transición de fines de los setenta.

Se crearon, así, las condiciones para avanzar hacia un nuevo intento de modificar la estructura centralista de la sociedad y el Estado. La regionalización fue incluida en la Constitución de 1979 como una característica fundamental del Estado peruano, lo que reflejaba el consenso, por lo menos discursivo, de las diversas corrientes políticas democráticas.

Es en el largo y trabado proceso de implementación de la regionalización que se expresaron las resistencias del poder político y económico. Se generó una dinámica desarticulada e intermitente, que reflejó la poca disposición de los gobiernos democráticos de los ochenta y de la oposición conservadora para avanzar en esta reforma.

Al evaluar esta experiencia sería injusto no tomar en cuenta el gran desafío que significaba llevar adelante el proceso de regionalización en un contexto de profunda inestabilidad económica y política. Varios fenómenos confluyeron para hacer mucho más difícil el camino de esta reforma democratizadora, entre ellos: la inflación transformada luego en hiperinflación; la guerra declarada por el terrorismo contra la democracia; la profundización de la inequidad, la desigualdad y la exclusión extrema; así como la paulatina pero creciente pérdida de legitimidad del sistema de partidos y del propio régimen democrático. Es bueno recordar que en ese momento no existía el consenso internacional que hoy tienen la descentralización y la participación ciudadana.

Sería igualmente erróneo no ponderar adecuadamente la incapacidad de los gobiernos y de la clase política para conducir el proceso como un factor que llevó a la frustración de la reforma y que facilitó la imposición del hipercentralismo en el nuevo régimen autoritario del fujimorismo. Aspectos relevantes en el fracaso de este proyecto democratizador fueron los serios problemas de su diseño eimplementación, entre ellos: a) ausencia de un proyecto descentralista que ordenara la agenda nacional sobre el tema; b) creación de una instancia regional de gobierno con una composición confusa y asambleísta, difícilmente sostenible;

c) desproporción absoluta entre las competencias transferidas y los recursos y capacidades existentes para ejercerlas.

Todo ello bloqueó el adecuado funcionamiento de los gobiernos regionales y contribuyó a generar un rápido proceso de deslegitimación de estas instancias, las cuales corrieron la misma suerte que el Congreso, cerrado por Fujimori en 1992 como parte del autogolpe. Lo lamentable es que, en ambos casos, esta imposición dictatorial se realizó con el apoyo de la amplia mayoría de la población.

III. Retorno descentralista

Cuando se pensaba que el fracaso de la regionalización de los ochenta había sacado por un buen tiempo el tema de la agenda, al derrumbarse el régimen autoritario e iniciarse una nueva transición, la reforma descentralista volvió a lograr un espacio significativo en la agenda pública. Una vez más se dio el encuentro de la movilización regional por mejores condiciones de vida y por el retorno a la democracia con la exigencia de modificar un orden concentrador delpoder político y económico.

La reaparición de los frentes regionales a mediados de los noventa, con una significativa capacidad de movilización contra el fujimorismo -aunque con un limitado nivel de organización- contribuyó a generar un amplio consenso crítico contra el hipercentralismo que caracterizó al régimen autoritario. Este contexto ayudó a que la reforma descentralista se ubicara como un componente significativo del proyecto de instalación y consolidación del régimen democrático.

A diferencia de la experiencia regionalista de fines de los ochenta e inicios de los noventa, en estos años de transición, la reforma ha tenido un escenario de estabilidad económica y de crecimiento sostenido -si bien ha sido persistentemente excluyente-, así como una precaria estabilidad política. A ello debemos agregar la existencia de un ambiente favorable para este tipo de reformas en diversos e importantes sectores de la cooperación internacional.

Estas tendencias favorables parecen minimizarse frente a los desafíos quedebemos enfrentar, entre ellos, la crisis de legitimidad de los partidos y de las instituciones democráticas del Estado, así como la continuidad de la pobreza y lasprofundas desigualdades. Está aún por verse si nuestra sociedad, en un contextosumamente difícil, tiene la fuerza suficiente como para aprovechar esta oportunidad de acabar con el viejo problema del centralismo. Hace falta vincular la necesaria transformación de un Estado ineficiente y excluyente, con la ampliación de los derechos democráticos y la reducción de las desigualdades sociales y económicas.

La descentralización está aún en la fase inicial de un proceso político y económico que se proyecta hacia el mediano y largo plazo. Desde sus primeros pasos está poniendo en evidencia que se trata de una dinámica social y política de gran complejidad, en la cual confluyen diversos factores económicos, fiscales, políticos, institucionales y culturales.

Para darle viabilidad fue necesario modificar la Constitución fujimorista. Aunque parcial, este cambio fue imprescindible para avanzar en una efectiva descentralización, pues en el marco jurídico autoritario era impensable un sistema de poder con diversos niveles de gobierno, todos ellos con autonomía política, económica, normativa, administrativa y legislativa. Sin embargo, ésta ha sido la única transformación que se ha logrado llevar a la práctica. El mantenimiento de la Constitución autoritaria sin mayores modificaciones es una clara muestra de que los grupos beneficiados con este modelo tienen una significativa presencia económica y política en nuestra sociedad.

La elección democrática del presidente regional y de sus consejeros, así como la inclusión de la participación ciudadana en la gestión pública se sustentan en esta modificación constitucional, lamentablemente sin que se haya producido simultáneamente un cambio general en la estructura del Estado y del sistema político. Al aprobarse y promulgarse la Ley de Bases de la Descentralización y las

Leyes Orgánicas de Regiones y Municipalidades se conformó el marco legislativo básico para la elección y posterior instalación de los gobiernos regionales y municipales, lo cual culminó en enero de 2003. Se pasó así del diseño de la reforma a su implementación y se inició la transformación institucional más importante de la transición.

Como ha sido reconocido por la Comisión de Descentralización del Congreso en un documento de balance del proceso, éste se inició sin que existiera una planificación previa que permitiera delinear la ruta de referencia para ir dando forma a esta profunda transformación del Estado. Éste no es un problema menor, ya que se trata de modificar las condiciones sociales y económicas bajo las cuales está organizado el territorio, es decir los actores sociales, productivos y empresariales, que son los que le dan contenido y sentido.

Ha sido por la voluntad de una significativa corriente descentralista, formada por representantes de diversos partidos en el Congreso, por liderazgos regionales de distintas corrientes, así como por amplios sectores sociales e institucionales que se ha podido avanzar. La definición de la reforma como un proceso gradual y por etapas ayudó a continuar sin caer en apresuramientos peligrosos, sobre todo cuando se constata la ausencia de una estrategia clara. Este criterio está reiterada e infaltablemente señalado en cada ley vinculada a la descentralización.

La imprecisión sobre el significado de la gradualidad, así como la ausencia de un plan estratégico orientador han originado las más diversas interpretaciones y planteamientos sobre sus alcances. Pero lo cierto es que nadie ha cuestionado el enfoque procesal y por fases de la reforma descentralista. Las corrientes favorables a la reforma, con matices y énfasis, parecen asumir que no se trata de dar saltos al vacío sino de diseñar e implementar estrategias y políticas sostenidas en el tiempo, que nos permitan transitar hacia un Estado efectivamente descentralizado y más democrático.

La gradualidad está obviamente presente en el diseño del proceso de transferencia de competencias y funciones. Sin embargo, en este caso, las instancias ejecutivas y legislativas tienen un evidente retraso. Más de dos años después de instalados los gobiernos regionales no cuentan con instrumentos para diseñar e implementar políticas sino sólo con recursos limitados para inversiones.

Las denominadas gerencias regionales, instancia ejecutiva cuyo diseño busca integrar a diversos sectores desde un enfoque territorial, tienen seriamente limitadas sus posibilidades de actuación, lo que afecta al conjunto de la administración regional.

El cumplimiento de los planes de desarrollo concertados con la sociedad civil no dependen fundamentalmente de lo que los gobiernos regionales y locales están en capacidad de hacer, debido a las limitadas competencias y recursos con los que cuentan. Esto se agrava con la ausencia de una propuesta que ordene el funcionamiento, los roles y competencias del Poder Ejecutivo, de tal manera de alinearlo con el proceso de reforma descentralista en curso en el país. En el caso de la transferencia de competencias, la gradualidad se ha transformado en un práctico estancamiento, no sólo por la ausencia de voluntad política sino también por la carencia de un proyecto estratégico del tipo de Estado descentralizado que se quiere construir. En resumen, se puede decir que se trata de un proceso de transferencia lento, desordenado y, en varios aspectos, incoherente.

Es preocupante la ausencia de una instancia articuladora del proceso, lo cual hace que cada sector del Ejecutivo defina y negocie la transferencia desde su particular punto de vista e interés. No se puede obviar en este aspecto la debilidad de las instancias descentralizadas de gobierno para asumir una gestiónpública eficiente y transparente, así como la ausencia de una política de Estado orientada a construir las capacidades que un proceso de esta complejidad demanda.

Otro aspecto en el cual la gradualidad es sinónimo de lentitud es en lo que se refiere a la descentralización fiscal y presupuestal, la cual va ligada al tema de las competencias. En los hechos, el incremento de los recursos bajo responsabilidad de las regiones y municipalidades ha sido poco significativo; se mantiene una desproporcionada presencia del gobierno central en roles y proyectos que tienen un claro carácter regional y local. Aquí es necesario resaltar algunos problemas:

la estructura del gasto público deja poco espacio para las inversiones, hay una baja presión tributaria y los gastos corrientes y de personal tienen un peso excesivo y, en muchos casos, son ineficientes.

La descentralización ha iniciado la institucionalización de la participación ciudadana al incluir como parte de la gestión pública a los espacios de concertación regional y local. Se ha recogido así la experiencia participativa generada por algunas municipalidades y organizaciones de la sociedad civildesde mediados de los ochenta. El objetivo es poner en la agenda pública la distribución de los siempre limitados recursos del Estado y vincular el corto con el mediano plazo a través de los planes concertados. Con esta reforma está planteada la posibilidad de modificar una estructura estatal vertical y excluyente de la sociedad. Para ello es importante revertir varios problemas: falta de flexibilidad en su diseño; procesos de concertación alrededor de recursos muy limitados; desvinculación entre la dimensión regional y la local; resistencia del sistema de partidos y debilidad de las organizaciones e instituciones de lasociedad civil.

Más allá de las limitaciones señaladas -que es necesario reconocer para enfrentarlas y revertirlas- se han dado pasos importantes en estos tres años y la situación está muy lejos de los desastres que anunciaban muchos opositores, abiertos y soterrados, de la descentralización. La mayor legitimidad que alcanzan los gobiernos regionales en relación con el gobierno central y el parlamento, así como el surgimiento de figuras políticas nacionales desde las regiones son indicadores de una aceptable receptividad en la población.

IV. De la descentralización a la regionalización

a. Los primeros pasos hacia las regiones

A dos años de instalados los gobiernos regionales sobre la base de la vieja demarcación departamental se ha iniciado la que consideramos la dimensión fundamental y más compleja para la consolidación de la reforma descentralista, que es la conformación de regiones. En el marco legislativo de la descentralización se señala que los departamentos son el punto de partida del proceso y se asume como objetivo la construcción de una nueva demarcación territorial a partir de las articulaciones económicas, sociales y culturales existentes entre los departamentos y provincias colindantes.

El enfoque que orienta el proceso es la construcción de nuevas demarcaciones políticas, lo cual es un paso importante, ya que es evidente que la estructura departamental actual no es adecuada para modificar los profundos desequilibrios existentes entre Lima y las regiones, así como entre la costa, la sierra y la selva.

Con un retraso de más de un año en relación con el cronograma del proceso, se promulgaron la Ley de Incentivos a la Conformación de Regiones y sus reglamentos, lo cual dio presencia y fuerza al tema de la regionalización. Las características que tendrá esta nueva demarcación dependerán, en última instancia, de la voluntad democrática de la población, pues será la que defina con su voto en un referéndum si acepta o no la región que se le propone.

También es importante resaltar que la consulta sobre las nuevas regiones puede originarse en los actuales gobiernos regionales de base departamental, los gobiernos locales o en la sociedad civil. En los dos últimos casos requieren 10 y 25% de firmas de respaldo a la iniciativa, respectivamente. Si la iniciativa proviene de los actuales gobiernos regionales, éstos requieren la aprobación de sus Consejos y la consulta a los Consejos de Coordinación Regional, en los cuales participan los alcaldes provinciales y representantes de las organizaciones e instituciones de la sociedad civil.

La solicitud de integración debe estar acompañada de un expediente técnico que respalde con información y análisis la viabilidad económica, fiscal, social e institucional de la región que se quiere conformar. Luego de dos postergaciones de la fecha límite para la presentación de los expedientes, que requirieron la intervención del Congreso para efectuar la respectiva modificación legislativa, se presentaron 17 expedientes técnicos, la mayoría de los cuales no cumplía con los requisitos formales que señala la ley.

De acuerdo a la Ley de Bases de la Descentralización, un objetivo prioritario del Consejo Nacional de Descentralización (CND) es la formación de regiones. La legislación específica de la integración le da la función de aprobar los expedientes antes de la consulta ciudadana. Una vez que culminó su evaluación en junio, el CND aprobó cinco expedientes, los cuales serán objeto del referéndum del 30 de octubre de este año. Será consultado el electorado de 16 de los 25 departamentos, es decir más de la mitad de la población electoral del país.

Las regiones en consulta son: a) en el norte, la formada por los departamentos de Tumbes, Piura y Lambayeque; b) en el sur hay dos regiones potenciales: una formada por los departamentos de Cusco y Apurímac, la otra por los de Arequipa, Puno y Tacna; c) en el centro son dos las regiones propuestas: la primera, formada por los departamentos de Ica, Huancavelica y Ayacucho, mientras que la segunda por los de Ancash, Huánuco, Junín, Pasco y las provincias del departamento de Lima, con excepción de las de Lima Metropolitana y Callao.

Ningún departamento de la Amazonía ha sido incluido en el proceso. Se presentó un expediente para la integración de Amazonas, Loreto, San Martín y Ucayali, pero fue rechazado con argumentos de forma y de procedimiento. El retraso del Congreso para aprobar la imprescindible legislación sobre la integración, así como la ausencia de una estrategia clara desde el Ejecutivo para cumplir con el mandato de la ley de promover la formación de las regiones, planteó plazos sumamente estrechos para llevar a buen término esta primera etapa de un proceso cuya complejidad trasciende la formalidad y forma parte de la construcción de proyectos colectivos.

El resultado ha sido que las iniciativas presentadas por la sociedad civil y las municipalidades no pudieron cumplir con el requisito de las firmas exigidas y fueron descartadas. Tampoco se contó con el tiempo necesario para trabajar de mejor manera algunas iniciativas. Por ejemplo, Moquegua quedó fuera de la propuesta de la Región del Sur que forman Arequipa, Puno y Tacna, cuando este departamento se ubica en el medio de los cuatro. Otro ejemplo es el caso de la propuesta de la región Amazónica que no llegó a consolidarse, a pesar del interés -con matices sobre los tiempos- de los partidos regionales de mayor relevancia en esta importante zona del territorio nacional.

En los plazos existentes sólo eran viables las iniciativas que partieran de un acuerdo de todos los presidentes regionales involucrados, lo cual dejaba de lado a las autoridades municipales, a la sociedad civil y a los sectores empresariales.

Estos tres sectores no han sido consultados, por lo que se desconocen sus posiciones en relación con las propuestas presentadas. Esto puede ser complicado, sobre todo si asumen que éstas se han formulado con una actitud excluyente hacia ellos. A esto debemos agregar que, dados los plazos y mecanismos utilizados, es evidente la desinformación de la población de los departamentos involucrados. Finalmente se constata entre las propias autoridades regionales la ausencia de una visión clara frente al tema de la integración, lo cual ha generado decisiones de última hora sobre con quién y cómo impulsar el proceso.

En este marco es sin duda meritorio que se hayan consolidado cinco propuestas de integración. Se trata de alternativas heterogéneas en sus aciertos y en los temas que deberán resolver para consolidarse como nuevos referentes territoriales. Las regiones que se constituyan serán un modelo básico para delinear la ruta por la cual llevar adelante la transformación de la actual demarcación departamental.

Las iniciativas que generan mayor consenso son las que integran Tumbes, Piura y Lambayeque en la costa norte -a la cual debe integrarse en el corto plazo Cajamarca-, así como la formada por Arequipa, Puno y Tacna -que incluye una parte muy significativa de la costa y la sierra del sur-, a la cual debe sumarse inevitablemente el departamento de Moquegua. Se trata de espacios económicos significativos, con una gran potencialidad de integración con los países vecinos y que pueden convertirse en efectivos factores de modificación de los desiguales términos de la relación entre ellos y el centro del poder político y económico nacional. En ambos casos existen núcleos empresariales y políticos interesantes y de gran potencialidad.

En lo que se refiere a la región formada por los departamentos de Ica, Huancavelica y Ayacucho hay una fuerte resistencia de los sectores empresariales iqueños, que no valoran la importancia de la transversalidad y no parecen ser del todo conscientes del peso que tienen los vínculos sociales que existen con Huancavelica y Ayacucho. Tampoco valoran su dependencia de recursos como el agua y la energía, que son parte del patrimonio del cual disponen sus potenciales socios en la nueva región. Más aun, teniendo en cuenta que en este departamento de la costa peruana se ha producido un sustantivo y sostenido crecimiento de la actividad agroexportadora.

El discurso de un sector significativo de Ica es preocupante. Rechazan la integración por el alto nivel de pobreza y las características étnicas predominantes en los otros dos departamentos. La ausencia de criterios de solidaridad y compensación como elementos esenciales del diseño del Estado en sociedades tan desiguales como las nuestras, así como el contenido racista del discurso de algunos sectores sociales cuestionan componentes básicos de un proyecto nacional democratizador.

En los meses que quedan para el referéndum, las corrientes descentralistas deberán revertir la situación de desinformación e indiferencia de la población, esclarecer los temas vinculados a las potencialidades y beneficios concretos que tiene para el ciudadano, el trabajador, el productor y el empresario, así como aislar a las corrientes que, desde visiones localistas e intereses electorales inmediatos, se resisten a la formación de nuevas regiones.

Es difícil y poco probable que el resultado sea positivo en todos los casos. Por ejemplo, en la región formada por Ancash, Huánuco, Junín, Pasco y las provincias de Lima, la tendencia parece orientarse hacia un mayoritario rechazo a la propuesta. Pero lo que es estratégico para la reforma descentralista es que se constituyan nuevas demarcaciones y éstas sirvan de referencia para avanzar de manera sostenida hacia un nuevo ordenamiento del territorio.

b. La urgencia de modificar los mecanismos de representación

La ausencia de un plan estratégico y la limitada fuerza de las corrientes descentralistas están en la base de los vacíos legales existentes; en algunos casos significan una seria barrera para la consolidación de las regiones. Dos aspectos de suma importancia se refieren a la forma como se construye la representación política y a sus características. En relación con lo primero, los actuales Consejos Regionales están formados por un representante de cada provincia, y se ha establecido un mínimo de 7 y un máximo de 25 representantes.

Este mecanismo está pensado para los actuales departamentos, pero no opera para las regiones, algunas de las cuales estarán formadas por más de 50 provincias. Existe el riesgo de que una gran cantidad de ellas quede fuera o que departamentos con una gran población electoral pero con pocas provincias tengan una representación muy por debajo de lo que les debería corresponder. Es fundamental que el Congreso debata este tema y ajuste la legislación a la nueva realidad regional. En ese marco se debe discutir si se mantiene la representación provincial o se opta por otra ruta que sería la de vincular la representación a la población electoral.

Los representantes provinciales no se eligen bajo la modalidad electoral uninominal para cada provincia. Con la legislación actual puede darse el caso que un partido que pierde la votación en una provincia logre su representación. Esto sucede porque en la elección del Consejo Regional la lista ganadora se lleva la mitad más uno de los consejeros. La lista está organizada con un representante de cada provincia en el orden de prioridad que cada partido o movimiento regional ha definido.

Los ganadores colocan en el Consejo a la mitad más una de las provincias y las demás listas se reparten la representación de las que quedan, de acuerdo al orden que definieron, excluyendo aquéllas que ya están representadas por la lista ganadora.

Si bien es positiva la representación de cada provincia en el Consejo, para garantizar una efectiva y adecuada canalización de sus intereses se requiere afirmar un sistema en el que la población de cada provincia elija democráticamente a su consejero y se establezca una adecuada proporcionalidad en términos de la población electoral. Ésta es una modificación necesaria y de suma urgencia en un contexto en el que el desafío está en construir una nueva identidad territorial que reemplace a la departamental. Si no se manejan adecuadamente temas como el de la representación, esta última puede constituirse en la base de una resistencia localista que reivindique una raíz histórica y cultural que, aunque débil, se remonta a las intendencias coloniales.

El tema no se agota en la conformación del Consejo Regional. Actualmente existe una superposición que subordina esta instancia legislativa al presidente regional, pues al mismo tiempo que es la máxima autoridad ejecutiva lo preside, a pesar que el Consejo tiene entre sus funciones claves la fiscalización y la evaluación de la gestión de las instancias ejecutivas, empezando por el propio presidente. En ese sentido es imprescindible modificar la legislación para que los nuevos Consejos Regionales que serán elegidos en noviembre de 2006 tengan autonomía frente a su Ejecutivo y puedan cumplir adecuadamente su rol fiscalizador y legislativo. La formación de las nuevas regiones, así como el incremento de sus competencias y recursos, incrementa la complejidad de la gestión pública en estos espacios y plantea nuevas exigencias de representación, calidad y eficiencia a los Consejos.

Hace falta una instancia política que pueda reflejar las diversas corrientes, así como garantizar la capacidad de negociación de los departamentos más pequeños y generar las condiciones para una adecuada articulación entre los planos local y regional. Éste es un tema urgente, pues su implementación supone una modificación constitucional que requiere ser aprobada en dos legislaturas. El Congreso debe dar la prioridad del caso a este tema y a otros igualmente imprecisos o que no corresponden a la nueva realidad de la descentralización.

Resta por saber si la representación parlamentaria estará dispuesta a facilitar la constitución de referentes territoriales fuertes o si, más bien, primará la defensa de la actual estructura de poder, tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo. Es por ahora también una incógnita si los partidos nacionales, tradicionalmente centralistas, estarán dispuestos a generar formas más horizontales de relación a partir de la consolidación de nuevos y significativos espacios de poder desde las regiones.

c. La descentralización fiscal

El incentivo más directo contenido en la ley de promoción de las regiones es el incremento de los recursos fiscales. En las nuevas regiones que se formen, el 50% del Impuesto General a las Ventas, del Impuesto Selectivo al Consumo y del Impuesto a la Renta de las personas naturales recaudados en la región pasarán directamente a ser manejados por sus respectivos gobiernos. Al parecer, ésta es la principal razón que ha llevado a los presidentes regionales a dar el paso hacia la integración, superando la inercia del poder, es decir haciendo de lado las expectativas de las elites políticas de cada departamento de mantener su capacidad de gobierno en las actuales demarcaciones.

Reconociendo la importancia de lo fiscal y de la inversión pública es importante tomar en cuenta que se trata de una base frágil para apoyar una transformación que enfrentará tensiones y problemas de gran envergadura. Esto se complica más si tomamos en consideración que en el diseño del aspecto fiscal de la

reforma descentralista también se han dejado de lado aspectos que deben serresueltos como parte de la regionalización.

La dimensión tributaria del Estado peruano es pequeña, pues la recaudación bordea 14% del PBI, cifra muy inferior al promedio de los países de América Latina, que está ligeramente por encima de 25%. En ese sentido, para dar mayor sostenibilidad a un proyecto de reordenamiento del territorio, es fundamental incrementar el tamaño fiscal del Estado, pues sólo así su intervención podrá tener un impacto significativo en las dinámicas económicas nacionales, regionales y locales.

Como parte de la descentralización de los recursos públicos es necesario asumir también el objetivo de superar la actual debilidad estructural de las regiones en este aspecto. Se requiere incrementar sus capacidades para enfrentar los problemas de evasión, inequidad y limitada base tributaria que caracterizan nuestra realidad fiscal. Ésta no es una tarea sencilla, pues se trata de mejorar la captación de recursos tomando en consideración que el eje de la acción estatal es también dinamizar la actividad económica, lo cual exige de un adecuado equilibrio en este terreno.

Es importante dar prioridad al criterio de equidad y centrar la atención en los impuestos directos para que paguen más los que más tienen. En este tema, los gobiernos regionales pueden tener mayor legitimidad y efectividad, pues su cercanía les da la posibilidad de mostrar resultados concretos de la mayor captación de recursos. Un tema adicional es la eficiencia en la cobranza de los impuestos, que debe lograrse aumentando el número de contribuyentes y reduciendo los costos de la recaudación.

La mayor captación de impuestos requiere de mayor eficiencia en el gasto y de un diseño equitativo para la distribución de los recursos en el conjunto del territorio nacional. Para lo primero es fundamental:

a) fortalecer las capacidades administrativas y de gestión de los gobiernos regionales;

 b) mejorar la formulación de los denominados planes de desarrollo, de tal manera de garantizar su

implementación como efectivos instrumentos de gestión;

c) incrementar las capacidades para la identificación y la formulación de proyectos; y

d) establecer criterios precisos que permitan definir el carácter nacional, regional o local de un proyecto de inversión a fin de reducir el riesgo de la fragmentación.

En cuanto a la equidad territorial, se parte de una realidad de grandes desigualdades tanto entre los departamentos como en su interior, especialmente entre las zonas urbanas y rurales. La regionalización y la descentralización deben asumir como objetivo no sólo una mayor captación de recursos -por ejemplo,

incrementando el pago de canon y regalías por las actividades extractivas-, sino también su distribución adecuada, priorizando los grupos poblacionales en situación de mayor pobreza y exclusión, así como los sectores más vulnerables.

Esto es de primera importancia para evitar que la regionalización signifique la profundización de las brechas existentes entre las diversas regiones y localidades.

Dos temas finales en relación con la descentralización fiscal. El primero se refiere a la necesidad de precisar los alcances del incentivo fiscal a la formación de las regiones. El Ministerio de Economía y Finanzas lo interpreta hoy como si se tratara de una simple sustitución de recursos y no de su incremento, con lo cual es evidente que pierde todo sentido su carácter de incentivo. De avanzar esta posición se pondrá en riesgo el proceso de regionalización y se abrirán las puertas a un escenario de tensión e inestabilidad social en las regiones.

El segundo tema tiene que ver con el punto de partida de la descentralización fiscal. Actualmente, en las estadísticas se atribuye a Lima una captación de 90% de los ingresos tributarios y a las regiones un aporte mínimo. Se trata de una distorsión de la realidad, que es posible porque la legislación autoriza a las empresas la posibilidad de fijar libremente su domicilio fiscal. Por ello, los impuestos que pagan, por ejemplo, las grandes empresas mineras y petroleras que operan en las regiones, aparecen como parte de los recursos fiscales generados en Lima. Es fundamental acabar con esta artificial hiperconcentración, para lo cual es necesario determinar que las empresas deben registrarse y tributar en el lugar donde realizan sus actividades económicas. Esto permitiría sincerar el aporte de Lima que, según algunos estudios, se reduciría de 90 a 50%.

d. Otros temas de la agenda

1. En lo que se refiere al referéndum, cada departamento es definido como una circunscripción electoral. Con este criterio se protege la opinión de las jurisdicciones más pequeñas y menos pobladas. Sin embargo, de acuerdo a las normas vigentes, el proceso de conformación de la región podría bloquearse hasta el año 2009 por la decisión contraria a la integración de un sector minoritario de la población consultada.

Por ello es importante pensar posibles salidas para evitar que esto suceda en los casos en los que el sí gane en la mayoría de departamentos consultados, pero no en todos. Un camino, planteado por la Defensoría del Pueblo, es que se dé curso a la integración de estos departamentos siempre y cuando sean colindantes. Se trata de una propuesta que busca facilitar el proceso de integración y que se basa en una interpretación amplia del sentido del voto ciudadano.

Compartimos la idea de la Defensoría de buscar mecanismos que promuevan el proceso de integración y de proceder a una necesaria modificación del marco legal actual. Pero nos parece que si no todos los departamentos aceptan la integración, se requiere una ratificación de la voluntad ciudadana de avanzar hacia la integración en las nuevas condiciones, que son distintas a las planteadas en la primera consulta. Para que ello sea posible debe programarse la realización de una segunda consulta, a 30 días de la primera, para que la población de los departamentos que votaron mayoritariamente a favor y que son colindantes entre sí, expresen nuevamente su decisión.

2. En este mismo aspecto de modificaciones a los procesos de referéndum es importante evaluar la pertinencia de los plazos definidos en la ley de incentivos, que posterga para el año 2009 la posibilidad que los departamentos -y en este segundo momento también las provincias- puedan promover nuevas iniciativas de integración.

Los plazos tan limitados del actual proceso de consulta están en el origen de varios problemas: a) no han permitido que se expresen las posiciones y las iniciativas de las autoridades locales y de la sociedad civil; b) han sido un factor restrictivo para el surgimiento de otras propuestas de integración, tal como se

expresa en la ausencia de los departamentos amazónicos; c) han limitado las posibilidades de la población para acceder a la información y analizar las ventajas de la integración.

En esa medida, nos parece necesario evaluar el adelanto de la siguiente consulta para el año 2007, lo cual daría el tiempo adecuado para realizar un debate nacional sobre una propuesta y una estrategia que permita transformar nuestra organización territorial. Igualmente establecería un plazo suficiente para preparar la integración de las nuevas regiones. Adicionalmente, los departamentos que decidan mayoritariamente por el no en este referéndum tendrían un tiempo adecuado para la reflexión y la evaluación de su decisión.

3. Un tema importante en todo proceso electoral es el de la legitimidad de la autoridad electa. Se vuelve un aspecto de la mayor trascendencia cuando hablamos del gobierno de una nueva demarcación, surgida de la unión de dos o más departamentos, cada uno con su propia historia e identidad.

No es un tema menor si tomamos en consideración que algunos gobiernos de base departamental fueron elegidos con menos de 20% de votos y la gran mayoría recibió votaciones cercanas a 25%, con muy pocas excepciones. En ese sentido es necesario establecer como requisito para acceder al gobierno regional la obtención de un porcentaje mínimo de votos, que podría ser un tercio del electorado regional. De no alcanzarse esta votación se debería proceder a una segunda vuelta, la cual haría posible ampliar la base política y social de apoyo al nuevo gobierno.

4. Otro aspecto a tratar en este proceso es la desconcentración de las competencias en las nuevas regiones. En la Ley de Bases se mantienen las instancias subregionales como el mecanismo idóneo para ello. Ésta puede ser una ruta adecuada para reducir el riesgo del centralismo en las nuevas regiones y para facilitar el acceso a los servicios y procedimientos a la población, lo cual es relevante con miras a aumentar la eficiencia del Estado y mejorar su relación con la ciudadanía. Sin embargo, ni la Ley Orgánica de Regiones ni la Ley de Incentivos señalan los criterios para constituirlas; tampoco precisan los alcances y características de sus funciones.

Por otro lado existe el riesgo de que se busque dar continuidad a la actual demarcación departamental utilizando este mecanismo. Por ello, en la configuración de las subregiones se debe partir de espacios efectivamente articulados entre sí en cada región, tomando como referencia las provincias, independientemente del departamento al que pertenecieron. Esta ruta facilitaría la promoción del asociacionismo municipal, así como una adecuada relación entre la instancia regional y local de gobierno. La desconcentración de las gerencias regionales, mediante la transferencia efectiva de la capacidad de ejecución de las políticas y los proyectos a las subregiones, es un segundo aspecto que debe formar parte de esta necesaria modificación al diseño del proceso que ha sido puesto en la agenda por el inicio de la regionalización.

5. En relación con la participación ciudadana es un momento oportuno para modificar los mecanismos y procesos de concertación puestos en marcha por el proceso de descentralización. Es necesario redefinir el carácter restrictivo de los Consejos de Coordinación Regional -relegados por la legislación a un rol exclusivamente consultivo-, al igual que la periodicidad de sus reuniones limitadas a dos anuales. Hace falta dotarlos de flexibilidad para que puedan adecuarse a la diversidad de las regiones y localidades, así como para armonizar su funcionamiento con los procesos de planificación concertada y formulación participativa de los presupuestos.

La conformación de regiones es una excelente oportunidad para integrar los diversos mecanismos existentes -Consejos de Coordinación Regional, Mesas de Concertación de Lucha Contra la Pobreza y presupuestos participativos- en un solo sistema regional de concertación. Esto significaría un importante avance en el fortalecimiento de la participación ciudadana.

6. Es importante que surjan nuevas regiones que sirvan de referencia para delinear un mapa diferente del territorio nacional, que acabe con la agotada y precaria demarcación departamental. Sin embargo, no debemos perder de vista que el ordenamiento territorial es un proceso que trasciende la demarcación política y que tiene un horizonte de largo plazo, que debe desarrollarse de manera sostenida y gradual.

En el marco legislativo descentralista existe un instrumento, las Juntas de Coordinación Regional, que han sido concebidas como el primer paso para la integración de las regiones. Éstas pueden cumplir un rol más amplio y convertirse en un instrumento para la concertación y la acción planificada de varios gobiernos regionales que comparten un mismo espacio económico.

Un ejemplo de referente territorial articulado en términos económico, comercial y vial lo encontramos con claridad en el sur, formado por los departamentos de Arequipa, Apurímac, Cusco, Moquegua, Madre de Dios, Puno y Tacna. Igual podríamos identificar la gran región económica del norte formada por Ancash, Cajamarca, Lambayeque, La Libertad, Piura, San Martín y Tumbes. Si bien sus vinculaciones son fundamentalmente económicas, abarcan también complejas articulaciones políticas y culturales. Podemos encontrar realidades parecidas en el centro y en la Amazonía.

En esta perspectiva es necesario hacer un análisis más detallado de las características y alcances de las juntas de coordinación para modificar sus roles a fin de darles las condiciones que permitan el desarrollo de sus potencialidades.

No deben ser entendidas exclusivamente como un paso hacia la formación de nuevas demarcaciones, sino también como un mecanismo para canalizar y proyectar las tendencias integradoras que existen, más allá del aspecto administrativo o político.

V. Regionalización y desarrollo territorial

El objetivo último de la regionalización es generar un nuevo ordenamiento territorial que permita reducir las profundas desigualdades espaciales que se originan en la gran concentración del poder económico y político de nuestra sociedad. Una visión de estas características nos permite entender que sólo estamos dando los pasos iniciales de un proceso que se proyecta en el mediano y largo plazo. Transformar una sociedad tan centralista como la peruana requiere cambios sostenidos en la estructura económica, política, institucional y cultural.

En ese sentido, la regionalización debe llevarse adelante como una política de Estado.

Una debilidad estratégica del proceso de regionalización es la ausencia de un proyecto concertado para la construcción de un nuevo ordenamiento del territorio.

La consulta democrática a la población no sustituye la necesidad de una visión de conjunto sobre la demarcación política, ni de una estrategia que articule esta dimensión política con los grandes espacios económicos que se han ido formando en el Perú y que son expresión de una tendencia de varias décadas.

Un objetivo que define una forma de entender la regionalización es la modificación del patrón económico y político centralista y excluyente. En esa perspectiva consideramos que la autonomía política, legal y fiscal del Estado regional debe estar en función de: a) avanzar hacia la conformación de nuevos espacios económicos sostenibles y competitivos; b) fomentar la competitividad de los productores y emprendedores regionales y locales para promover el empleo y la inclusión económica; c) promover el fortalecimiento de los principales actores sociales, políticos e institucionales locales y regionales; d) potenciar los recursos humanos existentes en las localidades y regiones; e) consolidar los referentes culturales compartidos, asumiendo que la diversidad es un capital a potenciar.

La regionalización debe orientarse a promover dinámicas económicas de mayor escala fomentando diversas formas de asociación entre sectores empresariales y entre los diversos niveles de gobierno. El enfoque de las cadenas productivas es una propuesta que puede contribuir a mejorar las condiciones de competitividad de los distintos espacios económicos y regiones.

Asimismo, implementando estrategias orientadas a incrementar el potencial exportador de las regiones, entendiendo por ello no solamente el mercado internacional sino también el de otras regiones, aprovechando las ventajas productivas surgidas con la nueva forma de organizar el territorio nacional.

En una realidad como la peruana, con un Estado débil y un sector privado reducido y sin proyecto, el incremento de los recursos públicos y la mayor calidad en su utilización se convierten en factores fundamentales para promover el desarrollo económico e incrementar su impacto en los procesos económicos regionales y locales. Esto plantea la urgencia de fortalecer las débiles capacidades de planeamiento existentes. Es un avance que el Congreso haya conformado el Centro de Planeamiento Estratégico, institución con rango ministerial que debería ser el eje articulador de un sistema descentralizado de planificación.

Esta mejora en la eficiencia, en la capacidad de proyección y en la orientación de calidad del gasto público debe estar acompañada del liderazgo activo de la autoridad regional, definiendo políticas y proyectos que permitan atraer la inversión privada. Bajo este esquema son relevantes las políticas sectoriales porque tienen necesariamente una referencia y una implementación espacial, por lo que deben estar bajo responsabilidad de los gobiernos regionales en el marco de políticas nacionales de carácter orientador.

Replantear el desarrollo económico desde la perspectiva territorial pone en agenda el debate sobre las principales definiciones macroeconómicas, las cuales deben estar alineadas con la estrategia de desarrollo territorial. Sólo así podrán caminar en consonancia y favorecer la implementación de las políticas sectoriales nacionales en función de las diversas realidades regionales y locales.

La estabilidad macroeconómica es una condición necesaria aunque no suficiente para el desarrollo de las regiones. La política económica debe plantearse como desafío central evitar la polarización del país, lo que implica vincular la estabilidad con la modificación de la profunda desigualdad en la distribución de los recursos.

La política social es otra dimensión que complementa los cambios políticos y económicos que trae consigo la regionalización. Ésta debe estar vinculada a la construcción de capacidades, trascendiendo la dimensión asistencial y asumiendo su inviabilidad como mecanismo compensatorio de un modelo económico excluyente y generador de desigualdades, desempleo y pobreza. En el marco de grandes lineamientos y objetivos nacionales, los gobiernos regionales y locales deben asumir la responsabilidad de diseñar e implementar las políticas sociales, de tal manera de facilitar su articulación a estrategias de desarrollo que tengan como eje crecientemente prioritario la educación y la salud.

Conviene insistir en que la regionalización es una modificación del ordenamiento del territorio, lo cual significa poner en debate elementos centrales del modelo de desarrollo nacional. Requiere de un cambio en la mentalidad de las autoridades y dirigentes políticos, de los empresarios y dirigentes sociales e institucionales en relación con el rol del Estado. La regionalización sólo tiene viabilidad en tanto sea un proyecto colectivo. No se trata de construir acuerdos y proyectos estáticos o de negar la existencia de intereses y conflictos, sino de dar forma a un conjunto de propuestas estratégicas flexibles, abiertas al debate y al procesamiento de los cambios en un mundo en que éstos parecen ser lo único constante.

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